Necrológicas
  • Juan Lleucún Muñoz

La mujer invisibilizada

Por Gloria Vilicic Peña jueves 14 de marzo del 2019
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Las diferencias sociales construidas sobre una supuesta diferencia genotípica siguen siendo una realidad, a pesar de los muchos esfuerzos para reducirlas o eliminarlas. Algo pasa o no pasa en nuestra cultura magallánica, que aun cuando los niños son más propensos que las niñas a repetir un grado en la educación básica, a abandonar la escuela y no obtener una educación media y universitaria, nuestro mejor desempeño femenino en la escuela, no evita que las mujeres aún tengamos peores resultados de empleo y de ingresos (Ocde 2018: Education at a Glance). Esto es, en parte, el resultado de las diferentes elecciones que los hombres y las mujeres tomamos al decidir sobre un campo de estudio. Por ejemplo, a pesar de que las habilidades de ingeniería tienen una gran demanda en la actualidad, solo el 6% de las mujeres graduadas completamos un título de ingeniería en comparación con el 25% de los hombres.

Las normas culturales y las nociones preconcebidas de los roles de las mujeres en la vida, absorbidas durante la infancia, todavía influyen en nuestras elecciones. A menudo de manera inconsciente, a pesar de existir una primera ventaja de las mujeres en relación con los hombres en los colegios, nuestra apariencia (fenotipo) nos condena a una discriminación socio-estructural constante y persistente el resto de la vida. Los dos cromosomas XX pesan al momento de ser evaluadas (consideradas) por nuestros congéneres de sólo un cromosoma X y otro Y. El fenotipo de “mujer” es, según la opinión de muchos hombres y también mujeres, resultado del genotipo XX, una percepción y explicación que lleva a comportamientos y discriminaciones irreflexivas en nuestra sociedad. Al igual que en la película estadounidense “Green Book”, ambientada en los años 60, la mayoría de las personas ven en el pianista de música clásica afroestadounidense Don Shirley, sólo al “hombre de color” como fenotipo y no al magistral pianista, que anhela ser parte de la sociedad, ser uno más. Su reacción a ese mundo que lo invisibiliza por su fenotipo es luchar con paciencia y perseverancia para ser considerado y escuchado por aquellos que ponen en duda o estigmatizan lo que dice, por el solo hecho de verse diferente. Situación muy similar que padecemos las mujeres al ser observadas por los fenotipos “hombres” que (pre-) suponen ciertos comportamientos de nuestra parte. Ellos nos asignan o nos deniegan ciertas habilidades irreflexivamente, como padres, hermanos, amigos, parejas y luego también como hijos.

A título personal, no dejo de asombrarme cada vez que tras largas reflexiones y mucho esfuerzo para escribir estas columnas, me encuentro con comentarios de corte fenotípicamente discriminatorio, al señalarme familiares, amigos, conocidos y no tan amigos, políticos todos, comentarios como: “¿de dónde sacaste eso?, ¿de dónde lo copiaste?, ¡esa idea no es tuya!, ¿cómo se te puede ocurrir tal cosa?, ¿sopesaste las consecuencias de lo que escribiste?”, etc., como si por el solo hecho de ser considerada “mujer” no pudiera o no supiera reflexionar. Es entonces que, al igual el pianista de música clásica afroestadounidense Don Shirley, invito a esas personas a conversar sobre el fondo de mis columnas, de mis ideas y reflexiones, para que, más allá del fenotipo “mujer” aprendan lentamente a ver y comunicar con el ser humano que también soy. Son tantos años ya que amigos y no tan amigos me invisibilizan por ser del fenotipo “Mujer”, hacen oídos sordos a lo que digo y se tapan la vista ante lo que escribo, y en vez de discutir y enriquecernos en un diálogo mutuo, me ignoran, como durante tanto tiempo el fenotipo del “Blanco” invisibilizó al fenotipo del “Negro”, como aún lo hacen los fenotipos de “europeos” con el fenotipo del “Indígena”, y como todavía yo misma lo siento, lo practican los fenotipos “hombres” con esta pluma que se reviste de fenotipo “Mujer”. La brecha de género se sustenta hoy en día en la invisibilidad que nos otorga la sociedad. Lentamente, pero a paso seguro seguiremos deshilando con educación y perseverancia el tejido social que nos envuelve e invisibiliza.