Necrológicas
  • Julio Sebastián Calderón Maclean

A 39 años de una osada aventura a Tres Morros

Por La Prensa Austral sábado 3 de diciembre del 2016

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Emprendida por nueve jóvenes magallánicos

Uno de los protagonistas de este desafío, Radoslav Drpic García, plasmó en un libro esta apasionante aventura blanca.

 

El 3 de noviembre de 1977, el Premio Nacional de Periodismo Deportivo 1978, Olegario Gómez Cárdenas describió magistralmente en el diario La Prensa Austral, la hazaña emprendida por nueve jóvenes magallánicos:

“La montaña ha establecido su magnetismo. Tres Morros era para los esquiadores una obsesión. Nadie había osado llegar por la altura a sus cumbres nevadas. Habían llegado algunos por el camino que se estaba construyendo, pero no por el sector de la montaña con las sorpresas que pudieran presentarse en el camino. Pero ya dijimos que por lo alto la montaña llama. Tiene la voz irresistible de la aventura de las cumbres nevadas, las laderas vertiginosas y el aire frío y embriagador como licor generoso.

“Nueve jóvenes esquiadores, todos ellos estudiantes de la Universidad Técnica del Estado de la ciudad de Punta Arenas, habían oído hablar mucho de Tres Morros y de lo interesante y arriesgado que sería unirlo con el Cerro Mirador, donde se encuentra el actual centro de esquí y sede del Club Andino de Punta Arenas. Eran jóvenes y arriesgados. Tenían sed de aventuras y el hombre necesita siempre sensaciones nuevas. Las ha buscado por mil caminos. La paz y la tranquilidad de sus hogares a ratos les resultaban monótonas. Y para ellos, Tres Morros empezó a ser un desafío.

“Pidieron la autorización a las autoridades locales pertinentes y se lanzaron en busca de la fama deportiva a cumplir con el reto que se les estaba presentando. No fue tan fácil la aventura de estos pioneros. Encontraron lagos, montañas y bosques vírgenes, en los cuales tuvieron que abrirse camino como fuera, pero llegaron a su meta, llegaron a Tres Morros, y en sus altas cumbres contemplaron los dos océanos, la península de Brunswick en toda su belleza y amplitud, y gozaron de ello con apostura viril.

“El triunfo es siempre un poco ingrato. En la ola arrolladora del entusiasmo popular se olvidan muchas cosas, se borran muchos nombres, pero ese pañuelo que ellos dejaron en la cumbre de Tres Morros estará propalando a los cuatro vientos cardinales que allí llegaron, por un camino que nadie había recorrido antes, Radoslav Drpic, Kenneth Aldrige, Mario Buizza, José Luis Quezada, Carlos Mora, Brian Morrison, José Alejandro Camelio, Claudio Pons y Oscar Rojo, que después de haber cumplido su misión regresaron siendo soldados que ganaron una batalla.

“Quizás muy pronto volemos en alas de la fantasía: la juventud magallánica tendrá otra meta donde acudir en busca de ejercicio y de alegría. Se oirán voces alegres en esas montañas. Organismos humanos que estarán cargando salud y en las noches las luces del refugio serán como un faro luminoso y quizás el eco devolverá sílabas aladas, mientras afuera para los que salgan del recinto el aire les encenderá los rostros como cien alfileres helados. Y en esas montañas de Tres Morros la vida tendrá un sabor de aventura, que nació desde el momento mismo que nueve muchachos hicieron frente al desafío de la altura y la vencieron”.

Casi cuatro décadas más tarde

Debieron transcurrir 39 años de esta epopeya para que uno de sus protagonistas, Radoslav Drpic García, plasmara en un libro la aventura emprendida por nueve amigos, que a fines de octubre de 1977 penetraron uno de los rincones ocultos de la región, en una expedición que se extendió durante siete días.

La novela narrativa “Expedición Tres Morros en la Patagonia”, fue presentada en la tarde del viernes 25 de noviembre en el Museo Regional de Magallanes.

Según relata el autor, con implementos y equipos básicos y sin mayor preparación, los nueve jóvenes salieron con la misión de atravesar montañas en la península de Brunswick, en una excursión por lugares no visitados aún por el hombre y que con los pasos se fue transformando en expedición.

En plena temporada invernal, el desafío era unir el Cerro Mirador mediante esquíes con el corazón mismo de la Península y del continente patagónico, con un lugar llamado Tres Morros del que poco se conocía y del que mucho se hablaba y soñaba.

Estos jóvenes no estuvieron exentos de ese voraz apetito que adquieren las personas solo a temprana edad y que sin medir consecuencias e inspirados por el amor a la naturaleza y al deporte se lanzan al desafío de intentar lograr una hazaña como prueba de su existencia en la sociedad y como prueba de su capacidad y fortaleza individual. Lo que no tenían muy claro es que los deseos son una cosa, pero el poder y la fuerza de la naturaleza y de la vida son elementos impredecibles e incontrolables y de los que subsisten finalmente aquellos más desarrollados y afortunados, reflexiona Drpic.

“Habíamos abarcado dos tercios de la pendiente y varios estaban quedando rezagados, cuando repentinamente el viento comenzó de la nada y afloró con mucha fuerza: el rey se había despertado, se levantó y sopló con tal furia que nos desconcertó y, literalmente, nos paralizó. En segundos, la rara vez vista y apetecida nievo polvo se elevó arremolinándose en una ventisca que nos dejó completamente a ciegas: no podíamos dar ni un paso”, describe el autor de la apasionante aventura blanca.

El viernes 28 de octubre sería el último día en las montañas. La meta ya había sido alcanzada.

La Prensa Austral de la época titulaba: “Sin novedad vienen de vuelta los esquiadores”. La noticia fue proporcionada por José Camelio Rial, quien expresaba que gracias a la gentileza de Milton Davison habían logrado establecer contacto con este grupo de valientes deportistas. La respuesta del grupo de muchachos fue: “Estamos regresando sin novedad”. Desde un avión se les arrojó algunos víveres que los andinistas agradecieron saludando con sus manos.

Radoslav Drpic García, es magallánico, nacido el 6 de junio de 1956 con un espíritu aventurero que lo ha llevado a recorrer no sólo la Región de Magallanes, sino buena parte del mundo, aprender idiomas, hacer amigos y crear incesantemente. Realizó sus estudios en el Liceo San José, posteriormente prefirió quedarse en Punta Arenas e ingresar a la Universidad Técnica del Estado, hoy Universidad de Magallanes, para permanecer en su querida tierra natal, graduándose posteriormente de contador auditor para más tarde incorporarse al mundo laboral en el área del marketing que ha sido su vocación profesional, desempeñando importantes cargos tanto en la banca comercial en sus comienzos como en el mundo del turismo, formando, dirigiendo y apoyando reconocidas empresas. Actualmente reside en la ciudad de Viña del Mar, pero visita permanentemente Magallanes por el cariño a su terruño y motivado además por la actividad de su empresa Travelmarket Tour Operadora que promueve y vende exclusivamente Patagonia Magallanes hace ya 14 años.