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Sobrevivir en la Patagonia

Por Ramón Arriagada miércoles 11 de julio del 2018

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No son buenas las noticias en el austro chileno-argentino. Por muchos años no se daba la existencia, en ambas naciones, de administraciones estatales provenientes de la derecha económica y política. En ambos países los votantes optaron por dicha orientación por diversas vías y motivaciones. En Argentina, con el triunfo de Macri, hubo reacción electoral, escape colectivo de los sectores medios, alejando de la política a una nefasta orientación partidaria preocupada de perfeccionar una burocracia acomodaticia, dedicada a profitar de la caja fiscal.

La derecha en Chile -que hoy nos gobierna-  influenciada por dirigir el país con mucho respeto y admonición de los grupos económicos; por su influencia en todos los poderes de Estado, se esmera por una carta de navegación donde el eje central es el crecimiento económico, aminorando al máximo las interferencias por motivos sociales. Derecha que jugó a la perfección, a mostrarle al ciudadano desinformado, el fracaso irreversible en el poder de la izquierda estatista y “chavista” en América Latina.

Las repercusiones de estas orientaciones económicas, no se hicieron esperar en la Patagonia argentina; cierre de un mineral de carbón en Río Turbio y por ende olvidar para siempre el funcionamiento de la usina, orgullo de las huestes del kitchnerismo. Ahora las autoridades del macrismo van por más; obligadas a atender los consejos del Fondo Monetario Internacional en cuanto a restricción del gasto público. En esta amenaza de cortar todas las transferencias de platas a la Patagonia y Tierra del Fuego, las restricciones presupuestarias, están dirigidas a terminar con el orgullo de los argentinos del sur, se acabaría el apoyo estatal a la promoción de  la industria electrónica fueguina.    

Además dentro de las bonificaciones a las provincias del sur, se espera terminar con las llamadas “Transferencias discrecionales” del gobierno central argentino. Adiós planes sociales, jubilaciones, asignaciones familiares, reembolsos a los puertos patagónicos. El FMI recomienda bajar el déficit fiscal del 2,7% al 1,3% del Producto Interno Bruto. La Patagonia subsidiada es mucho lo que puede aportar en recortes -será sin apelación- pues los economistas liberales argentinos, los del macrismo, poco o nada les interesa los argumentos solidarios de los gobiernos justicialistas. El Estado no tiene porque pagar a los argentinos del sur, los privilegios de vivir en territorios poblados, hasta ayer, gracias a políticas proteccionistas y por cuestiones que no están en su diccionario, como son los  conceptos de soberanía por presencia y otras patrañas de la vieja política peronista.

En nuestro país la Dirección de Presupuestos del Ministerio de Hacienda ya sentenció a las autoridades regionales que será restrictiva respecto a platas para financiar el Plan Especial de Desarrollo para Zonas Extremas; por estos días todo vestigio del “acorazado bacheletista”, navegando por los mares del sur fue pulverizado por la  administración piñerista; sobre azul a los profesionales a cargo de su gestión y borrado del portal web de la ilusión ciudadana.

Eran treinta y siete proyectos, algunos ya en ejecución, iniciativas monumentales como la fibra óptica, el camino Seno Obstrucción-Río Pérez, que al parecer no se detienen. Como natalinos se nos ratificó que somos la entrada norte marítima  de Magallanes con la implementación de la ruta de transbordadores de Natales-Puerto Edén y Caleta Tortel. Medidas tendientes a disminuir la brecha entre nuestra difícil sobrevivencia con respecto a los habitantes del Chile continental. Desde los tiempos de Carlos Ibáñez del Campo que no teníamos contacto con voluntades centralistas dispuestas a ayudarnos. Pero esa ilusión al parecer se acabó. Nadie salió a la calle a defender lo que pareció ser la “viga maestra” de nuestra irrupción al desarrollo. Sólo la Cámara Chilena de la Construcción, preguntó, ¿Y nosotros que hacemos con los cesantes a partir de octubre?

Tanto envidiar el jardín del vecino, pedir para nosotros el mismo “Estado Presente” de las provincias argentinas, eso que les permitió crecer en población a ellos. En el epílogo. Es sabido que quien vive de ilusiones muere de desengaños.