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“Recuerda a Emilia”: una cueca para pasar el 18

Por Eduardo Pino viernes 7 de septiembre del 2018

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Aunque muchos simbólicamente apuntan a “pasar agosto” como un hito relevante en la salud para seguir con su existencia, nadie habla de “pasar septiembre” al analizar la cantidad de muertes que año tras año se registran en la conmemoración de la independencia de nuestro país. Parece que para muchos el 18, las fondas y el jolgorio festivo nacional les impide analizar de manera objetiva actitudes y conductas de autocuidado, siendo una de las más comunes asociar que conducir un vehículo y beber alcohol son absolutamente incompatibles. Una premisa tan simple y obvia que desgraciadamente no resulta significativa  para algunos que nublados por la ingesta etílica o mostrando una personalidad inmadura y egoísta, insisten que “curao manejo mejor”.

El destacado actor y folklorista Daniel Muñoz, eternamente “Juan Herrera” en nuestro recuerdo ochentero, y “los Marujos”, han lanzado para estas fiestas patrias la cueca “Recuerda a Emilia”, con el objetivo de advertir a los porfiados de siempre acerca de la necesidad de entregar las llaves si se van a “entonar etílicamente”. Junto a la Fundación Emilia y en una actitud de recordar a quienes han sido víctimas de estos “delitos viales”, el espíritu es pensar que siempre se puede hacer algo por persuadir a quienes sin medir las consecuencias, colocan en riesgo su propia vida y la de los demás.

Hace unas semanas, la Fundación Emilia dio a conocer que las muertes ocasionadas por conducción en estado de ebriedad disminuyeron en un 50% entre el 2011 y el 2017, lo que representa un gran avance en prevención de siniestros que podrían ser absolutamente evitables si se tomara mayor conciencia del peligro que esta situación implica.

Si bien se ha avanzado con el paulatino endurecimiento de penas, llama la atención lo difícil que ha sido el peregrinar constante que Carolina Figueroa y Benjamín Silva han debido realizar para que esta temática no se archive en el olvido. Lo que nos parecería algo lógico en entregar la mayor cantidad de recursos y difusión, ha sido una constante de dificultades para encontrar eco en muchos de nuestros legisladores y agendas políticas. Pero se ha ido avanzando en entregar a la población un mensaje de mayor autocuidado, de mayor fiscalización entre la propia gente al llamarle la atención a alguien que pretende arrancar en su auto estando borracho, en una sensación generalizada de menor impunidad que antes, a pesar de ver cada cierto tiempo que la justicia afloja las penas de estos irresponsables ciudadanos.

Quedan muchos desafíos aún, frente a los cuales las políticas públicas deben seguir trabajando, como el aumentar las fiscalizaciones por parte de la autoridad en controles vehiculares para verificar el estado de sus conductores, aumentar la  masividad del uso de alcotests, implementar los narcotests a fin de medir la influencia de drogas en los choferes, apoyar a organizaciones como Fundación Emilia que asisten a las víctimas de estos delitos viales que quedan en la más absoluta indefensión, implementar masivamente campañas preventivas en establecimientos educacionales, ya que los niños son nuestra esperanza de cambio generacional que asimilarán la importancia de abordar con responsabilidad esta temática. Estas y varias otras medidas urgen en un mercado automotriz que crece y crece, muchas veces sin considerar planificaciones viales funcionales que ayuden en la convivencia entre los actores que diariamente ocupamos las arterias de nuestras ciudades, complejizando una dinámica que puede resultar mucho más peligrosa de lo que imaginamos.

Bien una vez más por Fundación Emilia y a seguir apoyando para que todos pasemos septiembre.