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Ni Lagos, ni Piñera

Por Ramón Arriagada miércoles 23 de noviembre del 2016

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Viendo un programa político del día lunes en la noche es fácil darse cuenta que la opinión de los chilenos es bamboleante, carente de brújula, a nadie le importa el norte de esta larga marcha hacia una sociedad más justa. Los conglomerados políticos nos presentan recetas ya probadas. Pero el público televidente pide que por favor el duopolio Lagos-Piñera, ya no.

Es posible que ante el modelo tradicional de encuestas, este sistema de consulta por televisión sea más eficaz; el otro, estudiado por nosotros los viejos estudiantes de sociología, ya al parecer está obsoleto y forma parte del museo  de los estudios de opinión. Mundialmente, en estos días, el laboratorio de las ciencias sociales, la opinión pública, ha resultado un chasco. Comprobado en Colombia por la paz, Inglaterra (salida del sistema euro) en Estados Unidos con la elección de Donald Trump.

Mirando hacia atrás, con vergüenza, reconocer que todo se hacía difícil para materializar el estudio de un fenómeno social. Eso que la muestra de encuestados debía ser tan rigurosa -había fórmulas matemáticas- absolutamente igual al universo, es decir, a la totalidad de la población del lugar. En el programa de televisión que comento, un 70 por ciento se inclinó  contra la dupla Lagos-Piñera. En definitiva, no quieren que se les imponga esa decisión. Es una opinión válida aunque provenga de un living, dormitorio o cocina de un hogar chileno. El voto emitido para el programa televisivo, no se sabe, de qué estrato social proviene; no es posible diferenciar las edades de los opinantes. Por lo tanto, un engolado académico, diría que la muestra no es representativa. Pero lo es.

Fíjese usted, que en la academia se descalificaban las encuestas telefónicas, pues, sólo los estratos económicos acomodados tenían el aparatito. Eran muestras sesgadas, se argumentaba, ya que los sectores populares no opinaban. Pero hoy todo se ha democratizado en materia de comunicaciones. Todos tienen un celular y las técnicas exigidas para votar son conocidas: whatsapp, twitter  o facebook. 

Alejados de la realidad virtual, un estudio objetivo de opinión en Puerto Natales, creo firmemente no nos llevaría a resultados alejados de los televidentes que votaron el lunes por la noche en el programa “Termómetro”. Tanto Ricardo Lagos como Sebastián Piñera, no dejaron huellas presidenciales trascendentes en Ultima Esperanza.

En el caso de Ricardo Lagos, aún recordamos en nuestro anecdotario la visita realizada siendo Presidente de la República, cuando apoyándose en las recomendaciones de ineptos consejeros, a las peticiones locales, en tiempos de escasas fuentes de trabajo, contestó ufanamente y sin apartarse de su clásico tono engolado, que Puerto Natales estaba llamado a ser en el futuro “La capital chilena de la lechuga”. Tal vez creyendo  en la multiplicación de endebles invernaderos;  manejados por ya viejos huerteros, cuyas instalaciones el viento se llevó. Además, Lagos, el Presidente del Bicentenario, ofreció el muelle para cruceros y la ampliación del paso del Kirke, como obras conmemorativas de aquel año 2010.

El Piñera candidato llegó un día al Club Bories, hizo gala de cantante improvisado, entonando  “Pero sigo siendo el rey”; tonadilla mal elegida, pues esperábamos su pronunciamiento sobre la entrega de leyes de excepción, negadas sistemáticamente por los presidentes concertacionistas. Embriagado por un forzado aplauso a sus pocos atributos de cantante, la euforia lo llevó a decir: “Los natalinos tendrán todas las leyes de excepción que gobiernos ineptos les han negado”. Sumado a la demora en su gobierno de la construcción del aeropuerto y al hecho que en su mandato jamás llegara a Puerto Natales.

Es la hora del voto de la vergüenza. Del votante que se deja llevar por el espiral del silencio respecto de su preferencia. Es el votante oculto que se revela frente a la urna donde deposita el voto. Siempre y cuando vaya a votar.