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A 103 años de la gran hazaña del piloto Pardo a bordo de Yelcho

Por La Prensa Austral martes 3 de septiembre del 2019

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En 1916, el piloto de la Armada de Chile, Luis Pardo Villalón, rescató a la expedición del explorador británico Ernest Shackleton, desde la Antártica, una proeza naval que dio la vuelta al mundo

El 13 de septiembre de 1910, Luis A. Pardo Villalón ascendió a piloto 2º y en ese grado fue enviado al Apostadero Naval de Magallanes para servir en algunos de sus escampavías, donde fue designado comandante del escampavía Yáñez. Fue en ese cargo que se produjo un acontecimiento que lo llevó a la celebridad. En agosto de 1914, recién declarada la Primera Guerra Mundial, zarpó de Inglaterra en su tercera expedición a la Antártica el explorador británico Ernest Shackleton. Su intención era atravesar la Antártica desde el mar de Weddell al mar de Ross, es decir, cortar la Antártica pasando por el Polo Sur o cerca de él. Contaba para ello con el Endurance, un velero de tres palos, de 300 toneladas, con máquina a vapor y acondicionado para la empresa.

Lamentablemente el año 1915 fue extremadamente crudo en la Antártica y el 18 de enero el Endurance quedó atrapado en los hielos. El 25 de octubre la nave se montó sobre un témpano quebrándose el timón, la popa y luego la quilla. No quedó otra cosa que abandonarlo, mientras el hielo iba destrozando poco a poco su estructura, hasta que el 21 de noviembre el Endurance desapareció bajo el mar.

Acampando en los témpanos, los náufragos lograron llegar a la isla Elefante, donde se establecieron refugiándose en los botes boca abajo para cubrirse del tremendo frío. Shackleton partió en un bote hasta el norte en busca de auxilio. Después de mucho bregar y luego de infructuosas tentativas desde las islas Falkland, siguió a Punta Arenas, en un cúter con la esperanza de obtener en Chile la ayuda necesaria.

Junto a la tripulación del Endurance, a su arribo a Punta Arenas.

El almirante Joaquín Muñoz Hurtado dispuso que el jefe del Apostadero Naval de Magallanes le proporcionara a Shackleton un buque. Se prefirió la escampavía Yelcho, buque de 467 toneladas, viejo, sin calefacción ni alumbrado eléctrico, sin radio. Era simplemente una audacia enviarlo a esta peligrosa misión. Se cambió al piloto Pardo desde la escampavía Yáñez al Yelcho y se confió en la capacidad de él y su gente, en su pericia y su coraje. Luis Pardo zarpó con el Yelcho el 25 de agosto de 1916, navegando por la ruta de los canales a tomar el Beagle. Cruzó el mar de Drake. El 30 de agosto, cerca de las 11 de la mañana, la Yelcho comenzó a rodear la isla Elefante, oteando para ubicar el campamento, hasta que a las 13,30 horas, con general alegría, vieron a los náufragos ubicados en un bajo.

La Yelcho arrió rápidamente una chalupa en la que se embarcaron Shackleton y sus acompañantes y se dirigieron inmediatamente a tierra, donde el entusiasmo era indescriptible. Después de una hora de trabajo duro, los náufragos se encontraban a bordo de la Yelcho.

Al regreso, el buque experimentó un fuerte temporal en el Paso Drake, que se generalizó en toda la zona. En medio de un fortísimo temporal arribó a Punta Dúngenes el 2 de septiembre. Siguió a Río Seco donde desembarcaron.

Recepción apoteósica

La recepción del piloto Pardo y la Yelcho en Punta Arenas constituyó todo un acontecimiento. Días más tarde la Yelcho zarpó a Talcahuano y Valparaíso. El buque llegó empavesado a Valparaíso y fue saludado por todas las naves de la Escuadra. Ambos personajes de singular celebridad fueron recibidos por el Presidente de la República, Juan Luis Sanfuentes. Allí aprovechó Shackleton de agradecer la colaboración del gobierno de Chile.

El piloto Luis Pardo Villalón fue ascendido al grado de piloto 1º, el 7 de septiembre de 1916. Sirvió tres años más en la Armada y se acogió a retiro con fecha 23 de mayo de 1919.

Se dice que con cortesía, pero con firmeza, rechazó un obsequio de veinticinco mil libras esterlinas que le habría ofrecido el gobierno británico. El gobierno lo nombró cónsul de Chile en Liverpool.

Luis Pardo Villalón había nacido el 20 de septiembre de 1882. En agosto de 1890 se había creado la Escuela de Pilotines para formar oficiales de la Marina Mercante Nacional y pilotos para la Marina de Guerra. A esa escuela ingresó el joven Pardo el 26 de julio de 1900, con 18 años de edad. Terminó sus estudios el 9 de octubre de 1903 e ingresó al servicio de la Armada como piloto 3º el 27 de junio de 1906, pasando a servir en la sección de desarme de los buques de la Armada, en Talcahuano.

El piloto 1º Luis Pardo Villalón falleció en Santiago, víctima de una bronconeumonía, el 21 de febrero de 1935, con el grado de teniente 1º, a los 54 años de edad.