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Tenemos que hablar sobre salud mental

Por Gabriel Boric domingo 2 de diciembre del 2018

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En salud mental tenemos tremendos desafíos. Las estadísticas indican que un tercio de la población chilena sufrirá en algún momento de su vida un problema de salud mental, y Chile tiene una de las tasas de suicidio juvenil más altas de Latinoamérica. Sin ir más lejos, en Magallanes el año 2017 hubo 247 intentos de suicidio. Es una cifra alarmante.

Vivimos en una sociedad individualista, competitiva y exitista, donde todo es ganar. Hemos entrado en una especie de círculo del éxito impuesto, generando frustraciones y angustias que pueden tornarse difícil de controlar si no tenemos las herramientas para enfrentarlas. El país no está preparado para asumir esta realidad, pues no cuenta ni con los profesionales ni la infraestructura necesaria.

Sumado a lo anterior, las isapres sólo cubren dos consultas de psiquiatra o psicólogo al año. Bajo estas condiciones es imposible tener un tratamiento sostenido en el tiempo que ayude a la gente a superar este tipo de enfermedades.

En regiones, especialmente en Magallanes, es aún más difícil poder mantener un tratamiento óptimo. En la región tenemos sólo cinco psiquiatras para los más de 2 mil pacientes que necesitan atención, en Puerto Natales sólo cuentan con un psiquiatra y las comunas más pequeñas apenas son atendidas con rondas médicas, que a todas luces no pueden garantizar una ayuda definitiva para los magallánicos y magallánicas que viven en las comunas más aisladas.

Debemos ser capaces como Estado de responder ante esta necesidad que nos afecta a todos y todas, pero que no hemos tomado con la responsabilidad que amerita. Pues pareciera una pesadilla que el centralismo nos da fuerte en todos los ámbitos, que sólo aquel que tiene los recursos puede acceder a un tratamiento como corresponde y los demás tienen que atenerse a la piedad y buena voluntad de las autoridades de turno para que las condiciones mejoren, sin haber políticas públicas reales que solucionen el problema de fondo.

Junto a mi equipo hemos estado conversando con profesionales en Magallanes y a nivel nacional. Afortunadamente en nuestra región ha comenzado un plan piloto para abordar esta realidad. Queremos colaborar en que las enfermedades relacionadas con la salud mental no se estigmaticen. Hay personas con depresión, bipolaridad, trastorno de personalidad que muchas veces tienen miedo de hablar por temor a ser catalogadas de “locas” o que sean consideradas inhábiles para ciertas actividades sociales.

Las enfermedades de salud mental tienen solución y requerimos una infraestructura que sea capaz de hacerse cargo de ellas. Mi compromiso es colaborar como parlamentario magallánico para que este sea un debate mucho más abierto en la sociedad.

Tenemos mucho que hacer, tenemos que hablar de estos temas abiertamente. Es hora que despertemos.