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Salud particular subvencionada

Hoy vivimos en dos Chiles separados. Uno es el de las Isapres, que el 2014 tuvieron ganancias que bordeaban los $60 mil millones. Otro es el de Fonasa, que arrastra un déficit histórico que le impide ofrecer cobertura universal. El 80% de los chilenos está en Fonasa y en ese grupo se concentra la población más vulnerable a enfermedades, incluido el 90% de nuestros adultos mayores.
[…]

Por Gabriel Boric domingo 7 de febrero del 2016

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Hoy vivimos en dos Chiles separados. Uno es el de las Isapres, que el 2014 tuvieron ganancias que bordeaban los $60 mil millones. Otro es el de Fonasa, que arrastra un déficit histórico que le impide ofrecer cobertura universal. El 80% de los chilenos está en Fonasa y en ese grupo se concentra la población más vulnerable a enfermedades, incluido el 90% de nuestros adultos mayores.

¿Cómo llegamos a esto? ¿En qué momento permitimos que se construya un país que avala estas injusticias aberrantes? Al mismo tiempo que nos vendían la historia de que éramos los jaguares de latinoamérica, que superábamos la barrera de los US$ 20.000 de ingreso per cápita, que habíamos entrado al club Ocde de los países más desarrollados del mundo, al mismo tiempo que nos convencían que nuestra calidad de vida estaba mejorando, la injusticia y la segregación de nuestro sistema de salud se profundizaba.

Y es que —al igual que en la educación, la vivienda, las pensiones— nos hemos acostumbrado a que es “normal” que tengamos un país para ricos y un país para pobres. Fue la indignación que nos produce este país construido a espaldas de la ciudadanía la que nos llevó a marchar en 2011 junto a cientos de miles de chilenos y chilenas. Es esa misma indignación la que nos empujó a las elecciones parlamentarias y que hoy nos mantiene incómodos en un Congreso que es sordo a las demandas y al sentido común de los ciudadanos. Hemos logrado transformar esa indignación en energía para denunciar la privatización de nuestros derechos y fiscalizar el correcto uso del dinero que le pertenece a tod@s l@s chilen@s.

Hace un año se nos acercaron dos gremios de la salud en Magallanes para denunciar presuntas irregularidades en las licitaciones del Hospital Regional. La Fenpruss y la Fenats nos hicieron llegar antecedentes que mostraban claros conflictos de interés entre la empresa privada Am Patagonia y el Hospital. Los mismos dueños de la empresa —denunciaban los gremios— eran juez y parte en los procesos de licitación de salud pública. Cumpliendo nuestro rol de fiscalización, presentamos los antecedentes en Contraloría y le pedimos que investigaran las presuntas irregularidades.

La semana pasada recibimos el informe final, en el que se desestimaban algunas de las denuncias y se confirmaban otras. Contraloría inició un sumario por 17 irregularidades específicas, relacionadas a conflictos en la relación de Am Patagonia con el Hospital Regional.

Nuestra preocupación está en garantizar el acceso a salud oportuna y de calidad a tod@s l@s magallánic@s, independiente de sus ingresos. El conflicto confirmado por Contraloría deja claro que no podemos seguir buscando soluciones privadas para problemas públicos. Por eso le estamos pidiendo a la Ministra de Salud que nos reciba en el Ministerio —junto a los parlamentarios y representantes de gremios de la salud de la región— y busquemos en conjunto la mejor manera de fortalecer el sistema público.