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Movimiento Autonomista, origen, sentido y transformación 

Por Gabriel Boric domingo 19 de mayo del 2019
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La organización política de la que soy parte y que hoy cuenta con 3 diputados, un alcalde, cores, concejales, decenas de dirigentes y dirigentas sociales y cientos de militantes en todo Chile, esta semana vive sus últimos días de una breve pero intensa existencia. Pero a diferencia de otros movimientos y partidos efímeros en la historia de la política chilena, no desaparece en las redes del olvido, sino que se funde en conjunto con otras tres orgánicas (Izquierda Libertaria, SOL y Nueva Democracia, todas partes del Frente Amplio) con quienes pasaremos a conformar el nuevo partido político Convergencia Social.

La decisión de crear un nuevo partido pareciera a contrapelo de los tiempos que corren. ¿Por qué insistir en la política cuando ésta se encuentra en sus momentos de mayor desprestigio? La respuesta no es sencilla y requiere observar la historia reciente chilena. La emergencia de los movimientos sociales con la revolución pingüina de 2006, las diferentes movilizaciones regionales como Magallanes en 2010, la organización de movimientos socio ambientales; la resistencia histórica de los pueblos originarios, la gigantesca movilización estudiantil del 2011, la gestación del movimiento NO+AFP y la ola feminista del 2018 que remeció al país entero, dan cuenta que Chile ha cambiado.

Nos encontramos ante una ciudadanía mucho más crítica, dispuesta a organizarse para pelear por sus derechos, pero a la vez criada al alero del individualismo y competencia que son parte de la esencia del modelo neoliberal. Al mismo tiempo esta ciudadanía ya no ve en los canales tradicionales de representación la única alternativa para hacer valer sus aspiraciones.

Ante este escenario desafiante de alta capacidad de movilización social, pero baja capacidad de procesamiento institucional de las demandas de la ciudadanía, las opciones son dos: quedarnos en la comodidad del malestar inorgánico que critica todo pero no propone nada, o bien desde los movimientos sociales que provenimos apostar por la política. Nuestra opción es la segunda.

Pero no basta con crear un nuevo partido político. Este debe ser de nuevo tipo, que dialogue en su diversidad interna pero siempre con fraternidad; feminista en sus principios pero sobre todo en sus prácticas. Las nuevas caras de la pobreza, la vulnerabilidad permanente de las clases medias, la salud mental, la inaceptable postergación de la infancia en las políticas públicas y el temor a la vejez por la ausencia de un real sistema de seguridad social, son sólo algunos de los desafíos que debemos enfrentar.

Esta enumeración pudiera parecer una lista infinita de problemas sectoriales, pero no lo es. El sentido de la política es encontrar los hilos que entretejen los conflictos que cruzan la sociedad y darles propuestas de solución coherentes con el tipo de país que queremos construir. En el fondo, a problemas estructurales, soluciones estructurales. En nuestro caso, la sociedad por la que apostamos es una donde prime la colaboración por sobre la competencia, en la que el Estado asegure derechos sociales universales a todos sus habitantes por el solo hecho de ser personas sin distinguir y acoja en su seno las diversidades que la enriquecen.

¿Son los partidos herramientas eficaces para este tipo de transformaciones sociales? Creemos que sí, pero solo en la medida en que sean capaces de dudar, y en diálogo permanente con la sociedad llevado adelante sobre todo con honestidad. Yo al menos, desconfío profundamente en quienes en estos días se sienten demasiado seguros de sí mismos y tienen viejas respuestas dogmáticas a nuevas preguntas.

Esta semana acabamos de terminar nuestro primer proceso democrático como nuevo partido: realizamos una elección de presidenta y cargos de comité central y direcciones regionales con un 80% de participación, lo que nos alegra y enorgullece. La primera persona en presidir Convergencia Social será una mujer, Gael Yeomans, quien liderará este proceso.

Seguimos caminando, ¡Con la esperanza intacta!