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¡Yo acuso!

Por Gloria Vilicic Peña jueves 7 de junio del 2018

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Yo acuso la existencia de un malestar ciudadano en Punta Arenas por la deuda previsional y económica de la Cormupa, por el constante paro de los docentes y por la pérdida de clases de nuestros jóvenes.

Yo acuso que esta situación tiene raíces históricas en la legislación chilena, en el sistema de control y seguimiento del “gasto público”, en la gestión de los actuales ediles y sus antecesores.

Yo acuso que al ser la Cormupa una personalidad jurídica de derecho privado, aunque desempeña funciones públicas, sus ingresos y egresos sólo son visados por el secretario general, el directorio y el alcalde. Este último actuando como presidente de la Corporación.

Yo acuso que la Cormupa se rige por las normas laborales y previsionales del sector privado, lo que entrega una holgura nunca vista en el ámbito público para contratar personal sin control alguno.

Yo acuso a las senadoras y senadores, diputadas y diputados de la región, por no impulsar una reforma legal que permita y exija que las corporaciones municipales sean órganos integrantes de la administración del Estado y no un ente privado anexo.  ¡Quién calla otorga!

Yo acuso a la Contraloría, a los ministerios de Hacienda y Educación, a la Inspección del Trabajo, por haber hecho vista gorda ante la escabrosa situación de la Cormupa, escudándose en interpretaciones legales, para no aplicar todo el rigor de la ley sobre quienes permitieron y permiten que la debacle financiera en la Cormupa siga hipotecando el futuro previsional de nuestros docentes y el futuro educacional de nuestros niños.

Yo acuso que ni los docentes han generado el conflicto de la Cormupa, ni los Padres y Apoderados son los llamados a solucionarlo.

Yo acuso el descaro social y político de los alcaldes y concejales anteriores que  permitieron, ante la ambigüedad de la ley y el descuido de la fiscalización, con sus decisiones administrativas llegar a la situación actual de la Cormupa, sin asumir responsabilidad alguna.

Yo acuso a todos aquellos que se llenan la boca públicamente defendiendo la educación pública y culpando a sus contrincantes políticos, sin hacer propuestas concretas y viables a través de sus propias colectividades políticas para encontrar una solución definitiva a la situación de la Cormupa. La falsa dicotomía entre el “Status Quo“ y  la “privatización“ de la educación pública municipalizada sólo refleja la incapacidad política programática de los partidos por ofrecer una solución consensuada y apoyada por la mayoría de la población.

Yo acuso que los únicos que pueden acceder a totalidad de la información sobre el estado de situación de la Cormupa, identificando a los responsables de las deudas adquiridas, son el alcalde, en su calidad de presidente de la Cormupa, y los concejales que aprobaron los presupuestos para la misma.

Yo acuso a nuestros actuales ediles de no saber, no querer o no poder solucionar la crisis de la Cormupa.

Yo acuso a nuestras autoridades municipales, por no poner sus cargos a disposición de los ministerios centralistas pertinentes, para obligar a todas las partes involucradas a sentarse a una mesa, incluyendo a los ediles de períodos anteriores, hasta encontrar una solución digna y definitiva para la deuda histórica de nuestra educación municipalizada.

Por todos los puntos enumerados yo acuso entonces que Punta Arenas necesita líderes con programas políticos claros y visionarios. Al principio, quizá difíciles de apoyar por la cruda interpretación de la realidad y por la generación de propuestas que puedan producir resistencia ciudadana en sus albores. La crisis crónica de la Cormupa requiere de líderes políticos con coraje para buscar y encontrar soluciones políticas definitivas que aúnen voluntades políticas con consensos mayoritarios en la población de Punta Arenas.

Yo acuso finalmente que seguir echándole la culpa al “sistema” sin asumir las responsabilidades política de cada quien, sólo seguirá reforzando la evaluación negativa de la ciudadanía respecto a nuestras autoridades electas. Porque para eso las elegimos, para que tengan el liderazgo y el coraje de resolver los problemas que nos aquejan a todos. ¿Y si no lo hacen, para qué las elegimos entonces?