Necrológicas
  • Filomena Barría Mancilla
  • Miriam Rozas Alvarado
  • Dagoberto Mancilla Ojeda
  • Ida del Carmen Alvarado Navarro
  • Pedro Delgado Andrade
  • Peter Eladio Frías Gómez

Legítima defensa

Por Palmira Muñoz miércoles 27 de junio del 2018

Compartir esta noticia
57
Visitas

Nuestra legislación establece una causal de exención de la responsabilidad penal en ciertas circunstancias, esto es, se comete una conducta ilícita, pero se hace en un escenario en la cual no corresponde aplicar una condena. Así tenemos que la normativa específica establece la denominada legítima defensa propia, al señalar que están exentos de responsabilidad criminal “el que obra en defensa de su persona o derechos, siempre que concurran ciertas circunstancias”. Tales circunstancias son: 1.- Agresión ilegítima. 2.- Necesidad racional del medio empleado para impedirla o repelerla. 3.- Falta de provocación suficiente por parte del que se defiende. Para tales efectos y para que quien cometa un acto que sería sancionado como delito no reciba una pena, debe probarse que concurren estas tres circunstancias. Si falta una de ellas, la persona que comete dicha conducta ilícita podría ser condenada, salvo que obren a su favor otros de los factores que señala la ley, tales como ser menor de 14 años, padecer de locura o demencia o  cometer el acto privado de razón, entre otros.

Por su parte, la Doctrina jurídica (conjunto de opiniones emitidas por los expertos en ciencia jurídica) considera que actuar en legítima defensa evita que la conducta sea antijurídica, esto es, se comete un hecho penado por la ley, pero el autor tiene una causal de justificación de su actuación que implica que no debe ser condenado.

Es importante destacar que es un Tribunal con competencia en materia penal el encargado de determinar si en cada caso específico se da la legítima defensa, todo enmarcado dentro de un procedimiento y previa investigación de los hechos, desarrollada por el Ministerio Público que es un organismo autónomo, que dirige en forma exclusiva la investigación de los hechos constitutivos de delito, los que determinen la participación punible y los que acrediten la inocencia del imputado.

Hay que hacer presente que también actúa en legítima defensa quien lo hace en defensa de la persona o derechos de su cónyuge, de su conviviente civil, de sus parientes consanguíneos en toda la línea recta como los hijos, padres, abuelos, nietos, bisabuelos, bisnietos; y en la colateral hasta el cuarto grado como los hermanos, tíos y primos hermanos; también respecto  de sus afines en toda la línea recta y en la colateral hasta el segundo grado como los padres, abuelos, bisabuelos, hijos, nietos y bisnietos y hermanos del cónyuge o de la persona con la que se haya estado casada, siempre que concurran la primera y segunda circunstancias, es decir, la agresión ilegítima y la necesidad racional del medio empleado para impedir o repeler el ataque, requiriéndose también que quien defiende a su familiar no haya participado provocando al agresor.

Bajo estas hipótesis, podemos encontrarnos en el posible caso de atacar a alguien que entra a robar a su casa, se presumiría que alguien actúa en legítima defensa cuando repele a la persona que ingresa ilegalmente a su casa “con escalamiento”, entendiéndose por tal cuando se entra al domicilio por vía no destinada al efecto, por forado o con rompimiento de pared o techos, o fractura de puertas o ventanas. En este caso, estaríamos frente a la hipótesis de que la persona no sería condenada cualquiera sea el daño que le ocasione a la persona que entró a su hogar de esa manera, considerándose entonces, legítima defensa si se repele a alguien que ingresa “con escalamiento”, en una casa, departamento u oficina habitados, o en sus dependencias o en un local comercial o industrial.

Finalmente cabe señalar que también podría darse la hipótesis de que una persona que defiende a otro, que no sea su pariente sea exculpada, esto es, que quien actúa defendiendo a esa otra persona no será sancionado si se dan las mismas circunstancias que se producen en la defensa de un familiar. Sin embargo, se exige también que el defensor no sea impulsado por venganza, resentimiento u otro motivo ilegítimo. Lo mismo si una persona impide consumar un delito, podría considerarse también legítima defensa sólo si actuó para impedir o tratar de impedir la consumación de ciertos delitos específicos como el secuestro, la sustracción de menores, la violación, el abuso sexual con objetos o animales, el parricidio, el homicidio, el femicidio y el robo con violencia o intimidación. Haciendo presente que en todos los casos, el hecho debe ser objeto de una investigación y en ésta determinarse indubitadamente que se dieron los presupuestos para que opere la legítima defensa.