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Vejetes achorados

Por Diego Benavente viernes 14 de septiembre del 2018

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La tendencia al envejecimiento hoy en día se está dando en las sociedades más desarrolladas, como también en nuestro país y el resto del continente. Un artículo reciente denominado “Los viejos choros” de un matutino capitalino, puso el tema en la palestra de una manera muy atractiva, destacando a una serie de brillantes vejetes que, pese a estar sobre o alrededor de los ochenta años, se caracterizaban por estar plenamente activos en distintas actividades. Y más aún, el tener tantos años, no sólo los ha convertido en más sabios, sino también esta larga experiencia se ha transformado en un verdadero activo a la hora de enfrentar distintos procesos. Los cuales como jóvenes en su oportunidad, probablemente enfrentaban de una manera distinta, más atarantados y de una forma no tan eficiente.

Por ejemplo, uno de los viejos tercios entrevistados fue Gabriel Salazar, quien expresaba que “lo bueno de trabajar a esta edad es que al investigar y analizar con toda la experiencia acumulada y lo estudiado se ve rápidamente el problema de fondo y se ataca. La experiencia te enseña ser más preciso y más rápido en lo que se hace”.

La actividad permanente es clave para Alejandro Sieveking, en este sentido manifestaba lo necesario que es poder generar proyectos continuos, ahora “si no funcionan, mala suerte, pero hay que estar en la pelea. Uno tiene que participar, conocer gente porque en la medida que uno lo hace se le amplía el campo”. Por el contrario “uno no se puede quedar en que algo le resultó bien hace 50 años”. Hay que estar renovándose, estudiando e interesándose por lo que está pasando. A la hora de describir su proceso no siente para nada que vaya contra la corriente por seguir trabajando, “más bien me subo a la corriente para que me lleve, porque quiero seguir”.

También se les denomina los Golden Workers y se están transformando en un segmento cada vez más importante, sobre todo en una economía colaborativa que utiliza crecientemente las redes sociales y la tecnología. Junto con afincarse más en la casa y de paso jardinear más tiempo, “quieren seguir trabajando y estar vigentes en el espacio público”.

Para alcanzar estos umbrales etáreos y estar plenamente vigente, según los que han investigado el tema, se necesitan: una buena alimentación, actividad física y un quehacer que mantenga la motivación. Y para los que requieran de mayor actividad, un trabajo que no sea tan exigente, pero el cual debe “ser genuinamente útil, activo y desafiante. Que se relacione con otras personas y que sea del gusto de la persona que lo desarrolla”.

Como la tecnología, la inteligencia artificial y los computadores inundándolo todo, están influyendo sobremanera en las generaciones jóvenes, se hace necesario rescatar las habilidades cara a cara, es decir las blandas (sociales y emocionales), así como las capacidades humanas como la empatía y el compañerismo, que como lo decía Howard Garner, junto a “la capacidad de hacer juicios sobre otros, son cada vez más importantes”. Y como todas éstas, están más presentes en los mayores, dada su experiencia de vida, la mezcla virtuosa de experiencia y juventud, de seguro la llevará en las próximas décadas. Como diría un siútico en twitter #Old&YoungIsCool.