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“Magallanes, tierra de pioneros y de forajidos”

Por Juan Francisco Miranda jueves 7 de febrero del 2019
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Un gran amigo tiene esta definición respecto a nuestro territorio “Magallanes, Tierra de pioneros y también tierra de forajidos”, y me acordé de ella este fin de semana al ir al sur de Punta Arenas aprovechando el buen tiempo, en este insólito veranito de temperaturas extremas. Fue maravilloso ver a niños, adultos, jóvenes disfrutar de la naturaleza, de compartir entre seres queridos. Fue impresionante y me alegró ver cómo había gente muy preparada para ese tipo de días con reposaderas y carpas, y bien abastecidos de comida y bebestibles. El magallánico cuando hay sol y no hay viento aprovecha cada minuto para acumular vitamina D, y este fin de semana no fue la excepción.

Pase por los diversos ríos al sur, Agua Fresca, Río Amarillo, San Juan, Santa María y San Pedro, disfrutando además la baja marea de la tarde, y me acorde de lo “pioneros” que fuimos para retirar las bolsas plásticas del comercio mucho antes que en el resto del país. No tardamos mucho en comprender que el plástico con el viento dispersa basura y contamina nuestra naturaleza. Algunos dirán que falta mucho, yo digo que ese paso ha dado impulso a otros pasos, y pareciera ser que hay un poco más de conciencia.

Sin embargo, esta tierra de pioneros también cobija a forajidos del medio ambiente. En mi paseo al sur pude constatar basura acumulada y dispersa entre matorrales, bolsas con residuos colgadas en ramitas de árboles, botellas semienterradas, plásticos y papeles atrapados por calafates. Mi reflexión apunta, desde un punto de vista economicista, a tratar de convencer que no hay mayor gasto para quienes van de paseo, el traer la basura de vuelta. ¡Sí!, la basura de vuelta a la ciudad. La misma que va en forma de envoltorio en la ida, traerla de vuelta a casa. El volumen es casi el mismo, y en rigor debería ser menor. La distancia no es muy grande como para soportar la descomposición de residuos orgánicos ni mucho menos para los que no generan olores y sólo son plásticos, vidrios o papeles y cartones. Es cosa de conciencia, de empatía y de respeto por el medio ambiente pero también hacia las personas.

La frase de mi amigo golpea el orgullo magallánico, pero constata una realidad, pues un forajido según la RAE es un sujeto que se dedica a la delincuencia manteniéndose alejado de las ciudades y los pueblos para evitar a las fuerzas de seguridad. En este caso quienes contaminan el medio ambiente calzan con esta definición, pues actúan fuera de la ciudad donde no hay fiscalización, y donde en el caso del fin de semana nadie quiere hacerse problemas.

Yo creo que podemos transformar al forajido del medio ambiente en un pionero. Para eso basta tomar conciencia de que no cuesta más hacerse cargo de la basura que uno genera, y que no hay servicio de recolección de basura que vaya tan lejos. Pero también hay que tomar conciencia de que en la ciudad por más que exista un servicio de aseo, no anda detrás de uno para ir recogiendo lo que se va lanzando a la calle. Querido lector, de seguro está pensando en la costanera, en Chabunco, en el Parque María Behety, de lo que se puede observar después de cada festividad.

Siempre nos quejamos que no hay espacios de uso gratuito y de calidad para disfrutar con la familia, y los pocos que existen no los cuidamos, no los valoramos, ni menos los protegemos. Es tiempo de erradicar a los forajidos del medio ambiente, para ello no basta con no distribuir bolsas plásticas, se hace necesario comenzar a pensar en colectivo y en plural, cuidando lo que nos pertenece a todos.