Necrológicas
  • Juan Lleucún Muñoz

Los carabineros de aquel 23 de enero de 1919

Por Ramón Arriagada miércoles 9 de enero del 2019

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Este próximo 23 de enero se estarán cumpliendo cien años de los tristes sucesos de Puerto Natales y Bories, cuando la  tranquilidad de este poblado  de no más de 2000 habitantes, se quebró debido a las hostilidades entre el capital y el trabajo.  Entre los meses de octubre y marzo llegaban una gran cantidad de  trabajadores temporales a la Patagonia:  en el Puerto  Natales de esos años los barcos arrojaban desde sus bodegas operarios para las labores de campos y frigoríficos;  asalariados industriales provenientes del centro de Chile., en tanto aquellos que venían a labores de matarifes, puesteros, carniceros, esquiladores eran enganchados en Chiloé.

La población de hombres solos, atrajo al comercio dedicado a explotar las bajas pasiones del género humano, proliferaron, por lo tanto, la prostitución, las cantinas y hasta bien dotados “garitos”.  El pueblo contaba con un frigorífico ubicado en Bories, en 1919 en plena producción  y otro en acelerada construcción en la parte  sur, que posteriormente los natalinos conocerían  como “el Natales”. Sumemos a lo anterior los peones provenientes de las estancias argentinas que traían grandes arreos de ovejas;  llegaban desde otros continentes muchos marineros en cubierta de los barcos “caponeros”, que llevaban la producción a  Europa.  Los antiguos policías que la población llamó “pacos azules”, no daban abasto.  Sin medios económicos y ascendiente en la población  llegaron a ser incompetentes.

Recién en el mes de octubre del año 1916, llegó desde Puerto Montt el primer grupo  de soldados del Ejército, entrenados para labores policiales. Los que llegaban a desempeñarse en las funciones policiales formaban parte del escuadrón  compuesto por 26 hombres al mando del teniente 2º  Juan Blanco Montenegro.  No  llegaron a Punta Arenas, la capital del territorio, sino a Puerto Natales, donde se estableció un cuartel.

En los sucesos del 23 de enero de 1919, quien  estaba a cargo del grupo de carabineros era el cabo Belisario Fritz. Es evidente que había una alerta por parte de los ejecutivos de las grandes empresas de la tierra, debido a que constantes huelgas y paralizaciones en estancias, frigoríficos y muelles estaban dificultando la producción. Se culpaba de las hostilidades a las ideologías maximalistas traídas por migrantes  europeos y eslavos.  En octubre de 1917, fue removido de sus funciones un gobernador civil  del territorio (Edwards)  asumiendo dichas responsabilidades el Coronel  Luis A. Contreras Sotomayor, quien llegó a Magallanes en octubre de 1917. A la vez en Puerto Natales, asume como sub delegado el  mayor de Ejército Luis Alberto Bravo Aranda.

Ambos oficiales demostraron una gran predisposición al diálogo con los sindicatos obreros;  en el caso de Contreras, pagó cara su predisposición  a ayudar  a la comprensión entre el capital y el trabajo;  comprendió rápidamente que había  escasas posibilidades de condiciones dignas en el trato a la masa laboral. Su interés por conseguir mejores instancias de trato y de diálogo, además de su predisposición a no militarizar el territorio, le valió  la inquina y animadversión de los administradores de la tierra. Al poco tiempo de enero de 1919 fue removido.   En el caso del mayor Bravo, siempre permaneció en Puerto Natales, en los días de los enfrentamientos y fue factor fundamental  en buscar deponer las armas por ambos bandos, evitando mayor cantidad de víctimas.

Los cuatro carabineros muertos  junto a los seis operarios del Frigorífico Bories eran  tan jóvenes como las víctimas civiles: Adolfo Zapata Morales (25) era natural de Traiguén, muere a las 14 horas de ese día 23 de enero por los golpes en el cráneo que le provocaron una hemorragia cerebral;  el carabinero Juan de Dios Cid (30), como el anterior, murió en los enfrentamientos en Bories y  provenía de Temuco;  en tanto Modesto Godoy Gallegos (25),  nacido  en Nacimiento, muere por los efectos de una bala en el muslo. Defendiendo el cuartel junto al Río Natales, por un balazo fallece Efraín Riquelme Echeverría (27), natural de la ciudad de San Carlos;  el lugar donde se acuartelaron quedó demolido por los piedrazos de los ciudadanos, quienes en la ciudad protestaban por las muertes en Bories.  Llegaron  a  escenarios que les eran ajenos y lejanos; defendieron  el orden reclamado por  las grandes empresas de la tierra, se quedaron aquí para siempre, sumidos en el olvido absoluto.