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Un café para Juan Marcos

Por Gloria Vilicic Peña jueves 16 de enero del 2020

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Hace tiempo, el presidente del PS regional, Juan Marcos, se comprometió públicamente en otro medio a invitarme a un café, para explicarme algunas cosas que yo, supuestamente, no entiendo en política. Cómo hasta la fecha eso no ha ocurrido, quisiera, por este medio invitarlo también a un café para conversar sobre la propiedad privada y su relación odiosa con ella. Y es que me llama mucho la atención que, como Juan Marcos, la mayoría de quienes protestan en las calles despotrican contra el sistema de libre mercado que les mejoró y puede mejorarles aún más el nivel de vida.

El “malestar” orbita en torno a su odio contra la propiedad privada, como causa y raíz de todos los males sociales y no como la generadora de la riqueza social. En su última columna Juan Marcos señala que el Estado subsidiario y la protección a la propiedad privada, reflejados en la actual Constitución, han engendrado un sistema nefasto, donde impera el egoísmo sobre el bienestar colectivo.

Sin duda Juan Marcos es un letrado en las ciencias naturales, pero al parecer no lo es en los análisis históricos. Y es que la propiedad privada no ha sido históricamente sólo un reclamo, sino un conflicto de reclamos, sobre algo que escasea, olvidándose en los argumentos socialistas señalar que los derechos de propiedad son hasta ahora el sistema más exitoso de una acción concertada en una sociedad libre y democrática para regular este conflicto. La supuesta alternativa socialista de regulación, control y enajenación de la propiedad privada ha sido un ejercicio catastrófico de reducción de las libertades democráticas y empobrecimiento de la población en la URSS, la Alemania Nazi, Norcorea, Cuba o Venezuela.
Todo ser humano quiere lo mejor para sí, pero no todos lo alcanzan, porque los bienes son escasos, de allí que aparecen los conflictos sociales a veces pacíficos y otros impregnados de violencia.

Lo curioso es que la mayoría de quienes protestan en las calles de Chile odian, al parecer, a los empresarios y la riqueza que generan, a través del libre mercado, donde no la hay y tampoco la había antes de los años 80 del siglo pasado. Comunistas, socialistas y frentamplistas aprueban lo que llaman justicia social, consistente en que el Estado les quite a los sectores productivos para que lo reparta entre los pobres.

Desde las universidades, como lo hace Juan Marcos, se rechaza olímpicamente el capitalismo y la propiedad privada, aunque vivan esos intelectuales universitarios holgadamente del sistema. Es así que algunos de los que pregonan la “hoja en blanco” para una nueva Constitución promueven políticas que destruyen la economía, pretendiendo dirigirla desde el Estado, convirtiéndola en subdesarrollada, despilfarrando y haciendo avanzar la corrupción, fenómeno que se origina en el poder y que se hace mucho más presente en los regímenes autoritarios socialistas donde a los funcionarios se les hace fácil actuar discrecionalmente.

Al parecer la propiedad privada y su uso libre por parte de los ciudadanos, genera un malestar u odio en políticos que buscan solamente poder y no desean mantener las condiciones actuales que permiten a las personas ir detrás de sus propios proyectos, y elegir qué quieren hacer de sus vidas. Más bien el ideario socialista de democracia se basa en la igualdad que en la libertad, fomentando un aparataje de control social y económico de burócratas que sólo buscan apropiarse de la riqueza que forja el sector privado, mediante un discurso de campaña mentiroso, por el cual se les hace creer a los de menores recursos, que pueden y deben igualarse en ingresos con los ricos.

De ahí que crecen, exageradamente, las expectativas que inculcan la izquierda en la ciudadanía: pretender tener muchos más derechos que deberes. La igualdad a la que todos podemos aspirar es la igualdad ante la ley, que las oportunidades dependen de ello y de la capacidad, el azar, y otros factores, no de la generosidad del Estado. Sin duda Juan Marcos un café nos permitirá debatir sobre la propiedad privada, los beneficios de un sistema de libre mercado y tu relación odiosa con ellos.