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  • José Evaristo Guichapani Loncón

Más allá del Salario Mínimo

Por Juan Oyarzo domingo 11 de febrero del 2018

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Debemos pecar de poco popular, pero el aumento del salario mínimo puede ser un remedio que podría agravar la enfermedad ya que las justificaciones técnicas de un incremento en esta variable son reducidas y se centran de forma exclusiva a mercados laborales monopsónicos o también en asimetrías en la información entre los trabajadores y sus empleadores.

Entonces, si el salario mínimo sólo se ajusta a ese número reducido de excepciones, ¿por qué se ha instaurado?

La verdad es que la instauración de leyes relacionadas con este concepto surgen básicamente por temas valóricos, en donde se pretende asegurar a los trabajadores un ingreso digno para él y para su familia. No obstante, al momento de generar dichas leyes no existían estudios que avalaran la instauración del salario mínimo y tampoco el beneficio esperado por parte de los países.

Es de esta forma que los gobiernos actuales se encuentran en una especie de zapato chino, ya que, por un lado, existen razones políticas y valóricas que no permiten omitir este tema y, por otro lado, razones económicas que se centran en la responsabilidad de un incremento arbitrario del salario que podría provocar un fuerte desempleo ya que el Estado puede obligar a una empresa a pagar un salario fijo. Sin embargo, no puede obligar a esta misma empresa a contratar o a mantener a sus trabajadores.

El salario mínimo se ha transformado en una especie de efecto placebo comunicacional; es una receta aprendida para desviar la atención en temas más importantes en nuestro mercado laboral chileno.

¿Qué podría ser más importante?

En Chile, los trabajadores que reciben el salario mínimo sólo llegan al 8% de la fuerza de trabajo, es decir, son cerca de 650 mil personas. No obstante, cuando investigamos más de cerca los datos entregados en la Casen 2015, el 50% de los trabajadores en Chile no alcanza a percibir los $460.000 mil pesos líquidos.

¡Esta cifra en términos reales es importante ya que se acerca a los 4 millones de personas!

Es así como no nos debe sorprender que en nuestro país el 93,2% de los trabajadores  -aprox. 7 millones de personas- recibe un ingreso por concepto de su trabajo menor al millón de pesos y que sólo un 6,8% de los chilenos sobrepasan esa cifra -que equivale aprox. a tan sólo 450 mil trabajadores-.

Esta es la verdadera complicación, ya que si bien el salario mínimo refleja una situación compleja, sólo es una especie de termómetro que muestra si nuestra economía tiene algo de fiebre, pero que no llega a la base fundamental del problema.

Los salarios no alcanzan y las familias deben acudir a la deuda. Chile tiene 10,9 millones de personas endeudadas con cerca del 40% de estas personas en estado de morosidad.

En el caso de Magallanes, el mercado laboral se encuentra conformado según datos de la Dirección del Trabajo por cerca de 62 mil trabajadores; de esta fuerza laboral, el 50% obtiene menos de $360.000 pesos, en donde la cantidad de deudores asciende a cerca  de 42 mil personas, evidenciando un escenario similar al nacional.

En definitiva, el remedio es más complejo que la fijación o el debate constante sobre los sueldos mínimos. El remedio debe llevar a una reforma laboral que permita equiparar la cancha de forma paulatina entendiendo que las empresas son una variable importante y no un enemigo público que debe ser apartado del debate.