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Magallanes: aguas prístinas que conservar

Por Gabriel Boric domingo 7 de abril del 2019

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La semana pasada estuvieron en el país y nuestra región los reyes de Noruega, dejando ver sus intereses por la salmonicultura que su nación lidera a nivel mundial, evidenciando además el conflicto de la industria con la Región de Magallanes.

En Chile, la principal exportación es el cobre, pero el segundo es el salmón. Es una industria importante, nadie podría desconocerlo y por lo mismo es imperativo que como Estado tomemos las decisiones correctas para conservar nuestros recursos de forma sostenible.

El Estado tiene el deber de proteger nuestros recursos naturales y la cosmovisión de nuestros pueblos originarios. En Magallanes tenemos un miedo legítimo a la industria, la experiencia de Chiloé, las regiones de Los Lagos y Aysén nos ha dejado lecciones a todos. La industria de la salmonicultura ha sido profundamente irresponsable e irreflexiva en su actuar en las regiones donde ha estado y no vamos a permitir que hagan lo mismo en Magallanes.

Durante los últimos años, luego de un trabajo serio, como diputación hemos alcanzado la convicción que la salmonicultura no debe seguir expandiéndose en la región, pues contamina el suelo marino, las masivas mortalidades propician la Floración de Algas Nocivas, además, genera continuos incidentes, como escapes de peces que alteran el ecosistema marino. La salmonicultura, a su vez, afecta otras importantes actividades para la región, como la pesca artesanal, el turismo y la investigación científica.

La normativa para la industria salmonera debe adaptarse a las realidades locales. Magallanes posee condiciones climáticas, geográficas y ecosistémicas muy particulares, que la regulación actual no considera y que permiten justificar los escapes o la mortandad de salmones como episodios aislados o de fuerza mayor.

Es por esto que en marzo de 2017 presentamos una iniciativa que consiste en modificar un artículo en la actual Ley 18.892 General de Pesca y Acuicultura, ya que mientras no mejoren las condiciones de fiscalización ni existan estudios de capacidad de carga, es necesario que se detenga la entrega de nuevas concesiones en la industria para evitar desastres como los vividos en Chiloé. Sin embargo, este proyecto por la materia que regula, requiere del patrocinio del ejecutivo, solicitud que realizamos al gobierno anterior y fue rechazada.

Nuestra posición no consiste en ir en contra per sé de las empresas o de las industrias. Sabemos la importancia que tienen para nuestro país y el aporte en empleos que producen. Pero no podemos hipotecar el futuro por empleo hoy. No sólo nos preocupa el medioambiente, sino también las condiciones laborales y de bienestar de los trabajadores de esta industria.

Es el Estado quien debe tener una visión a largo plazo que permita asegurar, por una parte la economía y el empleo, pero también la conservación y el cuidado de nuestros ecosistemas. Tenemos la necesidad de invertir en estudios que ayuden, por ejemplo, a conocer los efectos actuales que producen en el ambiente marino los escapes de salmones. El Servicio Nacional de Pesca debe estar provisto de los recursos económicos y humanos necesarios para fiscalizar como corresponde y no tener que depender de las lanchas de los centros de cultivos para llegar y realizar su trabajo. Esa es una muestra de cómo estamos actuando como Estado en este tema.

En Puerto Williams, son cuatro concesiones las que pretenden instalar centros que se van a instalar en el canal Beagle, en áreas de desarrollo indígena y dentro de la reserva de la biósfera Cabo de Hornos. En base a todos los antecedentes, yo me declaro explícitamente contrario a que la industria de la salmonicultura se siga expandiendo en Magallanes, sobre todo en uno de los lugares más prístinos del planeta y lo haga pese a lo que está manifestando la comunidad en Puerto Williams. Es por esto que junto a mi equipo estamos trabajando en un proyecto de ley que impida la actividad salmonícola en áreas protegidas, esto sin perjuicio que reiteramos nuestra solicitud al gobierno para que detenga el otorgamiento de nuevas concesiones para la salmonicultura en la región.

Como parlamentario estoy comprometido con la región y defenderé nuestra riqueza natural y los intereses de magallánicos y magallánicas.