Necrológicas
  • José Arturo Sotomayor García

Más temido que querido

A esta altura del debate creo son pocos en Puerto Natales, quienes no valoran lo necesario que ha sido conocer la marcha del municipio local y, por ende, la actitud respecto de la gestión del alcalde Fernando Paredes y los componentes del Concejo Municipal. Me da la impresión  que esta preocupación por la marcha de los municipios es una catarsis ciudadana. De ella no se salvan los municipios más pintados como podrían ser Santiago, Vitacura, Lo Barnechea y Las Condes.
[…]

Por Ramón Arriagada miércoles 19 de agosto del 2015

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A esta altura del debate creo son pocos en Puerto Natales, quienes no valoran lo necesario que ha sido conocer la marcha del municipio local y, por ende, la actitud respecto de la gestión del alcalde Fernando Paredes y los componentes del Concejo Municipal. Me da la impresión  que esta preocupación por la marcha de los municipios es una catarsis ciudadana. De ella no se salvan los municipios más pintados como podrían ser Santiago, Vitacura, Lo Barnechea y Las Condes.

La alcaldesa Carolina Tohá ha dado muestras de tener en Santiago, su comuna, un desbarajuste financiero que podría dar como resultado la eliminación de trescientos funcionarios los próximos días. En tiempos de crisis y al bajar la actividad comercial, disminuye el ingreso por concepto de pago de patentes comerciales. En tanto, los municipios del llamado barrio alto, hacen noticia, porque sus muchas lucas los llevan, en su lucha contra la delincuencia, a tener más vehículos y personal en seguridad ciudadana que los mismísimos Carabineros. Un organismo llamado Paz Ciudadana enfatiza  que ello provoca  más un impacto comunicacional que la disminución de los delitos.

Convengamos que las objeciones respecto del alcalde Paredes revelaron situaciones que el ciudadano común desconocía. Tras el eslogan “Natales, ciudad que emprende”, era difícil presumir negligencias en el quehacer alcaldicio. Se desconocía lo del diseño del Polideportivo, lo absurdo de la medialuna; los gastos exagerados en la celebración de los 104 años  de la ciudad, respecto de los cuales el Concejo jamás supo. Y lo más grave, la situación financiera de la Corporación de Educación de Natales, que ha hecho sonar todas las alarmas, pues dependen de su funcionamiento aspectos tan importantes  como la educación y la salud de la comuna.

Al justificar el déficit de la Cormunat, que se eleva por sobre los 1.000 millones de pesos, se da como uno de los motivos la baja sostenida de la matrícula en los colegios y liceos municipalizados de Puerto Natales. Revisando los documentos emitidos por la propia Corporación, nos encontramos que la dotación de alumnos ha  persistido desde el año 2011 (2.280 alumnos) hasta la actualidad (2.268). Claro que  nadie ha querido decir que la infraestructura de los colegios municipalizados en Puerto Natales tiene una capacidad para atender 6.368 alumnos, no obstante a que concurren a ellos los 2.268 alumnos ya señalados.

Difícil momento para el alcalde Paredes y sus asesores entre los cuales están quienes dirigen la Cormunat. La autoridad edilicia pertenece a un partido que adhiere ideológicamente a los principios neoliberales en la economía y a las leyes que rigen el mercado. Me imagino debe ser difícil aceptar que en la empresa privada -con esos resultados de gestión- ya tendría que estar matriculado en un taller de “outplacement”, tan de moda, donde van los ejecutivos y gerentes   despedidos. Talleres donde deben tomar conciencia que anduvieron arriba de un caballo, dando órdenes, pero las riendas las tenían otros.

Notable sería que el alcalde Paredes, meditara sobre su reelección y la posibilidad de seguir al mando del municipio natalino, aunque es seguro que quienes le rodean le insisten que lo está haciendo muy bien. Su pretensión en una futura elección, ser el primer intendente natalino, resulta ser más acertada. 

Paredes debe entender que su actitud de hoy, intolerante a cualquier crítica de su gestión, va incrementar la mediocridad de la función municipal en un nuevo período. Su imagen inicial de “realizador” por la cual, fue valorado y querido, se va deteriorando hasta llegar a ser temido.