Necrológicas
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Anorexia y bulimia, trastornos alimentarios que están presentes en Magallanes

Por La Prensa Austral domingo 31 de julio del 2016

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– La nutricionista del Centro de Tratamiento Integral de Obesidad de Clínica Magallanes, Cherie Núñez, y el psiquiatra doctor Luis Venegas abordan estas enfermedades.

“… Los jóvenes se miran al espejo y se encuentran gordos, con exceso de peso y no comen, por lo cual la ingesta de calorías es mínima, con suerte comen dos veces al día o esconden la comida o engañan a los padres. También  hay niños que botan la comida en una bolsa y la esconden”

 

“La bulimia es todo lo contrario, quienes la padecen se caracterizan por ser de peso normal y se mandan atracones de comidas y después de eso se inducen el vómito y, por lo mismo, llegan a vomitar hasta cinco veces en el día después de cada alimentación”

Hace unos días en Punta Arenas conmovió el caso de un padre que pedía contar con apoyo médico para tratar a su hija, la cual padece anorexia, quedando en claro que no todos los centros asistenciales de Magallanes están preparados para abordar una problemática como ésta.

En la sociedad actual está extendida la idea de que para triunfar en la vida es imprescindible responder al “canon de belleza” representado por cuerpos delgados y esbeltos, que además aparecen asociados al éxito o la felicidad. Es, por esta razón, que son muchas las personas que comienzan las dietas para alcanzar estos estándares de hermosura, pero en tal camino algunos se desvían.

Para quienes han padecido el flagelo de la anorexia o la bulimia, hay sólo un paso entre estar a dieta y la desnutrición severa y en Magallanes también se han registrado casos de trastornos alimentarios.

¿Pero cuál es realmente la diferencia entre la anorexia y la bulimia? Se diferencian por la forma en que las personas se comportan ante la comida y puede darse el caso de que una misma persona sufre de ambos trastornos, bien de forma alternativa o sucesiva.

Según la nutricionista del  Centro de Tratamiento Integral  de Obesidad (Cito) de la Clínica Magallanes, Cherie Núñez, la anorexia “tiene sentido con los jóvenes en los cuales se miran al espejo y se encuentran gordos, con exceso de peso y no comen, por lo cual la ingesta de calorías es mínima, con suerte comen dos veces al día o esconden la comida o engañan a los padres. También  hay niños que botan la comida en una bolsa y la esconden. La bulimia es todo lo contrario, éstos se caracterizan por ser de peso normal y se mandan atracones de comidas y después de eso se inducen el vómito y, por lo mismo, llegan a vomitar hasta cinco veces en el día después de cada alimentación”.

La especialista explica que, por lo general, se puede observar estas dos enfermedades en niños y adultos, sin diferenciar si es hombre o mujer, entre los 12 y los 18 años de edad. Las características que poseen es que son jóvenes muy perfeccionistas, buenos alumnos, exigentes con ellos mismos.

Ropa ancha para disimular

En relación a los síntomas, explicó que la anorexia es una baja de peso y, por lo general, los padres no se dan cuenta que su hijo está reduciendo su volumen, porque se visten con ropa ancha, aunque se ven demacrados, con ojeras y le hacen el quite a la comida.

La bulimia “es más difícil identificar, pero de lo que siempre uno se da cuenta es que estas personas comen y van automáticamente al baño y, en muchas ocasiones, a los padres les recomiendo que los escuchen y estén alerta de cuánto tiempo se quedan encerrados allí. Son síntomas que se notan por actitudes”.

En relación a los tratamientos, para la anorexia, la especialista recomienda: “Debe partir con un tratamiento continuo multidisciplinario, con distintos especialistas como un sicólogo, nutriólogo, nutricionista, etc. Estas personas tienen temor a  engordar, a comer y a que les aumenten la ingesta de calorías. Tienen fobia a engordar y, entonces, se debe ir aumentando de a poco la ingesta de alimentos para no asustarlos y así poder llegar a una dieta normal”.

En el caso de la bulimia explicó: “En general, los bulímicos quieren bajar de peso, por eso vomitan y, por lo mismo, la idea es entregarles una pauta hipocalórica y que comiencen a alimentarse en forma normal, nutriéndose y así que dejen de vomitar”.

En relación a este tema, el psiquiatra del Centro de Tratamiento Integral  de Obesidad (Cito),  doctor Luis Venegas, señala que se describen dos tipos de características para poder diferenciarlas: las personas que son bulímicas están más relacionadas con la ansiedad y aquellos que presentan cuadros de anorexia están más relacionados con rasgos obsesivos”.

Agregó que “en la anorexia los síntomas que se observan son que están muy preocupados de toda la ingesta calórica, perfectamente medidos y controlados. Hay una  restricción de alimentos y  se  destaca que se da hoy en día tanto en hombres como mujeres. Esta enfermedad aparece más temprano y a diferencia de la bulimia se da más tardíamente. La ansiedad patológica va a apareciendo en la anorexia y ellos nunca están conformes con su cuerpo. Si uno les pregunta, ellos se ven obesos siendo que en realidad  son completamente delgados y, en el caso del bulímico, no llega al extremo de la anorexia, pero hay cuadros que pueden llegar a ser severos”. Desde su opinión profesional, comentó que le ha tocado observar a pacientes con trastornos alimentarios severos y lo que más recomienda es tener un equipo multidisciplinario. El psiquiatra necesita el apoyo de otros profesionales, básicamente es un trabajo en conjunto, por lo mismo es importante tener una red de apoyo que es la familia, la cual debe estar consolidada y apoyar los tratamientos que  se prescribe a los pacientes.

Erróneos estándares de belleza

En relación a las medidas de prevención para estas enfermedades, el especialista explicó que hay varias formas de prevenir, pero es muy importante desmitificar que la salud del individuo está dado por la imagen. La salud en sí es integral y los medios sociales, como en la publicidad, valoran demasiado la apariencia física, resaltan un estereotipo de persona bonita, con aspecto delgado igualándolo a la belleza. Tal imagen se asocia a la venta de productos y al éxito, por lo cual gatilla la vulnerabilidad de los niños y los adolescentes, que están en la etapa de buscar la aceptación de sus pares.

“Es muy difícil que las personas no se dejen de comparar con los demás y, por ello, hay cosas que empezar a erradicar y la sociedad debe partir con decir: ‘¡No más!’. Son pacientes que no son fácil de abordar ni de tratar, pero creo que lo más importante es que si damos apoyo, ayuda mutua con el equipo multidisciplinario y logramos que la familia se una a nuestra causa, podemos llegar  a nuestro objetivo y alcanzar una recuperación con éxito para quienes la requieran”, sostuvo.