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  • Carlos Ulloa Rabanal

Nosotros, el ecosistema regional

Por Diego Benavente viernes 17 de enero del 2020
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En las regiones, la gente que busca articular los distintos derroteros asociados al desarrollo regional, generalmente son los mismos, algunos se atreven a decir que no son más de 200 y circulan en distintos grupos. Además difícilmente logran mover la aguja, por la falta de experticia en la acción propiamente tal, ya que obedecen a un ecosistema diseñado bajo las características de los programas de distintos organismos públicos, cuyos términos de referencia generalmente están elaborados por funcionarios centrales sin experticia práctica en la acción, ni menos vinculación ni pertinencia con los territorios y sus particularidades. Que además se orientan, en su gran mayoría, a respuestas frente a los requisitos a cumplir por los llamados. En dos palabras, no están orientados a generar impacto ni resultados que puedan pasar la prueba de lo que los actores reales consideran efectivo y válido para esto, se orientan más a la demanda de los organismos públicos centralizados (cheklist indicadores) y además simplifican metiendo a todas las regiones en un mismo saco, en lugar de enfocarse en lo que los beneficiarios locales requieren para generar un impacto real y efectivo en pos del desarrollo económico y emprendedor de los territorios.

Para superar esta deficiencia, la gran tarea es generar espacios, iniciativas e instancias, basadas en la confianza y por esa vía instaurar un espíritu de equipo, que se traduzca al menor plazo, mediante trabajo conjunto en la acción, en un “Nosotros” que, además permita lograr un propósito común como región, bajo el cual se puedan ir conquistando y entusiasmando más voluntades, así como también orientando y sumando las distintas iniciativas, grupos, instituciones y programas.

Lo anterior permitiría entre otros, crear un frente común que obligue al mundo público regional y centralizado, así como al futuro Gobernador Regional, a reformular sus políticas y programas a los reales requerimientos regionales, definidos y consensuados por el conjunto “Nosotros” para generar el impacto que la región anhela. Asimismo y en paralelo el mundo empresarial privado, en un trabajo similar, estaría llamado a potenciar su accionar basado en esta confianza común en el “Nosotros”, creando por ejemplo, inter-relaciones estrechas entre empresas, que les permitan, incluso, compartir propiedad accionaria ya sea para integrarse, crecer y/o abordar proyectos de mayor y gran envergadura a nivel regional, los que normalmente los asumen empresas o grupos empresariales capitalinos o extranjeros. El viejo truco de que la unión hace la fuerza, conseguirá entretejer una red muy fuerte como ya lo ha hecho en ciudades como Medellín, donde el empresariado local incluso ha abordado empresas de servicio público y empresas de gran envergadura que compiten globalmente y con singular éxito.

Es hora de ponerse en marcha e impulsar los cambios que la región y su gente anhelan, para esto no hay explicación que valga. Incluso los grandes desafíos desentralizadores que el centralismo capitalino, infiltrado incluso en las regiones, ha boicoteado desde siempre, ahora con una alianza de las regiones lideradas por sus Gobernadores Regionales elegidos y haciendo fuerza común, será posible abordarlos con la fuerza de los votos y los territorios.