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Reforma Tributaria y justicia social

Por Gloria Vilicic Peña jueves 13 de septiembre del 2018
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La realidad es que el mercado chileno no tiene nada de libre y la justicia social es financiada por todos en favor de las grandes corporaciones. Algo huele mal en el libre mercado chileno. Los trabajadores sienten que el sueldo que reciben es menos de lo que se merecen y el contribuyente medio siente que sus impuestos pagados con el sudor de su frente son mal gastados por el Estado en políticas públicas de dudoso efecto.

¿Cuánto gana una cajera de una empresa como el Lider, Walmart, Tottus, Falabella etc.? ¿$300.000 a $600.000 al mes? ¿Cuántas son las utilidades anuales Walmart y otras grandes corporaciones en Chile? ¿US$200 millones? ¿Cuánto Impuesto a la renta pagan las grandes empresas en Chile? ¿28 mil millones de dólares anuales? ¿Cuánto impuesto pudieron descontar las grandes empresas? ¿18 mil millones de dólares? ¿Cuánto terminaron pagando efectivamente, 10 mil millones de dólares? Frente a estos números una nueva reforma tributaria que genere rebaja impositiva para los más acaudalados, mientras la encuesta Casen señala que la desigualdad en Chile se acentúa, molesta. Entretanto nuestros políticos se congratulan mutuamente y de todos los partidos por el aumento o disminución de pago de impuestos a las grandes corporaciones en Chile en un baile de millones de US$, el ciudadano común compara estos montos con su sueldo y mira atónito el debate por los millones que no le llegan. Algo anda mal en nuestro sistema tributario.

Desglosando los datos que entrega la Casen, y considerando sólo jornadas completas, la mitad de los trabajadores chilenos gana menos de 400 mil pesos. Una realidad que no sólo está asociada a pequeñas y medianas empresas, también en las grandes empresas en torno al 50% gana menos de 400 mil pesos. ¿Pero si los sueldos son tan bajos, cómo sobreviven estos trabajadores y sus familias? La misma encuesta nos da la respuesta, en los últimos 10 años los subsidios sociales para el quintil más pobre ha crecido en más de un 300%. El Estado subvenciona el pago de bajos sueldos en la contratación de  mano de obra.

Uber es un ejemplo, como algunos trabajadores no alcanzan a ganar lo suficiente para pagarse un sueldo digno y sus cotizaciones. Esto es sólo posible porque sus trabajadores reciben subvenciones estatales.  Pienso que ha llegado la hora de transparentar el sistema de financiamiento directo e indirecto de las grandes corporaciones en Chile, para que el pago de impuestos sea más equitativo y realmente integrado a todos los subsidios indirectos que reciben las grandes corporaciones para pagar bajos sueldos e incrementar sus utilidades.

La reforma tributaria debiera apuntar a recolectar los impuestos de las grandes corporaciones y sólo dejarlo como crédito para rebajar el pago final de impuesto a la renta, después de haber descontado de este crédito todos los subsidios y bonos estatales que reciben los trabajadores de esas empresas, por causa de la baja remuneración que les pagan.

¿Y quién impulsó y creó este sistema tributario perverso que vulnera la justicia social en Chile? La reforma tributaria impulsada por el gobierno de la Nueva Mayoría y los casi 20 años de gobierno de la Concertación generaron un incentivo perverso a la contratación de mano de obra por bajos sueldos. La pobreza disminuyó en los 10 últimos años, mientras la desigualdad de ingresos se acentuó gracias a los subsidios estatales que incrementaron las utilidades de las grandes corporaciones.

Si vamos a discutir una nueva reforma tributaria, transparentemos la información, para que la reforma propuesta por el Presidente Piñera genere ingresos constantes a gastos constantes de los más necesitados y no una subvención a las grandes corporaciones, no una perpetuidad de los más pobres a recibir bajos sueldos y no una dependencia económica del Estado.

La justicia social es la generación de las condiciones para que cada uno estudie, trabaje y busque su propia felicidad, sin injerencias ideológicas de terceros, como ha sucedido hasta ahora con la ideología colectivista comunista que con sus subvenciones indirectas a las grandes corporaciones, que mantiene a miles de chilenos sumidos en la precariedad económica, con bajos sueldos y dependientes del Estado.

Decir siempre la verdad puede que no deje muchos amigos, pero te dará amigos de verdad.