Necrológicas
  • Ramón Vargas García
  • José Yáñez Barrientos
  • Armando Vidal Cubate

“…Y no quiero morir alejado de ti, Puerto Rico del alma…”

Por Marino Muñoz Aguero domingo 18 de agosto del 2019

Compartir esta noticia
79
Visitas

Recientemente nos enteramos de la crisis política y económica de Puerto Rico que finalmente desembocó en la renuncia de su gobernador Ricardo Roselló. Lo mencionamos, pues las noticias que se entregaban sobre “La Isla del Encanto” nos llevaron de vuelta a la infancia por lo que señalaremos más adelante.
Ahondar en un análisis exhaustivo de este suceso no es el objetivo de la presente crónica. Sólo a manera de introducción, apuntemos que, a partir de 1898 y como uno de los resultados de la guerra contra España, Estados Unidos asumió el control político y territorial de esta isla del Caribe. Luego de numerosos intentos de su población en pos de la independencia, Puerto Rico ostenta desde 1952 la categoría de “Estado Libre Asociado”, con constitución propia y elección popular de sus gobernadores. No obstante, sus habitantes son ciudadanos norteamericanos y la isla es un territorio perteneciente al país del norte.
Es imposible referirse a Puerto Rico sin acordarse de la maravillosa canción dedicada a su capital: “En mi viejo San Juan” (“…cuantos sueños forjé en mis noches de infancia…”). Originalmente un bolero, la interpretación más conocida (y a nuestro juicio, la mejor) corrió por cuenta del mexicano Javier Solís. En ritmo de ranchera Solís la incluyó en su clásico álbum “Sombras” (1965) y la convirtió en un hit internacional, conjuntamente con transformarla en el himno no oficial de la isla. La composición data de 1943 y es obra del portorriqueño Noel Estrada (1918-1979), quien la escribió a petición de su hermano Eloy que había partido el frente de batalla durante la segunda guerra mundial. De ahí la evocación emocionada: “Una tarde me fui hacia extraña nación, pues lo quiso el destino, pero mi corazón se quedó frente al mar, en mi viejo San Juan”.
Cuando en las radios de “La Isla del Encanto” Javier Solís triunfaba con esta canción, mi padre, Marino Muñoz Lagos, se encontraba allá becado por la Fundación Ford para efectuar una pasantía en la Universidad de San Juan de Puerto Rico, además de recorrer Estados Unidos, Ecuador, Canadá y México. Ello aconteció entre enero y febrero de 1966.
Como buen profesor normalista, mi padre a su vuelta cumplió rigurosamente con uno de los objetivos de la beca: difundir lo aprendido y conocido en la comunidad local. Lo hizo a través de charlas en colegios y diversas instituciones, además de programas de radio en la recordada emisora “La Voz del Sur”. Transcribimos parte de uno de los libretos radiales, precisamente el dedicado a la isla del Caribe, donde luego de una detallada exposición de geografía política y económica, y de otros párrafos llenos de afecto expresa: “Todo esto y mucho más nos deja la lección fraternal de San Juan de Puerto Rico, la ciudad que amamos en un mes caluroso de invierno, al compás de la risa contagiosa de sus habitantes. Pero este “nacer y vivir” (citando a Víctor Hugo en “Los Miserables”) nos obliga a seguir viajando. Y Puerto Rico va quedando atrás con su geografía de bandera desplegada”.
Recuerdo que mi padre contaba que de todo su viaje lo que más le gustó fue precisamente el “Viejo San Juan” y le decía a mi madre que algún día le gustaría volver. Ello me hizo entender la razón por la cual, al regreso en su paso por Santiago, adquirió el Long Play (ahora les dicen “vinilos”) de Javier Solís, el que tocábamos en nuestro tocadiscos Perpetum Ebner, que conectado a la noble radio Saba “a tubos” hacía que “En mi viejo San Juan” se escuchara hasta en Leña Dura.
Entonces el “Adiós, adiós, adiós, Borinquen querida, tierra de mi amor…”, se me confundía con el “a-lo, a-lo, pa-pú, pa-pú” del viejo silabario “Lea” y quizá si las primeras lecturas de mi vida, fueron las de la contraportada del disco que aún conservamos en nuestro poder, junto con el recuerdo de esas noches escuchando a Javier Solís.
“…mi cabello blanqueó y mi vida se va, ya la muerte me llama y no quiero morir alejado de ti, Puerto Rico del alma”.
* Nota: Javier Solís fue uno de los más grandes cantantes del habla hispana del siglo XX. Murió en abril de 1966 a la edad de 34 años.