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Ser padre en los tiempos de hoy

Por Eduardo Pino viernes 14 de junio del 2019

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Este fin de semana se celebrará una vez más el “Día del Padre” en nuestro país. Sin la fanfarria ni las repercusiones comerciales y económicas que trae el “Día de la Madre”, cabe destacar que en los tiempos que vivimos el rol de la paternidad acapara cada vez más el interés de los investigadores sociales.

Definido principalmente en su rol de proveedor durante décadas, e incluso siglos, desde hace un tiempo el hombre moderno ha debido compatibilizar este rol tradicional o “breadwinner” con el de “padre nutritivo” o “padre involucrado”, según el autor que consideremos.  Esto conlleva una serie de cambios sustanciales relacionados con la emocionalidad y cercanía con los hijos, incluso a la cantidad de tiempo otorgado directamente a la crianza. Aunque cada vez más los padres reportan la disposición a ejercer de manera más activamente participativa su labor en esta crianza, los estudios demuestran que las representaciones mentales acerca de la predominancia de la maternidad siguen siendo abrumadoras. Para qué decir del tiempo destinado a los hijos, encontrándose en diversas investigaciones que en América Latina las madres permanecen con sus hijos entre 2 y 8 veces más que los padres. Un dato interesante en esta región del mundo es que las madres que se hacen cargo de sus hijos de manera completa sin recibir remuneración económica son el 51,6% de las mujeres, mientras que sólo el 3,2% de los hombres se encuentra en esta situación.

En nuestro país algunos datos muestran que del tiempo destinado por los padres a sus hijos, la actividad del juego ocupa mayor relevancia que las conductas de cuidado, lo que sería asumido sin mayores problemas por la mujer. Y esto es interesante pues aunque las mujeres demandan igualdad de género en una gran cantidad de ámbitos de la vida, pareciera  que en los cuidados de los hijos no sería tan marcado este discurso,  aunque solicitan un apoyo del hombre que complemente sus esfuerzos. Esto estaría reforzado por el ambiente cultural y el funcionamiento de las instituciones que normalizarían esta dinámica.  Cabe destacar que según una investigación planteada por Lorena Armijo, los hombres y las mujeres no competirían  entre sí por certificar que su rol de paternidad o maternidad es más relevante, pues el hombre tendría la certeza  que no son comparables, debiendo compatibilizar la crianza con su actividad laboral e imprimiendo  los rasgos típicos de la masculinidad, valorando cada vez más que entregar mayor tiempo a la crianza de los hijos es algo necesario y especialmente gratificante.   

Otro aspecto a destacar en diversas investigaciones es que la paternidad ya no se percibe como una tarea fácil, dada solamente por la condición biológica de engendrar. Los padres modernos la valoran como un proceso de aprendizaje continuo, en que los errores estarán presentes. Esto tiene mucho sentido si consideramos que la crianza de los hijos es uno de los desafíos más dinámicos e involucrantes que puede asumir un ser humano, ya que no sólo se encuentra a cargo de una persona en constante evolución y cambio,  debiendo además compatibilizar sus propios cambios en el desarrollo de la vida, sin olvidar la complejidad de las dinámicas sociales en que nos encontramos inmersos. Un mensaje especialmente vigente para padres que hoy se encuentran con patrones y condiciones muy distintas a los que experimentaron cuando eran hijos.    

La paternidad seguirá teniendo el interés de los investigadores pues ha dejado de representar el factor repetido y tradicional que por tanto tiempo ocupó (o simplemente se ausentó) en nuestras vidas.  Su desafío es responder a las demandas sociales de mayor justicia e igualdad, sin dejar de lado la protección y desarrollando cada vez más la nutrición afectiva desde la masculinidad.