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Responsabilidad de las personas en los delitos

Por Palmira Muñoz miércoles 22 de agosto del 2018
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Nuestro Código Penal define como delito a toda acción u omisión voluntaria penada por la ley. Estas acciones u omisiones se reputan siempre voluntarias, a no ser que conste lo contrario. En tales circunstancias el que cometiere delito será responsable de él e incurrirá en la pena que la ley señale, aunque el mal recaiga sobre persona distinta de aquella a quien se proponía ofender, no tomando en consideración las circunstancias no conocidas por el delincuente que agravarían su responsabilidad, pero sí aquellas que la atenúen.

Por otra parte, las acciones u omisiones que cometidas con dolo o malicia importarían un delito, constituyen cuasidelito si sólo hay culpa en el que las comete.

Los delitos, atendida su gravedad, se dividen en crímenes, simples delitos y faltas y se califican de tales según la pena que les está asignada en una escala general que se establece a este respecto.

Cabe hacer presente que la ley penal chilena es obligatoria para todos los habitantes de la República, incluso los extranjeros. En cuanto a los crímenes o simples delitos perpetrados fuera del territorio de la República por chilenos o por extranjeros, no serán castigados en Chile sino en los casos determinados por la ley.

Es importante señalar que son punibles, no sólo el crimen o simple delito consumado, sino el frustrado y la tentativa. Así tenemos que hay crimen o simple delito frustrado cuando el delincuente pone de su parte todo lo necesario para que el crimen o simple delito se consume y esto no se verifica por causas independientes de su voluntad. Hay tentativa cuando el culpable da principio a la ejecución del crimen o simple delito por hechos directos, pero faltan uno o más para su complemento.

Por otra parte  cabe hacer presente que la conspiración y proposición para cometer un crimen o un simple delito, sólo son punibles en los casos en que la ley las pena especialmente; Y la conspiración existe cuando dos o más personas se conciertan para la ejecución del crimen o simple delito. En cuanto a la proposición ésta se verifica cuando el que ha resuelto cometer un crimen o un simple delito, propone su ejecución a otra u otras personas. Es pertinente aclarar que exime de toda pena por la conspiración o proposición para cometer un crimen o un simple delito, el desistimiento de la ejecución de éstos antes de principiar a ponerlos por obra y de iniciarse procedimiento judicial contra el culpable, con tal que denuncie a la autoridad pública el plan y sus circunstancias.

Bajo este orden de ideas resulta importante señalar que son responsables criminalmente de los delitos: 1.- Los autores. 2.- Los cómplices. 3.- Los encubridores.

Así tenemos que se consideran Autores: a.- Los que toman parte en la ejecución del hecho, sea de una manera inmediata y directa; sea impidiendo o procurando impedir que se evite. b.- Los que fuerzan o inducen directamente a otro a ejecutarlo. c.- Los que, concertados para su ejecución, facilitan los medios con que se lleva a efecto el hecho o lo presencian sin tomar parte inmediata en él.

Se consideran cómplices los que, no hallándose comprendidos en los casos anteriores, cooperan a la ejecución del hecho por actos anteriores o simultáneos.

Son encubridores los que con conocimiento de la perpetración de un crimen o de un simple delito o de los actos ejecutados para llevarlo a cabo, sin haber tenido participación en él como autores ni como cómplices, intervienen, con posterioridad a su ejecución, de alguno de los modos siguientes: 1.-Aprovechándose por sí mismos o facilitando a los delincuentes medios para que se aprovechen de los efectos del crimen o simple delito. 2.-Ocultando o inutilizando el cuerpo, los efectos o instrumentos del crimen o simple delito para impedir su descubrimiento. 3.-Albergando, ocultando o proporcionando la fuga del culpable. 4.-Acogiendo, receptando o protegiendo habitualmente a los malhechores, sabiendo que lo son, aun sin conocimiento de los crímenes o simples delitos determinados que hayan cometido, o facilitándoles los medios de reunirse u ocultar sus armas o efectos, o suministrándoles auxilios o noticias para que se guarden, precavan o salven.

Finalmente cabe hacer presente que están exentos de las penas impuestas a los encubridores los que lo sean de su cónyuge, de su conviviente civil, o de sus parientes por consanguinidad o afinidad en toda la línea recta y en la colateral hasta el segundo grado, de sus padres o hijos, con la sola excepción de aquellos que aprovechándose por sí mismos o facilitando a los delincuentes medios para que se aprovechen de los efectos del crimen o simple delito.