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Coronavirus

Lo salvó la pandemia

Por Diego Benavente viernes 22 de mayo del 2020

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En esta crisis o pandemia Covid-19, la humanidad ha internalizado conductas que de no existir esta crisis no habría sido posible implantarlas de la forma tan efectiva y rápida como se ha logrado a nivel global. Aprendimos a lavarnos las manos como los médicos, a mantener el distanciamiento social entre las personas, a dejar de abrazarnos, a no dar la mano masivamente al igual que con los abrazos, que antiguamente estaban limitados casi exclusivamente a la familia más cercana, al igual que con los besos. En estos días hemos visto como se comienza a acabar el excesivo uso del beso y el abrazo, por lo tanto tendremos que volver a las costumbres antiguas, donde estos gestos de cariño, se reservaban para los más cercanos solamente.

El uso de la mascarilla que veíamos tan raro o exagerado en los orientales, tendrá que acompañarnos por un largo tiempo y mientras no tengamos controlado el virus con alguna vacuna o anticuerpo o lo que sea que se invente para salir de esto. Quién sabe, puede que a futuro tengamos que mantenerla como una sana medida de higiene pública en un mundo post moderno. Más aún cuando el virus podría no irse nunca y transformarse en un virus endémico como lo dice un experto de la OMS, entidad no muy prestigiada hoy en día, de manera similar a otros virus como el sarampión o el Vih. Sin duda todos estos cambios serán un recuerdo permanente de lo experimentado en esta pandemia, la humanidad será más limpia, más distante y más cautelosa.

Nos creíamos invencibles e inmortales o casi, y resulta que un virus nos tiró de una a la lona y ese virus Covid-19 según informe de la misma entidad, amenaza con reducir la esperanza de vida global en tres años. Los superhéroes sin capa no eran tales, al parecer tenían pies de barro.

En esto, en todo caso, Chile tiene terreno ganado tanto con su institucionalidad de República y conformación nacional y experiencia en desastres y ordenadas su economía y finanzas públicas, que le permite tener los recursos para enfrentar este tipo de situaciones críticas de una mejor forma.

Por otro lado, se puede decir que al gobierno lo salvó la pandemia, al igual que aquel boxeador que lo tienen por las cuerdas y a punto de ser noqueado, después del estallido social, el toque de la campana lo salva del knock-out, aquí fue la pandemia que le proporcionó un segundo aire, pero en la pelea por puntos, que la iba perdiendo por paliza, aún está por verse. Noticia en desarrollo.

A nivel global la cosa se enreda en distintos planos y, una pregunta casi de ciencia ficción, es si se acabarán las guerras. Por supuesto éstas ya no serán como las tradicionales de antes, serán por ejemplo, mediante la alteración de procesos electorales léase Brexit, Trump, Bolsonaro o la irrupción de un virus como el corona, que hoy se lo achacan entre Estados Unidos y China. En concreto, podrá ser algo relacionado con experimentos en laboratorios estratégicos e intervenciones comunicacionales muy sofisticadas. Invasiones que para afectar a todo el mundo, ya no se usarán necesariamente tanques ni aviones para combatir, ni tampoco misiles para atacar, ahora basta con un simple virus echado a correr por el mundo y la ciudadanía pega la tiña. Los ejércitos, los tuyos, los míos y los nuestros, el campo de batalla el mundo. Y se verá, a los países macucos, endosándose la responsabilidad de esto o de lo otro, bailando al ritmo del yo no fui. El resto lo hace el sistema global por sí solo, con los medios de comunicación de comparsa y batucada al ritmo de la cultura de las “bad news” y la exageración, pregonando urbi at orbi y aprovechando a los tontos útiles locales, en la vieja pelea, que se da con naturalidad a diestra y siniestra.