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Artesanos reclaman que compases de batucada municipal impide interacción con turistas

Por La Prensa Austral martes 9 de febrero del 2016

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Declaran sentirse estresados ante el constante sonar de timbales y tambores que por el lapso de tres horas se dejan escuchar en forma ininterrumpida en la Plaza Benjamín Muñoz Gamero, de Punta Arenas, impactando la posibilidad de sostener un diálogo fluido entre turistas extranjeros y connacionales.

Se trata de un grupo no menor de artesanos y vendedores situados en mitad de la Plaza de Armas, varios de los cuales advierten no poder ser fotografiados, a razón que su propia categoría de “ambulantes” ha generado ciertas resistencias por parte de algunos representantes comunales, en mantenerse en dicho lugar.

“Entendemos que un punto neurálgico como este (refiriéndose a la Plaza) debe tomar vida. Pero una cosa distinta es que un mismo tipo de expresión musical -que además es ajena a la idiosincracia nuestra- sea instalada, justo en medio de un espacio donde además la gente interacciona. Cuando ellos llegan, prácticamente la venta se detiene, porque las percusiones se transforman en ruidos molestos”, plantean varios artesanos al unísono.

Cosme Gumas Trujillo, orfebre y quien se ha abocado desde la década de los 80’ a la venta de platería y joyas, da a conocer que la llegada masiva de turistas, topa con la instalación de la batucada municipal, en un mismo lugar. “Los ensordecedores compases duran prácticamente tres horas, generan cansancio y stress. La ubicación de ellos (refiriéndose a la batucada), entrampa un diálogo ameno con los turistas, que ya se torna difícil cuando se trata de personas extranjeras, por el tema idiomático. Nadie está en desacuerdo con que los jóvenes expresen el arte en sus diferentes formas, pero cuando se trata de un mismo ritmo sin variación, finalmente termina aburriendo”, acotó Gumas Trujillo.

Por su parte, Héctor Sepúlveda Salinas, quien trabaja hace un año junto a su tío vendiendo artesanías, afirmó que si existiera mayor heterogeneidad de expresiones musicales en la Plaza, no se tornaría tan molesto el sonido de la batucada municipal, cuyos integrantes se congregaron ayer por más de tres horas, justo bajo el asta monumental.

“El ruido que genera la batucada nos ha obligado a comunicarnos a gritos con nuestros clientes y eso agota. La presencia de ellos debería generar armonía, pero por el tipo de ritmo, escucharlos todo el rato, termina cansando. Hoy (ayer) llegaron pasadas las 11 horas y se fueron cerca de las 14 horas. Alguien debería regular esto”.

Los artesanos no descartaron pedir algún tipo de intermediación al municipio de Punta Arenas, para poder establecer alguna medida, que evite que sólo un tipo de expresión artística persevere en instalarse en un mismo lugar.