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Tlatelolco: testimonio de una masacre

Por Abraham Santibáñez sábado 6 de octubre del 2018

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Obreros y estudiantes han sido víctimas de brutales represiones en todos los países y todos los tiempos. La gran plaza de Tiananmén (irónicamente la plaza de la Puerta de la Paz Celestial) en Beijing es un símbolo de la protesta en China. En el siglo XX hubo parecidos enfrentamientos en otros lugares del mundo. Ninguno, sin embargo, tan doloroso para los latinoamericanos como la masacre de Tlatelolco en la Plaza de las tres culturas de Ciudad de México, hace 50 años.

Igual que en Beijing, hasta hoy no se sabe con certeza cuántos fueron los muertos. Pero sí hay un hecho indiscutido: en esa trágica jornada se inició el derrumbe del sistema político largamente dominado por el PRI. Como ha recordado The New York Times, el régimen mexicano se preparaba para la realización de los Juegos Olímpicos, verdadera vitrina ante el mundo.

Pero no ocurrió así: “Los estudiantes, en cambio, expusieron al mundo la ira latente de una generación frente a las reglas represivas del país”.

Hace unos días la BBC proclamó lo que hoy es una realidad para todo el mundo: “Desde el 2 de octubre de 1968 México fue otro, social y políticamente distinto al del día anterior”.

No todos los mexicanos ni el resto del mundo supieron de inmediato la noticia. La verdad fue emergiendo lentamente. Lo registra una recopilación de titulares de la prensa mexicana, hecha con pasión y compasión por la escritora y periodista Elena Poniatowska:

*Recio combate al dispersar el Ejército un mitin de huelguistas (Excelsior).

*Balacera entre francotiradores y el Ejército. (Novedades).

* Tlatelolco: Durante varias horas terroristas y soldados sostuvieron rudo combate (El Universal).

*Manos extrañas se empeñan en desprestigiar a México. (El Sol de México).

Esta primera versión, dada a conocer por las fuentes oficiales, terminó siendo desplazada por la realidad. Testimonios como los que recogió Elena Poniatowska y otros periodistas y escritores, terminaron por pintar un cuadro muy diferente a estos “enfrentamientos” entre soldados y “terroristas”:

“En la sección central del hospital, no recuerdo en qué piso, sentí algo chicloso bajo mis pies y veo sangre, mucha sangre y le digo a mi marido: ‘Mira, Carlos, cuanta sangre. Aquí hubo una matanza’”. (Testimonio de la antropóloga Margarita Nolasco).

“El helicóptero disparaba y empecé a oír tiros en el cielo. Tiraban a lo bestia. Por eso se incendió el edificio Chihuahua, por los tiros que provenían de los helicópteros” (Estudiante Estrella Sámano).

“Desde entonces no puedo ver un helicóptero siento que me tiemblan las manos”, (Secretaria Marta Zamora Vértiz).

“Nunca pensamos que el 2 de octubre hubiera agresión por parte del gobierno porque días antes hubo un mitin en Tlatelolco… Y nosotros pensamos que ya existía una tregua tácita, puesto que ya había visos de que se llegaría a un acuerdo”. (Roberta Avendaño, Tita, delegada de la Facultad de Leyes de la Unam).

Cuando terminó la masacre había decenas de muertos y cientos habían sido metidos a camionetas policiales.

En 2013, a los 81 años, no sólo por “La noche de Tlatelolco”, el libro en el cual retrató la masacre, Elena Poniatowska recibió el Premio Cervantes.