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Los fines de la Ley

Por Carlos Contreras martes 17 de abril del 2018

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Normalmente se confunden los fines del derecho con los fines de la ley. Si bien es cierto toda ley participa de las características generales y más importantes del derecho en el cual nacen, entendiendo por derecho, el ordenamiento jurídico de un país determinado y sus fuentes, los fines de la ley son bastante más prácticos y concretos que los fines del derecho. Veamos.

El derecho presenta como fines una serie de valores como la realización de la justicia, la seguridad jurídica, la paz social, el bien común, la equidad. Todos los valores reseñados presentan una rigurosa construcción filosófica y jurídica y presentan características que no siempre son compartidas generalmente, es decir no presentan una existencia pacífica. Pero no se trata de presentar una cuestión filosófica de difícil comprensión, ni tampoco de una reflexión magistral acerca del derecho; para tales efectos existe la cátedra universitaria, aunque no muchas Universidades cumplen con esta tarea.          

Ahora bien, desde la perspectiva de las leyes sus fines están determinados siempre por el objetivo a alcanzar o la necesidad que se trata de cubrir. Lo importante es destacar que tales objetivos o necesidades deben estar en consonancia con el derecho, con el ordenamiento jurídico, sin contravenirlo o, a lo menos, sin plantear situaciones que sean abier-
tamente contradictorias. Por otra parte, no se debe olvidar que las leyes solucionan cuestiones de manera general y que atienden una situación que no acontece normalmente; por ejemplo, la ley no regula el cumplimiento de los contratos, sino que regula la situa-ción de incumplimiento para resolver la situación que es anormal y que afecta el derecho específico de una o más personas en el caso concreto. En términos concretos la ley obliga a todos los ciudadanos, pero no todos los ciudadanos son obligados a actuar de acuerdo a los términos de una ley porque no se encuentran en la situación de excepción que la ley señala. Ejemplos de estos tenemos muchos: determinados beneficios sociales se otorgan sólo a personas que cumplen ciertos requisitos; las sanciones penales se aplican a quienes no observan una conducta de respeto y de valoración de la vida en la sociedad, la ley de inmigración se aplica a determinadas personas, en determinadas circunstancias, etc…

Por todo lo anterior me parece un despropósito que, cuando se dicta una ley, se utilicen diversos argumentos para cuestionar su aplicación sin atender a su verdadero sentido y necesidad. Hace casi quince años se decía que la ley que establecía el divorcio incrementaría las rupturas de familias… ello nunca ocurrió; que la derogación de la pena de muerte incrementaría la delincuencia… la criminalidad ha variado, pero no existe un incremento por esta razón; hoy se dice que los abortos aumentarán y la realidad es que la ley no incentiva el aborto sino que regula situaciones especiales de embarazo que requieren una solución, así como también la exclusión del lucro en la educación no puede significar que esta será de mala calidad. Por cierto, que las leyes pueden tener una aplicación defectuosa por su origen o por su práctica, pero se trata de otro asunto para el cual exis-
ten herramientas de solución. Lo importante es que antes de criticar podamos pensar en el fin de la ley y sus efectos prácticos reales y no aquellos que nos venden por los medios.