Necrológicas
  • José Ramón Ampuero Guzmán

¡Oh, el poder…!

Por Jorge Abasolo lunes 22 de octubre del 2018
Noticias relacionadas

Compartir esta noticia
78
Visitas

El diccionario define la política como “la ciencia, modo o arte de gobernar, conducir una nación”.

¡Pamplinas!

La política es la búsqueda afanosa del poder, y nada más.

Me quedo con la franqueza del franchute Maurice Duverger que no se enredó en tapujos para definir la política como la lucha o combate de individuos y grupos para conquistar el poder, que los vencedores usarán en su provecho.

Esta definición me parece más honesta y en consonancia con la realidad que vive cada uno de nosotros.

La historia de la Mesopotamia es bien distinta a la de los babilonios y la historia de Bolivia es harto diferente a la de Estados Unidos, Alemania, el Vaticano o Sri Lanka. Sin embargo, todas las historias nos dejan la misma moraleja: que el pez más grande se come al más chico.

El Congreso de Viena (1815) es uno de los hitos más relevantes de la historia universal. Pero, más que un Congreso fue una conspiración, una componenda descomunal…o en términos chilenos, un arreglín de padre y señor mío.

En tiempos del Congreso de Viena ya las potencias empezaban a aplicar la mítica Ley del Embudo y sólo fueron considerados los intereses de las grandes potencias vencedoras, es decir, Inglaterra, Austria, Prusia y Rusia, ansiosas de finalizar el Congreso y quedar como dueños del mapa mundial

Como siempre, los Estados pequeños se quedaron con cuello y mirando pa’la carnicería.

Dando un salto gigantesco en la historia, llegamos a 1945, cuando en la famosa Conferencia de Yalta, una vez más los accionistas mayoritarios del mundo, reformularon el mapa para distribuírselo de nuevo. Las potencias volvían a escribir la historia y la foto que “inmortalizó” a Stalin, Churchill y Roosevelt, los propietarios de ese barrio llamado mundo, aún anda dando vueltas por ahí. No sé para qué…

Potencias imperialistas, potencias de segundo orden y hasta países rascas profitan, luchan y se desangran por alcanzar el poder.

Chile no ha sido la excepción…

Es cosa de recordar el año 1970, cuando triunfa la Unidad Popular. Para ratificar el triunfo de Allende en el Congreso, la DC hizo firmar a la coalición izquierdista un Estatuto de Garantías para proteger nuestra raquítica democracia. Allende lo firmó y asumió el poder en medio de un  gran acertijo.

Un año después el intelectual francés Regis Debray le preguntó  a Allende si fue imperiosamente necesario firmar ese Estatuto con la DC. La respuesta del Chicho Allende da para una antología maquiavélica:

– Ponte en la época…lo importante en ese momento era tomar el poder.  (¡¡SIC¡¡)

He llegado a pensar que Dios está de parte de la Humanidad, que nos quiere y hasta nos ama.

Pero es el Diablo quien tiene el poder…

Como para encontrarle razón al franchute Corneille cuando aseguró: “qui peut tout, doit tout craindre…”.