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Los cantos de sirena y la inestabilidad legislativa

Por Carlos Contreras martes 16 de mayo del 2017

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La elaboración de las leyes que gobiernan a nuestro país presenta un procedimiento, en sí mismo, engorroso, difícil y que se extiende en el tiempo; si a lo señalado agregamos las diferentes visiones y opciones que deben de converger para su texto final, estamos frente a un problema real que, de no mediar la negociación razonada, la fundamentación consistente y la claridad de ceder respecto de los intereses particulares en beneficio de la comunidad toda, evidentemente que no llegaríamos al puerto, al objetivo, a la ley, en cada uno de los proyectos que se presentan.
Por otra parte, una tramitación defectuosa, carente de argumentos y sustancia, de discusión, de debate, de preminencia de los discursos respecto de las cuestiones esenciales también nos conducen a situaciones complejas en que las leyes nacen con el germen de su propia destrucción en su interior, nacen para morir prontamente o ser modificadas.
Finalmente, las posiciones políticas en las elecciones, especialmente en el último tiempo, transitan por caminos de polarización, distancia y violencia que hace años no constataba.
Así las cosas, estamos en una época complicada para la ciudadanía, mientras una posición política pretende profundizar reformas legales que sustenten las modificaciones estructurales iniciadas, existe otra que quiere acabar con ellas y borrarlas, surgiendo una tercera posición que estima que no son reformas estructurales válidas y que es necesario profundizar y generar mayores cambios en el sistema legal chileno y, por consecuencia, en la vida de los ciudadanos.
Las tres primeras razones, más el contexto político y social en que vivimos sólo pueden garantizar inestabilidad legislativa, entendiendo por tal la generación de leyes rápidas, para pretender demostrar eficiencia en el tiempo; leyes simples, que en realidad son defectuosas en la forma y en el fondo; leyes ideológicas, pues más que regular la convivencia o el bienestar de los ciudadanos defienden sistemas de bienes materiales e inmateriales, como ocurre con la defensa de las AFP por una parte o la solicitud de destrucción o de cese de ellas por la otra, pasando por su modificación “profunda” respecto de otros, sin que medie una discusión razonada respecto de cuál es la mejor solución para los pensionados de ayer, de hoy y del futuro, las personas que en definitiva deben soportar los defectos o gozar de las virtudes de las decisiones legislativas.
Asumo que viene un tiempo de inestabilidad legislativa que sólo perjudicará a la ciudadanía y los discursos políticos que asemejan cantos de sirena, sólo serán eso al final del día: cantos de sirena.