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A 60 años del islote Snipe y 40 años de las islas Picton, Nueva y Lennox (Parte I)

Por La Prensa Austral domingo 29 de julio del 2018

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Los conflictos del mar austral

Por Mario Isidro Moreno

Hace cuarenta años Chile y Argentina se encontraban sumidos en un conflicto producto de las diferencias surgidas en torno a la interpretación del Tratado de Límites de 1881, controversia que concluyó con la intervención de la Santa Sede y posterior firma y ratificación del Tratado de Paz y Amistad de 1985. Los casi cien años que van desde la firma del Tratado de 1881 y el acuerdo de ambos gobiernos de acudir a la mediación de la Santa Sede para resolver la crisis de 1978 estuvieron plagados de incidentes, tensiones y crisis que entorpecieron la relación bilateral.

Una de ellas, casi desemboca en un conflicto armado.

A casi 4 décadas de lo que pudo ser una guerra, un grupo de 40 infantes de marina en retiro procedentes de la Región Metropolitana, llegó a nuestra ciudad invitado por la comandancia del Destacamento de Infantería de Marina N°4 Cochrane, emplazado en el kilómetro 4,5 sur, sector Río de Los Ciervos, que el 16 de junio celebró su aniversario Nº198.

Con mucha nostalgia rememoraron los días del conflicto, que quedó para siempre en su memoria de jóvenes dispuestos a dar la vida si fuese necesario por su patria.

Como en una pantalla imaginaria, fueron desfilando sus recuerdos…

La madrugada del 22 de diciembre de 1978, las naves chilenas avanzaban hacia las aguas del peligroso mar de Drake.

El comandante en jefe de la Escuadra Naval de Chile, almirante Raúl López Silva, tripulaba el buque insignia, el crucero Prat.

La tripulación tenía la ansiedad de lo que sucedería en cualquier momento en las frías aguas australes, al desarrollarse una batalla naval sin precedentes en esas latitudes.

El comandante en jefe de la Armada, José Toribio Merino, había dado una orden perentoria:

“Atacar y destruir cualquier buque que se encuentre en aguas chilenas”.

Los recuerdos de los protagonistas de esta historia, recuerdan aquellos momentos en que su corazón latía con la prisa de una juventud y patriotismo sin límites.

“Se pensaba que los adversarios pretenderían ocupar las islas Picton, Nueva y Lennox”.

Parte de la escuadra la componía el submarino Simpson, cuyo comandante, el capitán de navío, Rubén Scheihing, señaló:

“Si se colocaba al alcance de mi armamento una nave enemiga, yo estaba preparado para disparar. Para ello contaba con la orden del alto mando”.

Nunca hubo una vacilación en las unidades chilenas.

“Pecho las balas, vamos al frente”

“Era la única vez en que Chile ha demostrado voluntad de defender su soberanía y su territorio, con tanta fuerza -hasta rendir la vida- lo que produjo un efecto disuasivo sobre los vecinos”.

La flota naval del país hermano, esperaba 200 millas al este de las islas Picton, Nueva y Lennox.

Génesis del conflicto

¿Cómo se origina esta controversia del canal de Beagle entre países hermanos?

La historia nos remonta a 1843, cuando Chile toma posesión del estrecho de Magallanes lo que culmina con negociaciones en Buenos Aires, realizadas en el año 1878 donde, entre los participantes, se encontraba el capitán Arturo Prat Chacón, que tantas veces estuvo en servicio o de paso en Punta Arenas.

En el año 1881 se firma el Tratado de Límites entre Chile y Argentina, por medio del cual se definió una de las fronteras más largas del planeta, basándose en las más altas cumbres que dividen las aguas. Pero, en el caso de la isla de Tierra del Fuego, se estableció una línea recta que avanza desde el norte el sur “hasta besar el canal Beagle”, de tal manera que el artículo tercero del documento determinaba que todas las islas al sur de dicho canal, pertenecían a Chile.

Más de 20 años después, en el año 1904, Argentina comenzó a cuestionar el curso de la línea limítrofe que daba a nuestro país la soberanía de esas islas.

Una serie de incidentes se produjeron al respecto, comenzando con la ocupación del islote Snipe.

David contra Goliat

El 12 de enero de 1958 la Armada de Chile instaló una baliza en el islote Snipe y el 1 de mayo inauguró oficialmente un faro, con el fin de facilitar la navegación de las embarcaciones en esas latitudes. El día 8 de ese mes, la Fuerza Aérea de Chile, sobrevolando la zona, detectó la desaparición del faro y que, en su reemplazo, en la parte más alta del islote, había sido colocada una torre metálica. Se descubrió posteriormente que el faro había sido destruido por el patrullero argentino Guaraní.

Se ordenó que el patrullero de la Armada de Chile, Lientur, al mando del capitán de corbeta Hugo Alcina, zarpara hacia el lugar para retirar la instalación metálica argentina. Arribaron cautelosamente al sector con el fin de no enfrentar dificultades con naves del país vecino que pudieran permanecer cerca. Recorrieron el terreno percatándose que no había personas y descubrieron los restos del faro chileno en las aguas del canal, a cuatro metros de profundidad. Mientras rescataban el faro, detectaron la presencia de naves de guerra argentinas que se dirigían hacia el islote. El patrullero Lientur no tenía posibilidades de enfrentarse a las fragatas trasandinas, ya que su única arma era un pequeño cañón, pero su capitán determinó permanecer allí para demostrar la soberanía del territorio chileno.

Las naves del país vecino se detuvieron a unos tres mil metros y apuntaron sus cañones hacia el Lientur. Uno de estos buques, era el destructor Ara San Juan. Al cabo de un tiempo, las naves argentinas abandonaron el lugar y el patrullero chileno retornó a Puerto Williams.

Pero, el día 9 de agosto de 1958, el Ara San Juan se desplazó hasta el islote disparándole cuatro cañonazos, luego de lo cual, una compañía de 120 infantes de marina desembarcaron en la pequeña isla, situación que produjo una enérgica protesta del gobierno de Chile.

Noticias llegadas al país, indicaban que los argentinos habían faenado todos los ovinos del único poblador chileno que tenía la isla.

El Presidente Carlos Ibáñez del Campo ordenó sin vacilar a la Armada de Chile, marchar en pie de guerra para desalojar a los argentinos, retirando al mismo tiempo al embajador chileno en Buenos Aires, mientras la población nacional manifestaba su patriotismo en las ciudades del país.

La Escuadra Nacional se encontraba en esos días a la altura del puerto de Coquimbo, al mando del almirante Alberto Cambay, al cual se le dio la orden de zarpar con rumbo al sur. En Talcahuano embarcaron a la infantería de marina y partieron a las aguas australes con la misión de recuperar el islote Snipe.

Por fortuna, la sangre no llegó al río, porque el 17 de agosto de 1958, se firmó una declaración conjunta acordándose retroceder a la situación de hecho y de derecho en la isla, a la que existía el 12 de enero y convenían al retiro de las fuerzas armadas argentinas que se encontraban en el lugar.

La tripulación del patrullero Lientur, se llenó de gloria, porque fue destacado como “la pequeña nave que defendió una isla al sur de Chile”. La historia de David y Goliat.

Pasaron los años y en 1971, ambos gobiernos deciden someter a arbitraje la soberanía de las islas, lo cual resolvería en forma definitiva esta situación. En ese año, los Presidentes de Chile, Salvador Allende, y de Argentina, Alejandro Agustín Lanusse, firmaron en la ciudad trasandina de Salta, el compromiso de arbitraje por parte de Inglaterra.

El Reino Unido se hizo asesorar por jueces de renombre internacional, los que se trasladaron hasta el lugar del conflicto para cerciorarse de cómo eran los lugares en disputa.

El jefe naval de Puerto Williams, vicealmirante Fernando Camus, expresa que en esa época recibieron la visita del Estado Mayor transandino encabezados por el almirante Emilio Eduardo Massera, al cual le consultó respecto a la actitud que tendría su país ante el fallo arbitral, a lo que respondió “respetaremos lo que digan los jueces, al pie de la letra”.

El 2 de mayo de 1977, se resuelve por parte de Inglaterra el conflicto dando a Chile la razón.

El 5 de mayo llega a Chile el almirante argentino Julio Torti, siendo portador de una carta del Presidente Jorge Rafael Videla, al Presidente Augusto Pinochet, en la cual proponía un nuevo Tratado de Límites. Esa misión no tuvo éxito y de allí surgió la proposición Montes que planteaba una delimitación de los espacios marítimos, lo que provocó el rechazo de las conversaciones.

El gobierno de Chile instó a su par argentino a aceptar el fallo ya que ese había sido el compromiso de acatarlo “por el honor de las naciones”.

Allí todo comienza a enredarse y junto con las acciones diplomáticas se inician algunas de carácter militar, con violaciones a los espacios marítimos y aéreos en la zona austral por parte del país trasandino.

El general Nilo Floody, intendente y comandante de la Región Militar Austral en el año 1978, recordaba que en ese entonces comenzó el período inicial de la preparación para enfrentar un posible conflicto bélico.

Pero, el gobierno tuvo la determinación de mantener a la civilidad ajena al conflicto; tratar de llegar a un acuerdo con el país trasandino, pero, al mismo tiempo, prepararse para una guerra.

Un día 21 de mayo, en la conmemoración del Combate Naval de Iquique, según recuerda el capitán de navío Guillermo Concha, las celebraciones fueron interrumpidas por la noticia que el patrullero Ara Somellera, de la Armada Argentina, había colocado una baliza luminosa en las islas Barnevelt el 11 de junio de 1977, la que fue detectada al día siguiente por la Armada de Chile, lo que generó una protesta diplomática chilena el 27 de junio de 1977. La baliza fue inutilizada en diciembre de 1977.

Vicente Karelovic, actual concejal de Punta Arenas, rememora aquellos días de un peligro inminente de guerra que afectaría, especialmente, a la Región de Magallanes: “El general Nilo Floody, en reunión realizada en el teatro Municipal de Punta Arenas, convocó a las fuerzas vivas y la comunidad recibió de sus propias palabras la situación dramática que se avecinaba”.

La Prensa Austral publicaba en sus titulares: “Continúa envío de tropas argentinas hacia la frontera con Chile”.

Los regimientos comenzaron a concentrarse especialmente en Puerto Williams; en el resto de las islas sólo había civiles (continuará el próximo domingo).