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La popularidad de la Presidenta

Hace un año, las vacaciones de la Presidenta Michelle Bachelet empezaron muy bien. El primer año de su segundo gobierno había sido difícil, pero el cierre de actividades mostraba un buen balance.
[…]

Por Abraham Santibáñez sábado 6 de febrero del 2016

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Hace un año, las vacaciones de la Presidenta Michelle Bachelet empezaron muy bien. El primer año de su segundo gobierno había sido difícil, pero el cierre de actividades mostraba un buen balance.

El 5 de febrero, sin embargo, se produjo un imprevisto estallido.  Ese día, la revista Qué Pasa reveló detalles del negocio de la empresa Caval, uno de cuyos socios es la nuera de la Presidenta, Natalia Compagnon. Más tarde han trascendido otros detalles, pero lo principal fue que esta empresa de pequeño capital había hecho grandes negocios. Desde ese minuto se habló de tráfico de influencias. En lo inmediato, la popularidad presidencial cayó abruptamente al 31 por ciento.

Agravó el asunto el silencio oficial desde Caburgua, malamente explicado más tarde por la falta de comunicaciones expeditas. (Este año, se hizo saber que los sistemas habían sido reforzados, que es lo menos que se espera de la máxima autoridad de un país).

El silencio generó desconfianzas que, a lo largo del año, fueron haciendo más difícil la situación. Como resumió la propia Presidenta, “han sido tiempos muy difíciles y dolorosos”.

El registro más sistemático de popularidad presidencial sigue siendo la encuesta Adimark, pese a que en el gobierno de Sebastián Piñera decidió temporalmente suspender los estudios cuando las cifras resultaban muy poco favorables. No se ha aplicado el mismo criterio en el caso de Michelle Bachelet. Ello permite tener una visión más exacta, cualesquiera sean los eventuales sesgos de la medición.

Es justo reconocer que el año 2015 terminó con aspectos positivos: el descenso de la desocupación en el trimestre julio-agosto (6,5 por ciento), el alza de la tasa de interés del Banco Central (3,25 por ciento) y la entrada en vigencia del Pacto de Unión Civil que incluye a las parejas homosexuales.

Pero también dejó un balance negativo: la necesidad de hacer un recorte de las proyecciones de crecimiento económico, la polémica por el proyecto de una nueva Constitución para 2017, la huelga de funcionarios del Registro Civil y el incendio del vertedero Santa Marta, además de los problemas para los veraneantes, desde la “Fragata Portuguesa” a las marejadas playeras.

Cuando era inminente la formalización de Natalia Compagnon, se temía lo peor. No fue así y eso explica la sorpresa con que se recibieron las cifras de enero de este año. En lo que la propia Adimark describe como el “convulsionado contexto del primer mes del año”, la gestión presidencial registró un “significativo aumento de cuatro puntos, alcanzando el 28 por ciento”.

La Presidenta regresó a Caburgua evidentemente satisfecha. La esperanza es que este sea el comienzo de una recuperación de su alicaída imagen. Pero aquí se repite el viejo dilema: el vaso se estará llenando… o sólo tuvo un  repunte pasajero.

La respuesta, obviamente, la tendremos en Marzo.