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Las personas jurídicas (Parte II)

Por Palmira Muñoz miércoles 31 de mayo del 2017
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Nuestro ordenamien-
to jurídico   per-
mite que un con-
junto de personas puedan for-
mar un ente distinto de ellas mismas, adquiriendo su propia individualidad, capaz de ejercer derechos y contraer obligaciones, a lo que se denomina persona jurídica, siendo en consecuencia una entidad independiente y distinta de los miembros individuales que la forman y que a esta entidad le sean reconocidos por el Estado sus derechos y obligaciones.
En resumen, los distintos tipos de personas jurídicas que se reconocen legalmente son: 1.- Personas jurídicas de derecho internacional: los Estados, y las organizaciones internacionales. 2.- Personas jurídicas de derecho público: el Estado, los gobiernos regionales, las municipalidades, las iglesias reconocidas, entre otros. 3.- Personas jurídicas de derecho privado: aquellas que dependen de la iniciativa particular, siendo de dos tipos: a.- Las que persiguen fines de lucro, llamadas sociedades civiles y comerciales. b.- Las que no persiguen ganancias o sin fines de lucro, como las corporaciones o asociaciones y las fundaciones.
Como se refirió con anterioridad, las corporaciones son personas jurídicas formadas por una reunión de personas asociadas para conseguir la realización de un fin o interés común. Las fundaciones realizan su finalidad mediante la afectación de bienes a un fin determinado de interés general. Ambas tienen en común la persecución de fines lícitos, no lucrativos y determinados, así como la autorización del poder público. La diferencia radica en que la reunión de personas determina a la corporación, y en ésta la existencia de bienes no es imprescindible, como sí lo es respecto de las fundaciones.
En términos generales, cabe precisar que en cuanto a los atributos de la personalidad de las personas jurídicas, requisitos esenciales para su formación, tenemos que el Nombre, constituye la denominación con la cual se distinguen las personas, correspondiendo a la razón social en el caso de las sociedades civiles. En cuanto al Domicilio, este corresponde al lugar donde la persona jurídica tiene la administración de su sociedad o su sede. La Nacionalidad,  corresponde al país que la autorizó o bien al de su casa matriz o sede social, lo cual se encuentra regulada por la ley. En cuanto a su Patrimonio, son los recursos o medios que les permiten a las sociedades realizar sus fines, sin los cuales no podrían desarrollar sus funciones, siendo este patrimonio de las personas jurídicas distinto del patrimonio de las personas naturales que la conformaron. Por su parte la Capacidad, es lo que permite ejercer los derechos y contraer las obligaciones civiles, y para ser representadas judicial y extrajudicialmente.
Las personas jurídicas, ya sea con y sin fines de lucro, son responsables civil y administrativamente,  y también  criminalmente, aplicándose esto último tanto a personas jurídicas de derecho privado, como a las empresas del Estado, sin distinción de su tamaño, contemplándose ciertos tipos penales, como lo son: a) Lavado de dinero, b) Financiamiento del terrorismo, c) Soborno o cohecho activo tanto de empleados públicos nacionales como de funcionario público extranjero.
Finalmente cabe señalar que así como se crea una asociación, esta  también puede expirar o terminar por diversas razones dependiendo de su tipo, como lo serían el plazo por el cual se constituyó, causales de disolución según sus estatutos, cumplimiento del objeto por el cual se creó, Quiebra, entre otras.