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¡Maldito Alzheimer!

Por Jorge Abasolo lunes 7 de mayo del 2018

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Puede asomar y atacar en cualquier momento, por lo que hay que esmerarse. Se asocia a la vejez, es decir, a aquella época en que tu cabeza concierta citas con las que no puede cumplir tu cuerpo.

Me acaban de diagnosticar una patalogía llamada S.A.I.P. (Síndrome de Atención Inexistente) provocado por la edad. Frecuentemente éstos son los síntomas:

Me estoy tomando una Coca-Cola fría… y resuelvo lavar el auto. Al dirigirme al estacionamiento percibo que hay cartas en el buzón de la entrada. Reviso las cartas antes de lavar el auto. Dejo las llaves del coche en el buzón de las cartas. Voy a botar los sobres vacíos y un montón de papeles al canasto de la basura en la cocina…y me doy cuenta que está lleno. Decido dejar las cartas, entre las que hay unas cuentas, en el mesón del lavaplatos, y sacar la bolsa de basura. Entonces, pienso que a lo mejor -si voy a salir- podría aprovechar de ir a pagar las cuentas, total cuento con un Servipag bastante cerca.

Cuando saco la chequera de mi bolsillo, me doy cuenta que me queda un solo cheque. Voy al dormitorio a buscar otra chequera y encuentro en el velador la Coca Cola que me estaba tomando y que había olvidado donde la había dejado. Saco el refresco para que no se me vaya a dar vuelta encima de un montón de papeles y me doy cuenta que está tibia, de modo que decido llevarla al refrigerador. Cuando voy a la cocina me doy cuenta que el jarrón de flores de la mesa del centro del living no tiene agua. Dejo la Coca Cola en la mesa de centro y descubro mis anteojos para leer que había estado buscando durante toda la mañana, de modo que decido llevarlos a mi dormitorio y después ponerle agua a las flores. Llevo los anteojos al dormitorio, voy a la cocina y lleno un jarro de agua…y de repente encuentro el control remoto de la TV de nuestro dormitorio, que alguien lo había dejado en la cocina. Me acuerdo que anoche lo habíamos estado buscando como locos. Entonces, voy a dejarlo al dormitorio, que es donde debe estar. Enseguida recuerdo que debo echarle agua a las flores. Le echo un poco no más…y obvio que cae agua en el piso flotante (en verdad, cae bastante).

Entonces, vuelvo a la cocina, dejo el control remoto en la mesa del comedor diario, y tomo unos trapos para secar el agua. Me dirijo al baño y… ¡en el pasillo me detengo a tratar de recordar que cresta quería hacer con estos trapos hediondos! 

Me doy cuenta que ya ha oscurecido y el auto sigue sin lavar.

No pagué las cuentas, el canasto de la basura sigue lleno…hay una lata de Coca Cola caliente en la mesa de centro del living…las flores siguen sin agua…y todavía me queda un solo cheque en mi chequera. No encuentro el maldito control remoto de la TV, ni mis lentes para leer. Hay una notoria mancha en el piso flotante del living…y no tengo la más peregrina idea acerca de dónde están las llaves del auto.

¡Ahhh….y todavía ando con un trapo más hediondo que pescado de museo en la mano!

Me siento en el sillón y me pregunto:

-¿Qué me estará pasando?

Me di más vuelta que perro desorientado y no hice ni una cuestión en toda la tarde.