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Advierten sobre riesgos de la automedicación: “Un fármaco puede generar reacciones inesperadas en el paciente”

Por La Prensa Austral jueves 15 de febrero del 2018

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Ninguna sustancia es inocua e incluso aquellos productos que son de origen natural.

El 47% de las reacciones adversas que han sido notificadas desde el Hospital Clínico de Magallanes, se produce por medicamentos antimicrobianos, o sea los antibióticos y antrigripales. Estas son parte de las conclusiones que se pueden extraer del trabajo de notificación que se realizan los químicos farmacéuticos del Hospital Clínico de Magallanes.

Las profesionales del Hospital Clínico de Magallanes, Claudia Solabarrieta, quien es químico farmacéutico de la Central de Insumos e Hilda Riquelme, quien es la encargada de farmacia de hospitalaria explican que se evalúan las reacciones adversas al medicamento que se producen ante la prescripción médica, pero es intrahospitalario, es decir se trata de las recetas que se entregan a pacientes que están en tratamientos continuos en el Hospital Clínico de Magallanes. “Todavía no hay una vigilancia de red, ni de los pacientes ambulatorios, solamente de los pacientes que están dentro del hospital”, explicó Hilda Riquelme.

Explicaron que durante el año 2017 tuvimos 10.248 recetas hospitalarias (mensuales promedio) y cada una tiene de dos a seis prescripciones, por lo tanto las órdenes fueron alrededor de 28.462 (mensuales promedio). Del total de prescripciones, durante el año 2017, reportamos 30 casos de reacciones adversas.

“Acá no tenemos una farmacovigilancia activa, que implica que el profesional vaya cama por cama viendo la terapia de cada paciente y le haga seguimiento en forma activa para prevenir una reacción adversa, sino que se da por una notificación del equipo médico y del equipo de enfermería quienes notifican reacciones adversas, las que se notifican al ISP (Instituto de Salud Pública) dentro de ese reporte”, explica Claudia Solabarrieta, quien durante el balance de 2017 identificó los grupos de medicamentos que provocaron reacciones adversas, detallando que un 47% fueron antimicrobianos (antibióticos y antrigripales), un 50% por drogas oncológicas y un 3% es por el resto.

Además, las profesionales informaron que hay distintos tipos de efectos adversos, que pueden ser leves, medios o graves. “Es necesario aclarar que estamos hablando en dosis habituales que produjo una situación grave no esperada. En caso de producirse hay un tiempo acotado para notificar al ISP, ahí entre el médico y el químico ven las medidas de protección para el paciente”, comentó.

La importancia de evitar la automedicación

Ante la consulta, Teresa Alarcón Díaz, químico farmacéutico y jefe de Farmacia del Hospital Clínico de Magallanes insiste en que “siempre un medicamento es algo extraño a nuestro organismo, por lo que puede generar reacciones inesperadas en el paciente. Por eso es importante la prescripción médica, ya que implica que se ha evaluado al paciente y que está con un diagnóstico que es tratado con medicamentos adecuados”.

La profesional agregó que “con la automedicación hay un riesgo que la gente asume, salvo en aquellos casos en que no se requiere la prestación médica y eso está normado, además está probado, pero aun así puede tener efectos inesperados, dependiendo de cada paciente”.

Explicó que en muchas oportunidades las personas tratan de mejorar su estado de salud, pensando en una solución inmediata o alivio momentáneo mediante indicaciones que no son realizadas por un médico. “Pero esa conducta tiene riesgos que pueden ser muy peligrosos, como: presentar una reacción adversa (que puede ser grave); que el tratamiento sea ineficaz para su dolencia; enmascarar u ocultar la enfermedad que verdaderamente padece o empeorar su estado de salud”, dijo Alarcón quien cita como referencia lo señalado por el Instituto de Políticas Públicas en Salud.

En tanto, Clarissa Gondim, académica de la carrera de Química y Farmacia de la Facultad de Ciencia de la U. San Sebastián (USS), señala que la automedicación es muy riesgosa en todas las personas, pero particularmente en quienes “presentan enfermedades crónicas como hipertensión arterial, insuficiencia cardiaca,  diabetes, insuficiencia renal e insuficiencia hepática”, entre otras patologías. Esto debido a que esas personas ya toman medicamentos diariamente que son prescritos por el médico, por lo tanto la mezcla con otros fármacos puede: “empeorar su estado de salud o inhibir la efectividad de su tratamiento”, explica la experta a Ipsuss.