Necrológicas

La presunción de muerte

Nuestra legislación establece que se presume muerto el individuo que ha desaparecido, ignorándose si vive y verificándose ciertas condiciones, cuales son:
[…]

Por Palmira Muñoz miércoles 15 de julio del 2015

Compartir esta noticia
53
Visitas

Nuestra legislación establece que se presume muerto el individuo que ha desaparecido, ignorándose si vive y verificándose ciertas condiciones, cuales son:

1º- La presunción de muerte debe declararse por el juez del último domicilio que el desaparecido haya tenido en Chile, justificándose previamente que se ignora su paradero, que se han hecho las posibles diligencias para averiguarlo, y que desde la fecha de las últimas noticias que se tuvieron de su existencia, hayan transcurrido a lo menos cinco años.

2º- Entre las pruebas será de rigor la citación del desaparecido que deberá repetirse tres veces en el periódico oficial, corriendo más de dos meses entre cada dos citaciones.

3º- La declaración podrá ser provocada por cualquiera persona que tenga interés en ella, con tal que hayan transcurrido tres meses al menos desde la última citación.

4º- Será oído para proceder a la declaración y en todos los trámites judiciales el Defensor de Ausentes, y el juez a petición de éste o de cualquiera persona que tenga interés en ello, o de oficio, podrá exigir, además de las pruebas que se le presentaren del desaparecimiento, si no las estimare satisfactorias, las otras que según las circunstancias convengan.

5º- Las sentencias se publicarán en el Diario Oficial.

6º- El juez fijará como día presuntivo de la muerte el último del primer bienio contado desde la fecha de las últimas noticias y transcurridos cinco años desde la misma fecha, concederá la posesión provisoria de los bienes del desaparecido.

7º- Con todo, si después que una persona recibió una herida grave en la guerra, o le sobrevino otro peligro semejante, no se ha sabido más de ella, y han transcurrido desde entonces cinco años y practicándose la justificación y citaciones señaladas anteriormente, fijará el juez como día presuntivo de la muerte el de la acción de guerra o peligro, o, no siendo enteramente determinado ese día, adoptará un término medio entre el principio y el fin de la época en que pudo ocurrir el suceso y concederá inmediatamente la posesión definitiva de los bienes del desaparecido.

8º- Se reputará pérdida toda nave o aeronave que no apareciere a los tres meses de la fecha de las últimas noticias que de ella se tuvieron. Expirado este plazo, cualquiera que tenga interés en ello podrá provocar la declaración de presunción de muerte de los que se encontraban en la nave o aeronave. El juez fijará el día presuntivo de la muerte igual que en el caso anterior y concederá también la posesión definitiva de los bienes del desaparecido. Si se encontrare la nave o aeronave naufraga o perdida, o sus restos, se aplicarán las mismas normas anteriores siempre que no pudieren ubicarse los cuerpos de todos o algunos de sus ocupantes, o identificarse los restos de los que fueren hallados. Si durante la navegación o aeronavegación cayere al mar o tierra un tripulante o viajero y desapareciere sin encontrase sus restos, el juez procederá igual que en los casos anteriores, deberá haber constancia de que con el sumario instruido por las autoridades marítimas o aéreas  ha quedado fehacientemente demostrada la desaparición de esas personas y la imposibilidad de que estén vivas. En estos casos no será necesaria la citación del desaparecido, pero será menester oír a la Dirección General de la Armada o a la Dirección General de Aeronáutica, según se trate de nave o aeronave.

9º- Después de seis meses de ocurrido un sismo o catástrofe que haya podido provocar la muerte de numerosas personas en determinadas poblaciones o regiones, cualquiera que tenga interés en ello podrá pedir la declaración de muerte presunta de los desaparecidos. En este caso la citación de los desaparecidos se hará mediante un aviso publicado por una vez en el Diario Oficial correspondiente a los días primero o quince o al día siguiente hábil, si no se ha publicado en las fechas indicadas, y por dos veces en un diario de la comuna o capital de provincia o capital de región, si en aquella no lo hubiere, corriendo no menos de quince días entre estas dos publicaciones. El juez podrá ordenar que por un mismo aviso se cite a dos o más desaparecidos. El juez fijará como día presuntivo de la muerte del sismo, catástrofe o fenómeno natural y concederá inmediatamente la posesión definitiva de los bienes de los desaparecidos, pero oyendo al Defensor de Ausentes.