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Atleta Lionel Bórquez: “El 6 de enero de 2020 cumplo 50 años de competencia”

Por La Prensa Austral jueves 11 de julio del 2019

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Múltiple campeón desde la década del ‘70

Con el apoyo de la empresa Lanera Austral, prácticamente no tuvo rivales en las tradicionales maratones de Punta Arenas, como las de La Prensa Austral, del 21 de Mayo, Carabineros, entre otras

Con 72 años cumplidos en abril, Lionel Bórquez Troncoso vive estos meses a la espera que llegue el 6 de enero de 2020, fecha en la que cumplirá 50 años como atleta. Hijo de Abraham Bórquez y Elsa Troncoso, su padre fue boxeador mientras hizo el Servicio Militar, y de sus hermanos, Alicia (1944) jugó vóleibol y básquetbol por Enap, mientras era profesora en Cullen. Además, Bórquez tuvo otros tres hermanos: Alejandro (1951-1970), Raúl (1934-2004) e Hilda (1946-2017).

Casado con Marina Rojas, en 1968, el matrimonio tiene cuatro hijos: Jaime (1986), Lorena (1978), Patricio (1972) y Mauricio (1971). De ellos, Lorena hizo atletismo, gimnasia artística y patinaje y Jaime, artes marciales, mientras que Patricio y Mauricio se inclinaron por la música y tocan en un grupo llamado Profecía.

Lionel Bórquez pudo haber tenido una vida muy distinta si no se hubiese topado con Oscar Pacheco, quien lo vio jugando fútbol en su juventud. “Observó que yo tenía mucha velocidad, y me dijo ‘estás perdiendo el tiempo en el fútbol, porque a una persona muy rápida, siempre lo cortan, te puedes dedicar al atletismo, yo en la población Gobernador Viel voy a organizar una prueba’. Fue una prueba de calle porque estaba de aniversario la población. Participé y salí tercero, y nunca había corrido, entonces ahí me di cuenta que ese era mi deporte”. Esa fecha lo marcó y por eso “el 6 de enero de 2020 cumplo 50 años de competencia, activo, y ahí después de eso pensaré si sigo o me retiro”.

“En 1971 participé por primera vez en la Maratón de los Barrios que organizaba La Prensa Austral, y ahí llegué sexto. De ahí empecé a competir en todas las carreras que hoy en día se han perdido: 21 de Mayo, La Prensa Austral, 18 de Septiembre, la San Bernabé. Afortunadamente, las gané prácticamente todas durante 14 años”, rememora. De hecho, estima que “desde el año 70 al 84 fue el boom del atletismo, que afortunadamente fue la época en que estaba en el Nº 1, porque había dirigentes espectaculares: Ricardo Sanhueza, Germán Schulz, Orlando Aguilar, hermano de Omar, que hizo mucho por el deporte; Antonio Aguila, dirigentes muy activos. Todos los domingos corríamos y si no era aquí, era en Porvenir, Natales. Y en el 85, murió, como murió el ciclismo, el boxeo”, lamentó.

Y aunque se mantiene activo, reconoce que no le gustan las actuales corridas, muy distintas a las que vivió en su época de esplendor, como se encarga de diferenciar. “Antes las carreras partían generalmente, en la Plaza de Armas y recorrían muchas partes de la ciudad, lo que a la gente le gustaba mucho. Por ejemplo, la de Carabineros era de la Plaza de Armas hacia Playa Norte y pasaba después por barrio Prat, Gobernador Viel. Y no me gustan las corridas, porque todas se hacen en la costanera. Es puro plano, y lo otro es que en esas carreras, lo ve la gente que puede ir nomás, en auto y aparte, queda lejos. Por ejemplo, en las anteriores carreras, la de La Prensa Austral recorría toda la 18, las calles llenas; Barrio Sur, porque a la gente le gustaba ver a los corredores, y sus familiares, era para que la población se divirtiera. La última corrida que participé fue la de los colores. Participo para estar activo, porque no saco nada con decir que en enero cumplo 50 años corriendo si no estoy corriendo”, se encoge de hombros.

Pero además, hay otro factor: “Yo me retiré a los 34 años de la categoría Todo Competidor y después viene Pre Senior, de 35 para arriba, entonces paré un par de meses y partí en esa. Y cada cinco años iba cambiando la categoría, Pre Senior, Senior A, Senior B, Senior C, y ahora, una de las cosas que han hecho que disminuya el interés en participar es que no hacen categorías. Yo no estoy en ninguna, dicen de 19 a 29 años, de 30 a 35, 35 a 45 y de ahí 50 y más, entonces yo tengo 72 años y voy a correr con un compadre que tiene 50”.

Grandes carreras

Más que valorar una carrera en particular, Lionel Bórquez resalta la época que le tocó brillar en el atletismo regional, aunque igual destaca algunas pruebas. “lo que sí me llenó de satisfacción fue que pude ir a un Mundial, que era lo que me faltaba, en Porto Alegre, Brasil, en el 2013, logré quedar entre los 10 mejores del mundo. Participaron 154 países”. Y “cuando era más cabro iba a todos los nacionales y ahora he ido a los zonales sur, y norte también, he recorrido casi todo Chile”.

Una de las anécdotas que recuerda ocurrió en 1975, cuando se ganó un reloj de oro. “Esa fue una carrera que organizó la Armada. Todas las regiones hicieron la prueba el mismo día y el primer lugar era un reloj de oro que trajeron de Estados Unidos, uno para cada región. Y trataban de que en cada carrera hubiese alguien de la Armada, para ganarlo ellos y acá, el que pudo haber ganado, yo lo pasé en Avenida Colón con Magallanes, y la carrera terminaba en el Liceo de Hombres. Este cabro me dijo ‘yo ya me veía con el reloj en la mano. Yo nunca te vi correr en segundo lugar, siempre te vi adelante, y cuando vi que venías segundo, creí que no estabas bien entrenado y me confié’” relata.

Otro trofeo llamativo es de un baqueano, que pesa 18 kilos y está hecho de bronce. “Ese trofeo es del maratón que se hacía, las postas Natales-Punta Arenas, donde participaron tres clubes: Lanera Austral, 18 de septiembre y el Club deportivo Leonel Sánchez, donde corrían los hermanos Maldonado. Como hice la mejor marca, porque eran 14 relevos, en que cada persona corría 14 kilómetros, como hice el remate final, logré la mejor marca y por eso me dieron el trofeo a mí, pero lo tengo ahí más de 30 años”.

Y otra competencia que lo marcó fue “la maratón Fuerte Bulnes a Punta Arenas se hizo como cinco veces, pero por temas de financiamiento dirigencial, se dejó de hacer, pero ahora la Agrupación de Atletas Senior trataremos de retomarla a ver si la hacemos a fin de año, buscaremos financiamiento, porque es una prueba preciosa”.

Más que una pega

Para poder competir a ese nivel, Lionel Bórquez contó con un gran aliado: la empresa Lanera Austral, que le brindó un apoyo fundamental.

“Este señor Pacheco que organizó la prueba cuando comencé a correr, era compañero de trabajo mío y se encargó de hablar con el gerente para decirle que una persona quería participar, y le dijeron que bueno, que la empresa lo iba a apoyar. La empresa se puso con todo: implementación y horas de entrenamiento dentro de las horas de trabajo. Yo me iba para la pega, de 10 a 12 de la mañana, y me hacían una dieta especial para un atleta, almorzaba y tenía dos horas de reposo en la clínica”.

A tanto llegó el respaldo que “cuando vieron que corría el domingo, el gerente, que era muy deportista, Andrés Pivcevic, decía ‘tú el sábado no vienes a trabajar, porque corres el domingo. Vas a descansar, corres el domingo y el viernes te vamos a tener la hora pedida para el médico, el lunes y que te den todas las vitaminas que te corresponden como deportista”. Impensable en los tiempos de hoy.

Con la enseña de Lanera Austral Lionel Bórquez llegó a representar a Magallanes en Santiago, donde lo alojaban en un hotel, como un profesional. “En la Lanera comía sólo comidas especiales, hecha por nutricionistas para que esté con el peso exacto, la fuerza, y así estuve hasta que la empresa quebró, en el año 78, no por mí sipo”, comenta riendo Bórquez, que trabajaba en mantención, maestro soldador. “En la empresa trabajamos 115 personas y cuando corría, 80 compañeros estaban en la plaza”, apunta.

Posteriormente trabajó como supervisor de producción en Cullen y de ahí en forma particular en un taller de estructuras metálicas, lo que combina con sus entrenamientos en Avenida Frei y Costanera del Río. Claro que esas prácticas no se comparan a la de su época en Lanera Austral, en las que “corría de mi casa hatra la Lanera, 14 kilómetros en la mañana y 15 en la tarde”.

Incluso tuvo posibilidades de trasladarse a la capital para correr representando a la Universidad de Santiago. “Como el administrador de la Lanera manejaba mi carrera deportiva, le propuso que fuera un mes, después que al año llevara a mi familia y con el mismo sueldo que ganaba acá, que en ese tiempo se pagaba zona. Ni un problema, de allá dijeron que me iban a implementar el calzado, la vestimenta, una vez a la semana al médico. Pero yo dije que todo eso se hiciera por escrito y firmado. Pero como era un funcionario de la universidad el que tenía la propuesta, le dijeron que no. Nunca llegaron los papeles”, recuerda, pero no se arrepiente, porque Lanera Austral “fue la mejor empresa en que estuve toda la vida y me ayudaron a tener mi casa. Nunca me arrepentí de no haberme ido. Lo que pasa con todos los deportistas, si te va mal vienes de vuelta y nadie te pesca. Amo mi ciudad y mi región y siempre corrí por Punta Arenas”, concluyó Lionel Bórquez Troncoso.