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A 46 años del 11 de septiembre, el “golpe” continúa siendo una fecha que divide

Por La Prensa Austral miércoles 11 de septiembre del 2019

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Por años el 11 de septiembre se mantuvo como un día feriado. Para una parte de los chilenos no había nada que celebrar. Otro sector pensaba lo contrario.

El 11 de septiembre de 1973 marcó a muchas generaciones, tanto de civiles como militares.

Fue el día en que las Fuerzas Armadas derrocaron al Presidente Salvador Allende.

Los partidarios lo llamaron “pronunciamiento militar” y los detractores “golpe de Estado”.

Chile estaba viviendo una de sus peores crisis políticas. El 9 de septiembre Allende informó al comandante en jefe del Ejército y a otros generales la decisión de llamar a un plebiscito. Pero el “golpe” que iban a dar ya estaba decidido. Con Augusto Pinochet a la cabeza era cuestión de horas.

El movimiento militar se acordó ejecutarlo el 11 de septiembre. Muy temprano se conoció de la sublevación de la Armada y el Presidente, informado de los acontecimientos, partió rápidamente al Palacio de La Moneda. A las 7,30 horas encontró el recinto rodeado de tanquetas de Carabineros. Pero después del primer comunicado de la Junta Militar comenzaron a ser retiradas. Antes de una hora comenzó el ataque terrestre a la casa de gobierno.

A las 11 de la mañana, y por radio, Allende se dirigió por última vez al país. Y no quiso rendirse. Al mediodía partió el bombardeo por parte de la Fuerza Aérea.

Cayó La Moneda, que acogió a 23 Presidentes, y el Primer Mandatario fue encontrado muerto en el salón principal, al lado del arma que utilizó para suicidarse.

Lo que vino posteriormente es historia conocida, contada muchas veces con el prisma particular de cada quien como la vivió.

Recuerdo

Quisimos saber cómo la gente común y corriente recuerda esta fecha. Qué hacían ese día. Qué edad tenían. Qué recuerdan.

Los entrevistados entienden que el 11 es una fecha sensible y que muchos no podrán olvidar jamás.

Cuesta tomar opiniones. Muchos no quieren recordar. Dicen, por ejemplo, “para qué volver a lo mismo”.

A 46 años del 11 de septiembre de 1973, esto dijeron quienes aceptaron participar:

Sergio Segovia Almonacid: “Yo recién había llegado a Punta Arenas. Trabajaba en el aserradero Monte Alto. Como trabajaba afuera a mi no me pasó nada. Afuera no pasó nada pero acá hubo gente que mataron”.

Nicolás Ibáñez Doizi, estudiante de segundo medio del Liceo Luis Alberto Barrera: “Ese día fue el golpe de Estado. Eso es lo que tengo entendido. Atacaron a La Moneda y Allende cayó el 11 de septiembre. Fue una fecha importante para Chile”

María Cárdenas Arismendy cumple hoy 77 años, y a los 26 enviudó. “Malos recuerdos tengo, por tanta gente que desapareció. En la misma casa donde estábamos, en Errázuriz con España, habían unos pensionistas, porque mi vieja tenía una residencial que yo administraba, y llegaron a sacar a dos personas, las que nunca más llegaron. La frutería de enfrente, Aguas Negras, nos preguntaban qué había pasado y esa gente nunca más apareció. Hasta los días de hoy no sabemos nada de ellos. El susto que nos pasamos”.

Juan Pollak Soto, de actuales 73 años, trabajaba con Francisco Cárdenas Montaña, en la Agencia de Aduanas, al lado de Ultramar, al frente de Comapa. Era el circuito marítimo portuario.

“Ese día estábamos justo en huelga, por problemas de sueldo, y como estaba a cargo de la contabilidad me fueron a avisar a la casa que fuera a la oficina porque era 11 y al día siguiente se pagaban los impuestos. Tuve que ir un par de horas, haciendo lo que tenía que hacer y después a aguantar el chaparrón. Personalmente, y tampoco mi familia, sufrimos los efectos de lo que pasó ese día. Nunca estuve involucrado en política. Según mi parecer esa fecha debiera empezar a olvidarse, aunque tengo gente conocida que pasó muchas cosas y siguen lastimados por dentro, entonces no les puedo decir que se olviden. Compañeros de trabajo que vivieron cosas terribles”.

Rommy Kastowsky nació el 7 de mayo de 1973: ”yo era chiquitita así que no tengo muchos recuerdos, pero lo que más recuerdo que viví después fue el toque de queda y que había que estar en la casa a las doce de la noche. Mis padres tenían campos y recuerdo que se los querían quitar en Viña del Mar, de donde soy nacida. En Punta Arenas llevo 10 años”.

Luis Lira Vidal: “Ahora tengo 66 años y recuerdo que ese día desperté como las diez de la mañana y vi que había escandalo en la población. En ese tiempo vivía en la calle 7 del Barrio 18 de Septiembre y fui a ver qué estaba pasando. Recuerdo que había gente llorando porque habían matado a Allende. En ese tiempo no tenía mucha idea de política, pero se produjeron cosas muy crueles, como también otras buenas que hicieron los militares. Pero fue algo que marcó al país. Hasta los problemas familiares se superan con los años, cómo no podemos superar lo vivido. Hay muchas generaciones que no lo vivieron y conocen solamente lo que le cuentan”.
Mario Varillas Gutiérrez: “En lo personal significó un tremendo problema, porque además de ser un golpe nefasto para Chile, sufrí el rigor del secuestro, tortura y prisión política, exoneración posterior a la libertad. Se habla de dictadura cívico-militar porque muchos civiles ayudaron como informantes y perseguían a las personas que éramos de izquierda”.

Preso junto a un compañero

“Recuerdo que ese día con mi esposa nos dirigimos al Banco O’Higgins, nuestro lugar de trabajo, y nos encontramos con que teníamos que volver a la casa porque había un golpe de Estado. Mi esposa tenía siete meses de embarazo, nos volvimos a la casa y el 12 regresamos al banco. Y a mí, en una operación comando que hizo la Fuerza Aérea de Chile, el 17 de septiembre me llevaron preso junto a un compañero”.

Carlos Alvarez Barrientos: “Trabajaba en Enap y ese día estaba en el Campamento Cullen. Recuerdo que el 10 de septiembre terminó un hexagonal de baby futbol y el 11 trabajamos normalmente hasta el 12 que llegaron los militares a tomarse el campamento y quedamos bajo las órdenes de ellos. Y teníamos el toque de queda a las cinco de la tarde. Así estuvimos como cinco días y después nos dieron un pase especial para salir por una falla, porque trabajaba en la planta. A unos cuantos compañeros los llevaron a declarar y como no tenía nada que ver con política no me tocaron. Pero con el correr del tiempo las cosas no era como uno creía, hasta que me tocó bajar el 18 de septiembre a Punta Arenas y vimos que la situación estaba bien fea. Con revisión de todas nuestras cosas ya las cosas eran de otra manera. Al llegar los militares estaban en las calles, nada que ver con lo que estábamos viendo en el campamento”.

Fotos José Villarroel