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Aspectos del complot contra la Federación Obrera de Magallanes

Por La Prensa Austral miércoles 31 de julio del 2019

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Sergio Lausic Glasinovic 

Círculo de Estudios Dálmato-Americano

A un año de cumplirse el centenario de los trágicos acontecimientos que culminaron con el incendio del edificio de la Federación Obrera de Magallanes, se hace necesario analizar, con mayores recursos metodológicos, los detalles que conformaron un verdadero complot contra esta organización de asalariados.

Los acontecimientos ocurrieron en la madrugada del 27 de julio de 1920 y el hecho principal fue el incendio del edificio de la Fom, donde además funcionaba el teatro “Regeneración” y la imprenta del periódico “El Trabajo”, vocero oficial de dicha organización laboral.

Producto del complot y estos acontecimientos, murieron cuatro personas, de acuerdo a los informes oficiales, pero hay sospechas que pueden haber habido más fallecidos, producto de las llamas y el ataque con armas de fuego.

El gobernador Alfonso Bulnes Calvo, descendiente del héroe y más tarde Presidente de la República, Manuel Bulnes Prieto, quién ordenara la expedición que diera por resultado la “Toma del Estrecho” por el Estado republicano de Chile, informó en varios documentos a las autoridades centrales del país de los acontecimientos en cuestión.

En dichos informes el gobernador entregaba sus personales y oficiales antecedentes de los acontecimientos que se pueden resumir en los siguientes aspectos:

  1. Que en la madrugada del 27 de julio de 1920 se produjo un incendio en el local de la Fom cuyo domicilio se encontraba en la calle Errázuriz  428, entre Talca y Avenida Libertad (hoy Av. España).
  2. Que este siniestro se produjo por las provocaciones que los integrantes de la Fom habían cometido al no concurrir a los actos patrióticos convocados por organismos locales, en favor de las situaciones internacionales que enfrentaba Chile, de acuerdo a versiones del gobierno, por las acciones del Perú y Bolivia, al tratar de recobrar los territorios a causa de la Guerra del Pacífico.
  3. Que los manifestantes al desfilar frente al edificio de la Fom fueron rechazados en sus invitaciones a adherir a sus consignas y planteamientos y, fruto de lo expuesto, los ánimos se exaltaron procediendo los integrantes de la “Liga Patriótica” a rechazar los ataques de los miembros de la Fom.
  4. De la balacera, explosiones e incendio que se produjeron en dicha situación, pereciendo un guardia de policía y otros tres individuos integrantes de la Fom, cuyos cuerpos quedaron carbonizados.
  5. La situación fue agravada por la falta inicialmente de agua, ya que este elemento se cortó por la noche para efectos de ahorro, aspecto que ayudó a no poder controlarse el siniestro por parte de los voluntarios bomberiles.
  6. Al momento de enviar los informes respectivos, el gobernador insistía en que la ciudad se encontraba en orden y la situación totalmente controlada.

Antecedentes a considerar 

La Fom era la principal organización de asalariados que existía no sólo en el Territorio de Magallanes, sino que en todo el sector austral de la Patagonia. Su capacidad organizativa y representativa de sus asociados era realmente importante habiendo, desde su aparición, ser reconocida por la casi totalidad de los trabajadores, como también por los organismos patronales y entidades gubernamentales.

Lo anterior quedó demostrado no sólo por la cantidad de efectivos que aglutinó, sino además por la serie de convocatorias a paros generales y negociaciones efectuadas para reivindicar sus demandas y obtener sus resultados.

A lo anterior hay que agregar que además mantenía un periódico en circulación, como órgano oficial, “El Trabajo”, y además una sala de recreación, asistencia y esparcimiento, cuyos principales concurrentes eran los afiliados y sus familias, como y simpatizantes de dicha organización, denominado Teatro “Regeneración”.

En su auditorio expusieron destacados conferencistas y panelistas, entre los que destaca el principal líder sindical chileno de esos años, Luis Emilio Recabarren, quién dictó alrededor de una veintena de exposiciones sobre diversos tópicos de interés, en su permanencia en Punta Arenas.

Por todo lo expresado se puede afirmar que la Fom se había ganado un sitial de reconocimiento en todo el territorio.  Lo anterior no excusa que, paralelo a esta situación positiva, la Fom también generó una serie de antagonismos nada despreciables para las contingencias de la época.

Esto último se expresa en sectores de la nueva burguesía local,- empresarios, empleados y funcionarios estatales,- nacida bajo el amparo de las políticas gubernamentales. Estas tenían como objetivos lograr el desarrollo económico y poblacional de un territorio como el de Magallanes, fortaleciendo la soberanía chilena en espacios geográficos muy alejados de los centros de poder de la capital.

Lo anterior se expresó con fuerza por los acontecimientos acaecidos en Puerto Natales a inicios del año 1919. Ahí los trabajadores del Frigorífico Bories entablaron una confrontación violenta contra la gerencia de dicha industria y más aún con la propia autoridad gubernamental y policial. Resultado de todo lo expresado fue que, de los acontecimientos virulentos, se produjeron   destrucción de diversos bienes estatales, como particulares.  Además, se constató la muerte de un agente de la policía, como de civiles.

Estos acontecimientos de suma gravedad, donde quedó demostrada la fragilidad del Estado y sus organismos para mantener el orden y la seguridad en territorios tan lejanos produjeron, hondas repercusiones políticas no sólo en la región toda, sino que en los propios poderes centrales de la república, presionados por la alta burguesía local y nacional.

Ejemplo incluso de lo acontecido fue la reacción de la vecina burguesía riogalleguense y sus autoridades. Estas emprendieron una verdadera acción defensiva, movilizando personal armado hacia la frontera con miras de repeler e incluso intervenir en el territorio chileno, impresionados todos ellos por las noticias de los acontecimientos en Ultima Esperanza. A lo anterior se suma la propia acción de la autoridad del territorio. Esta se vio obligada a enviar tropas a Puerto Natales con el fin de retomar la autoridad, preservar el orden y la autoridad del Estado.

Existía la versión, en los organismos representativos de esta burguesía regional, junto a las autoridades públicas destacadas en el territorio de Magallanes, que la Fom estaba infiltrada por agentes y agitadores extranjeros, quienes con un discurso político agresivo pretendían instaurar en Magallanes, y a continuación en el sector patagónico argentino, una versión de los soviets. Este aspecto, denunciado públicamente en diversos órganos de prensa, locales como y en los niveles nacionales, permitieron una excusa para lanzar una política represiva contra este organismo de los asalariados.

Afirmaban que la Fom estaba dominada por agitadores extranjeros, principalmente “argentinos, austríacos y españoles” quienes, empapados de ideas anarquistas envenenaban la mente de los trabajadores nacionales, principalmente venidos del Archipiélago de la Isla Grande de Chiloé.  A esto se agregaba, como pretexto, que la Fom era una organización totalmente ajena a las organizaciones nacionales de trabajadores que funcionaban en el resto de Chile.

Vistos los antecedentes históricos regionales y nacionales, se debe considerar a lo expresado la situación internacional, donde el ejemplo de la revolución bolchevique y sus consecuencias alertaban a los representantes de las burguesías y los Estados sobre las actividades políticas y sus repercusiones en los movimientos de asalariados.

Acciones preliminares al complot

En los días anteriores a los acontecimientos de la madrugada del 27 de julio se habían organizado, en Punta Arenas,  marchas cuyo principal organizador fue la “Liga Patriótica”. Objetivo de estas acciones fueron convocar a diversos sectores de la ciudadanía a un desfile por las calles céntricas de la ciudad y llegar hasta la Plaza de Armas. En ese centro principal de la ciudad se efectuaron diversos discursos de encendidas arengas, con contenidos chovinistas, propias de las situaciones de agitación internacional  que se gestaban por las consecuencias de la Guerra del Pacífico y la problemática de las ciudades de Tacna y Arica.

La negativa u omisión por parte de la Fom de participar y solidarizar con los organizadores de esta marcha, fueron la excusa y pretexto que encendió la chispa para  activar una acción complotadora y represiva de expresiones  desmedidas contra la Fom y sus adherentes.

Participaron en esta convocatoria, de la “Liga Patriótica de Magallanes”, autoridades civiles, militares y navales, además de las bandas del Batallón, como y del Colegio Salesiano San José y del Don Bosco, más los establecimientos educacionales fiscales y municipales, como también los empleados públicos, junto a la Sociedad de Veteranos de Guerra del 79 y un número significativo de espectadores.

Hicieron uso de la palabra varios representativos personajes de esta burguesía local como el presidente de la Liga, alcalde Mariano Edwards, prosiguiendo en las oratorias Temístocles Urrutia Semir, Luis Valencia Courbis, Guillermo Wells, el doctor Ferrada Alexander y Bernardo Chacón.  Antes de finalizar los organizadores se dirigieron hacia el Palacio de la Gobernación, haciendo entrega de las conclusiones de esta reunión pública. En esos momentos apareció en los balcones el gobernador civil del territorio y su comitiva, haciendo uso de la palabra y prometiendo dar cuenta inmediatamente de lo acordado a las autoridades centrales del país.

Para culminar se interpretaron los himnos de la Canción Nacional y de Yungay, dándose finalizada oficialmente la reunión pública.

Hasta ahí en general las versiones de la prensa y de los círculos conservadores de la sociedad regional.

Versión de la Fom

Frente a todos estos acontecimientos la Federación Obrera de Magallanes (Fom), en misiva dirigida al ministro visitador designado para investigar los hechos, Marcos Quirel manifestó, en su periódico El Trabajo, que los principales autores del complot y atentado contra la edificación del organismo laboral, fueron agentes del Estado y privados que desataron un “terror blanco”, siendo todos ellos los culpables de los crímenes perpetrados y las continuas acciones represivas contra los dirigentes y sus familias. Para ello presentaron diversos ejemplos de sucesos criminales que se desarrollaron durante el incendio del edificio, con los consiguientes muertos y en horas posteriores.

Se manifiesta entonces que los causantes fueron individuos de la policía, personal del Batallón Magallanes y particulares que formaban una “guardia blanca”, incentivadas desde el “Club Magallanes” y de autoridades del gobierno. Se tuvo antes y después de los hechos el respaldo de las opiniones vertidas en el conocido diario local “El Comercio”.

Agrega esta declaración que los participantes, en manifiesto estado de embriaguez, perpetuaron estos actos criminales acusando a individuos del Batallón Magallanes, policías, todos los cuales al grito de “Chile-Patria” efectuaron descargas de fusilería procediendo a asaltar las dependencias e incendiando el local con los resultados criminales ya conocidos.

Estos hechos, en su momento, fueron denunciados en la Cámara de Diputados y el Senado donde se expusieron los acontecimientos acaecidos y sus consecuencias, con sus consiguientes puntos de vista.

Como un análisis crítico, llama la atención que la propia Fom no fuera capaz de avizorar las consecuencias de las circunstancias y condiciones históricas del momento, controlando las posiciones de los sectores más radicales, que descolocaban a la organización abriendo frentes no deseados.   Esa posibilidad permitía enfriar las demandas y condiciones objetivas que provocaban posibles represalias de los sectores burgueses más conservadores y del propio gobierno, ganando así tiempo para una nueva acción política de sus componentes.

Hay que considerar los momentos álgidos que ocurrían a nivel nacional e internacional que permitían la aparición de movimientos y organizaciones extremas de derecha (Primera Guerra Mundial, Revolución Bolchevique, etc.). A lo dicho se suma la situación de alejamiento y aislamiento de territorio tan vasto como la Patagonia.

Ya se habían impartido instrucciones, desde el Ministerio del Interior, para expulsar del país a individuos que propaguen ideas anarquistas, además de acciones de fuerza a nivel nacional  hacia diversas organizaciones de masas de esos tiempos.

Se debe agregar que los sucesos acaecidos en Puerto Natales y los de Punta Arenas fueron lo suficientemente graves como para alentar y continuar con las acciones represivas. Estas alcanzaron y tuvieron su culminación en las masacres de obreros, en los años siguientes, en el sector argentino donde el complot contra estas similares organizaciones obreras tuvieron su máxima expresión. En ellas se utilizaron a  agentes del Estado, como fueron tropas del Ejército, policías y personal privado de las diversas compañías ganaderas, comerciales e industriales.

Fuentes consultadas

  • Prensa regional: El Socialista,  La Unión, El Amigo de la Familia, El Comercio, El Magallanes y El Trabajo (Fondos Bibliográficos y Hemerotecas  de La Prensa Austral, Museo Salesiano MaggiorinoBorgatello, Instituto de la Patagonia, Umag, Biblioteca Municipal de P. A.).
  • Prensa nacional: La Nación, Las Ultimas Noticias, El Diario Ilustrado, El Mercurio. (Biblioteca Nacional de Chile, Fondo Secciones Periódicos y Microformatos).
  • Prensa extranjera: Archivo y Hemeroteca La Opinión, Río Gallegos.
  • Boletines Sesiones de la Cámara de Diputados y el Senado. (Fondo Referencias Legislativas, Biblioteca del Congreso Nacional de Chile).
  • Libros y ensayos del propio autor.