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Agricultores natalinos ya planifican próximas cosechas Diversificar producción, aumentar ventas y sumar más socios son desafíos de la Cooperativa Campo de Hielo

Por La Prensa Austral domingo 10 de julio del 2016

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 – La última temporada superaron sus propias expectativas con ventas cercanas a los 70 millones de pesos. Un ejemplo de organización económica que puede ser replicado en otros lugares.

Son 24 familias de Puerto Natales, pequeña localidad ubicada a los pies de las imponentes Torres del Paine, que dan vida a la única cooperativa agrícola que existe en la región austral. Una historia que comenzó el año 2009, como idea, llena de dudas, temores y que el año 2013 logró formalizarse. Pero, recién en la temporada pasada dio frutos y ganancias: casi 70 millones de pesos en ventas de hortalizas y verduras.

Por estos días, los pequeños agricultores celebran y planifican los desafíos que se vienen, recordando el tránsito por un pasado difícil, cargado de incertidumbres. Incluso más de una vez pensaron en “tirar la toalla”.

Hoy, más convencidos que nunca, saben que el trabajo colectivo es la mejor siembra para cosechar un buen futuro y que su ejemplo puede ser replicado en otros lugares de Magallanes.

Una de las principales ventajas de participar en la organización es que los productores se dedican a producir y la cooperativa se encarga de las ventas. 

“Nos dimos cuenta que teníamos excelentes productores, pero que eran muy malos vendedores, ahora con la Cooperativa se les saca un peso de encima.  Si bien el precio del producto baja, la venta total de la producción está asegurada”, explica Jaime Antecao, gerente de la Cooperativa Campo de Hielo de Puerto Natales.

Ya están trabajando para proveer a restaurantes gourmets de la provincia de Última Esperanza, un negocio rentable, considerando que sólo a Torres del Paine llegan cerca de 200 mil personas, con un crecimiento de 12 mil turistas cada año.

“Siempre antes de comenzar la temporada se analiza qué productos se pueden mejorar o desarrollar. Para esta temporada, queremos afianzar zanahoria de colores amarillo, blanco, púrpura, también la betarraga amarilla y cebollas de colores orientados más al mercado gastronómico”, asegura Antecao.

Por otro lado, buscan retomar producciones que han perdido fuerza en la zona, cuando sembrar avena y papas era tan natural como respirar.  “Tenemos la experiencia de nuestros abuelos que fueron beneficiados con la ley de reforma agraria para adquirir sus predios, ahí la producción bajo plástico casi no existía.  Estamos tratando de entusiasmar a nuestros socios para que retomen esa senda con algunos productos apetecidos por el mercado, como la zanahoria, la papa e, incluso, la avena”, precisa Adelaida Vargas Paillán, 46, presidenta de la Cooperativa Campo de Hielo.  Asumió el cargo hace tres semanas por un período de dos años. 

La dirigente asegura que están enfocados en sumar y hacer crecer la organización.  “Queremos más socios, tenemos al menos cinco en lista de espera, y a los actuales los estamos entusiasmando para que generen una mayor producción. Necesitamos crecer y el mercado da, porque tenemos la ventaja de productos frescos, sanos e inocuos”, resume los nuevos desafíos.

En la ExpoMundoRural realizada en el mes de abril, en Punta Arenas, vendieron todo y “la gente reconoció nuestro sello”, indica Vargas.

Difíciles inicios

En medio de la ciudad de las aguas azules, en el frondoso desparramo de islotes que dan vida al archipiélago de Calbuco, los agricultores natalinos descubrieron que tenían un potencial para abordar un mercado en conjunto. 

 “Nadie se atrevía, habíamos participado en varias organizaciones y en todas habíamos fracasado. El trabajo colectivo no estaba en el ánimo de nadie… Pero nos entusiasmamos.  Fue en Calbuco, tras un viaje organizado por Indap. Ahí conocimos dos experiencias exitosas de cooperativas”, recuerda Adelaida Vargas. 

Más tarde, vino un convenio con Walmart que puso a prueba a la cooperativa.  Pero dependían de fletes que regularmente fallaban para trasladar los productos desde Puerto Natales a Punta Arenas.  “El primer año del convenio no fue bueno, hubo agricultores que perdieron producciones completas por problemas de coordinación, falta de transporte.  Era un caos el inicio y no te daban ganas de seguir.  ¿Cómo hacíamos para recuperar la confianza y seguir adelante en la siguiente temporada?”, se preguntaba entonces Vargas.

Una luz vino de Indap que los apoyó en la compra de un furgón refrigerado para el traslado de productos.  Más de 23 millones de pesos en inversión le dieron un vuelco a la suerte.  Y a eso, una larga lista de capacitaciones para mejorar los estándares de calidad, considerando que la cercanía y la frescura de los productos ya era una fortaleza.

“El convenio ha sido importante para la cooperativa y los agricultores, ya que nos ha hecho mejorar mucho en organización, la calidad e inocuidad, y donde varios productores se han especializado en algunos cultivos aumentando la rentabilidad de la empresa.  En la actualidad, los productos con mayor impacto por su volumen o calidad son frutilla, tomate cherry, rabanito y zapallito”, explica Jaime Antecao.

La Cooperativa está ad portas de renovar el convenio con Walmart y esperan superar los 80 millones en venta, aumentando la frecuencia de entrega y la comercialización. 

De momento, funcionan como reloj.  Entre los socios, asumen turnos de facturación, limpieza, transporte, y planificación de las cosechas y sus períodos.  Llegar a ese nivel tuvo un costo que supieron enfrentar.