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1972, el año en que apareció la temida marea roja en Magallanes

Por La Prensa Austral sábado 14 de enero del 2017

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Hace 44 años, la muerte de tres pescadores por consumo de mariscos fue el primer contacto con la temida marea roja, desconocida hasta entonces en Magallanes

Por Nelson Toledo Vera

Punta Arenas, octubre de 1972. La misteriosa muerte de tres tripulantes del cúter de pesca Adrián, por consumo de mariscos, fue el primer contacto con la temida, y desconocida hasta entonces en Magallanes, marea roja. Es este el registro más antiguo que se tiene de este fenómeno en las gélidas aguas australes.

José Miguel Baeza, Herminio Chávez y Estanislao Vargas habían regresado muertos a Bahía Campana, en la zona de Fuerte Bulnes, después de una desafortunada faena de pesca en la zona del canal San Miguel en una embarcación de propiedad de los hermanos Bustos, de la Pesquera Punta Arenas.

A raíz de los extraños decesos se inició una amplia investigación para determinar las causas precisas de esta fatal intoxicación.

El Primer Juzgado del Crimen emitió una orden en el sentido de trasladar los cadáveres de los tres tripulantes del cúter Adrián, que habían perecido el sábado 21 de octubre de 1972 en la noche intoxicados con mariscos, al Hospital Regional, para practicarles la autopsia de rigor.

Máximo Frangopulos Rivera, doctor en biología y docente investigador de la Universidad de Magallanes, quien asistió recientemente a un congreso sobre algas nocivas en Florianópolis, Brasil.

Por otra parte, la Gobernación Marítima envió muestras de los mariscos, se trataba de cholgas, al laboratorio del Hospital Regional y al Servicio Agrícola y Ganadero, para que sean analizadas, con el fin de determinar en forma exacta el estado de los mariscos.

Con toda celeridad el Sag envió urgente a Santiago muestras de las cholgas en el vuelo 80 de Lan, con el fin de que el laboratorio central del servicio en la capital entregue su diagnóstico al respecto. Por su parte, el director subrogante del Sag manifestó que una de las posibilidades era que las cholgas hayan sido extraídas desde un caldo que contenía residuos de cobre, ya que los pescadores se encontraban en las proximidades del mineral cuprífero de Cutter Cove. Sin embargo, todo esto debía ser confirmado por el resultado de los análisis que se practicaban tanto en el Hospital Regional como en el laboratorio central del Sag en Santiago y, además, por el protocolo de autopsia que se les practicaría a las víctimas de esta tragedia.

Trágico experimento

En tanto, el Instituto de la Patagonia ya tenía resultados cercanos, pues había identificado las sustancias, que eran inofensivas para los moluscos, pero mortales para el hombre.

Un trágico experimento se llevó a efecto al respecto: le dieron a comer cholgas a un gato, que fue utilizado como conejillo de Indias, el que apenas sobrevivió unos minutos. El pobre animal, de acuerdo a lo informado por el biólogo marino Italo Campodónico, inmediatamente después de ingerir una muestra del marisco contaminado, lo vomitó, muriendo casi en forma instantánea. Posteriormente, al ser abiertas las vísceras del gato en el laboratorio del Servicio Agrícola y Ganadero, hasta donde fue llevado para tal efecto, se pudo comprobar que la coloración y el estado interno del animal era similar al de los cadáveres de los tres pescadores fallecidos por intoxicación.

Por su parte, la XII Zona de Salud informó los resultados de las investigaciones realizadas en su laboratorio, luego de examinar una muestra de cholgas extraídas en la Bahía Campana, que, como se había informado, fueron las causantes de la muerte de las tres personas. El examen bacteriológico y químico bromatológico de las cholgas arrojó que no había contaminación bacteriológica, comprobándose la ausencia de metales, especialmente de cobre y arsénico.

Las informaciones sobre este nuevo y preocupante fenómeno abundaban por esos días en los medios de comunicación de la época. La Prensa Austral advertía sobre la gravedad que encerraba el descubrimiento de marea roja en el sector de Bahía Campana. En la capital, en tanto, un medio escrito también dio a conocer esta noticia e informaba de sus peligros. Allí el industrial Ramón Léniz Vargas, de Calbuco, provincia de Chiloé, señalaba que “las toxinas de mareas rojas no mueren con las altas temperaturas. Nosotros conocemos muy bien el problema de las toxinas, ya que para elaborar nuestros productos debemos antes cocerlos y después someterlos, ya en los tarros, a temperaturas que alcanzan los 117 grados y aun así muchas de esas toxinas han sobrevivido”.

Lo dicho por Léniz, propietario de una fábrica de conservas de mariscos de Calbuco, más la advertencia hecha por el doctor Julio Veas, quien practicó las autopsias a los cadáveres, eran antecedentes suficientes para que la población se cuide y no se confíe al consumir mariscos, incluso sometidos a cocción.

Ese año se llevó a efecto un trágico experimento en el Instituto de la Patagonia: le dieron de comer cholgas con marea roja a un gato, el que apenas sobrevivió unos minutos.

Un fenómeno nuevo en Magallanes

Como se trataba de un fenómeno nuevo en la región, eran muchas las dudas. Por ello fueron entrevistados por La Prensa Austral los biólogos Leonardo Guzmán e Italo Campodónico, ambos del Instituto de la Patagonia. En esa oportunidad, Guzmán explicó que las mareas rojas se producen por la multiplicación de algunas especies microscópicas en forma descontrolada y masiva, lo que produce una decoloración de las aguas marinas, adquiriendo una tonalidad rojiza característica, que también podía ser verde o de otro tono, según el organismo que la produce. En el norte, este mismo fenómeno ya se conocía como huirigüe o aguaje.

Ambos estudiosos coincidían en que se trataba de una proliferación de microorganismos dinoflagelados en sitios donde hay temperaturas adecuadas y concentración de sales que permiten la multiplicación de estos seres, características que reunía Bahía Campana.

Marea roja es resistente a altas temperaturas

Campodónico aseveró que las mareas rojas se desplazan movidas por las corrientes marinas, buscando lugares propicios para su desarrollo. Consultado sobre si al someter los mariscos a cocción pierden su poder de envenenamiento, respondió que una característica es la termo resistencia. Es decir, estos microorganismos resisten las temperaturas de cocción y el peligro para la vida humana es evidente. Por su parte, el doctor Julio Veas dijo que la situación era muy grave. “Como se sabe, yo fui el encargado de practicar las autopsias a los cadáveres de las tres víctimas de Bahía Campana. Estos presentaban los pulmones reventados y además los mariscos no llegaron a ser digeridos, actuando directa y rápidamente sobre el sistema nervioso y en órganos vitales como el corazón”, dijo. Aseguró que esto se debe a que se trata de neurotoxinas que atacan preferentemente el sistema nervioso central.

En el caso de una probable intoxicación por marea roja se debe concurrir de inmediato al centro de salud más cercano.

Máximo Frangopulos Rivera, doctor en biología y docente investigador de la Universidad de Magallanes, señala que hasta hoy, diferentes estudios realizados en Chile y el extranjero, no han logrado encontrar un antídoto eficaz para personas que han sufrido intoxicación por la toxina paralizante de la marea roja. Explica que de las tres toxinas presentes en Magallanes, toxina diarreica, toxina amnésica y toxina paralizante, sólo esta última es letal para la vida humana. Añade que si el afectado con marea roja, cualquiera sea la toxina, presenta serias dificultades respiratorias, se le debe asistir con ventilación mecánica y tratamientos paliativos, esperando que su organismo supere la crisis o que la toxina al pasar las horas deje de actuar. “Se ha observado que los hombres son más resistentes frente a una intoxicación por marea roja, que las mujeres y los niños”, comentó.

El académico asistió recientemente a una conferencia internacional sobre algas nocivas que se realizó en Florianópolis, Brasil.

Por su parte, la profesional Paulina Solar Ramírez, encargada del Programa de Marea Roja de la Seremi de Salud de Magallanes, señala que las cifras de afectados por marea roja en la región han ido diminuyendo, gracias a la mayor conciencia de las propias personas, a la permanente difusión y a los programas que mantiene la Secretaría Regional de Salud. Agrega que en el caso de una probable intoxicación por marea roja se debe concurrir de inmediato al centro de salud más cercano.