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  • Carlos Ulloa Rabanal

La última amenaza de Trump

Por Abraham Santibáñez sábado 22 de octubre del 2016
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En Estados Unidos hay millones de cargos que se eligen directamente: un votante, un voto. Pero hay dos excepciones y no son cargos menores: el Presidente y el Vicepresidente de la Nación.
Conforme al complicado sistema establecido por los llamados “padres fundadores”, los triunfadores los decide un colegio electoral cuyos integrantes son determinados en 48 de los 50 estados en los cuales quien tiene la mayoría popular se queda con todos los votos electorales. La excepción son Maine y Nebraska donde el reparto de preferencias es proporcional a los votos populares.
Los estados no tienen el mismo número de voto electorales porque corresponden a la suma de representantes en la Cámara y el Senado. Por esta razón hay estados como California (55 votos electorales) que pueden ser decisivos, mientras otros, como Wyoming (tres votos) casi no cuentan. En 2012, Barack Obama obtuvo el 51 por ciento de los votos a nivel nacional, lo que le habría asegurado un triunfo estrecho, pero en el Colegio Electoral su ventaja fue mucho mayor, con el 61 por ciento de los votos del Colegio Electoral.
También puede ocurrir al revés, que la elección en el Colegio Electoral sea muy estrecha o, peor aún, que algún candidato tenga más apoyo en esa instancia que en las urnas. La primera vez que esto ocurrió fue en 1888, cuando el total de votos electorales era de 401, por lo que era necesario obtener 201 para ganar. El republicano, Benjamín Harrison, consiguió 5.439.853 votos populares y 233 votos electorales, ganando la presidencia. Pero su rival, el demócrata Grover Cleveland, que ganó en las urnas con 5.540.309 sufragios, sólo recibió 168 votos electorales.
Ciento doce años después, en 2000, cuando el total de votos electorales era de 538, igual que ahora y se requerían 270 votos para ganar, el republicano, George W. Bush, tuvo 50.456.002 votos populares. Al Gore, el Vicepresidente de Bill Clinton y candidato demócrata lo superó por casi medio millón de votos con 50.999.897. Pero, luego de una batalla por los votos de Florida, se impuso Bush quien obtuvo 271 votos electorales contra 266 de Gore.
Técnicamente, la elección de este año debería decidirse en la noche del 8 de noviembre, cuando concluya el recuento en California. Pero, como los integrantes del Colegio Electoral se reúnen por separado en la capital de cada estado “el primer lunes después del segundo miércoles de diciembre” (este año, el 19 de diciembre), sólo entonces uno de los contendores podrá cantar victoria. Antes, por lo que se vio el miércoles pasado en el tercer y último debate entre Hillary Clinton y Donald Trump, hay que contar los votos populares, ver qué significan en términos de votos electorales y, por si fuera poco, si Trump acepta o no el veredicto de las urnas.
Lo dijo durante el enfrentamiento televisivo en Las Vegas y lo reiteró al día siguiente con una broma bastante siniestra: “Quiero prometer a todos mis electores que aceptaré totalmente los resultados de esta grandiosa e histórica elección presidencial… si soy el ganador”.