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Aumento de temperatura y más agua caída marcaron los últimos diez años en la región

Por La Prensa Austral jueves 16 de enero del 2020
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Estos dos últimos meses ha quedado demostrado aquel dicho que en Punta Arenas se pueden vivir las cuatro estaciones en un día. Lejos del verano que se vive en otras zonas del país y que tiene una sequía (en parte por las escasas precipitaciones) manifiesta desde hace tiempo, en Magallanes, la lluvia ha sido protagonista.

Para el climatólogo de la Universidad de Magallanes, Nicolás Butorovic, estos fenómenos climáticos no son, sin embargo, tan inusuales, aunque sí ha habido mayor precipitación en el último tiempo y aumento de temperatura. Y como para algunos, menos para la RAE, se inicia una nueva década, Butorovic hace un balance sobre cómo se portó el clima entre 2010 y 2019.

“Lo más importante que ocurrió en Punta Arenas, con los datos generados en la estación climática Jorge Schythe en el Instituto de la Patagonia, es el aumento de la precipitación. El promedio normal para Punta Arenas está en 524,8 milímetros. En los años ’90 era de 432, y si uno toma la última década de 2010-2019 tenemos 559,2 milímetros, lo que es bastante. Dentro de ese período, sobresalen algunos años con 600 milímetros para arriba, como el 2011 con 642,1 milímetros; el 2012 con 638,1 milímetros; el 2013 con 709 milímetros y el récord, que no es absoluto, en 2015 fueron 753 milímetros. Ese año se batió un récord desde que existen datos meteorológicos en la región, que empezó en 1887 con la llegada de los Salesianos.

Esos primeros años de la última década quedaron marcados con el aluvión que provocaron, en gran parte, las precipitaciones, en marzo de 2012, en que hubo un evento extremo de cuatro días de precipitación, en que cayeron 92,4 milímetros. Pero en términos pluviométricos, ese 2012, pero en diciembre, también hubo un episodio inusual, de ocho días continuos de lluvia, desde el 13 al 21 de diciembre, que totalizó 80 milímetros, pero en el mes completo, hubo 102,4 milímetros, lo que casi provocó un nuevo aluvión.

Cambio climático

El tema del cambio climático o el calentamiento global hacen que la comunidad esté más atenta a los fenómenos de este tipo y, los de más edad, a hacer recuerdos de otras épocas, en que el clima era considerablemente distinto a la actualidad. “El cambio climático se manifiesta con estos eventos extremos de precipitación y con estas olas de calor que han sucedido”. Respecto de la precipitación intensa, durante la década, en Puerto Natales, entre el 28 y 29 de octubre de 2017 cayeron 65,4 milímetros, otro récord absoluto. Y más cercano en el tiempo, en abril de 2018, tanto en Porvenir como en Punta Arenas hubo una tormenta eléctrica, que no se producía hace veinte años y que duró varias horas con intensas precipitaciones.

Menos nieve,
ya no es novedad

Otro punto llamativo de la década, aunque salta a la vista, es la poca nieve. “Si se hace el desglose, porque por precipitación se considera el agua y la nieve, pero en los últimos diez años tenemos 240,4 centímetros acumulado, eso si se divide por año, son apenas 24 centímetros y si se divide eso por tres, que son los meses de invierno, solamente da apenas 8 centímetros de nieve mensual. Lamentablemente, el 2014-2015 fueron los últimos ‘inviernos’, porque en agosto hubo 30 centímetros, en junio y julio nada, pero en 2016, 2017, 2018 y 2019 no han pasado más de diez días con precipitación de nieve, lo que es muy poco. Pero en un lapso de seis horas sube considerablemente la temperatura, pero no se solidifica, porque el requisito es que para que se solidifique tiene que haber tres días seguidos de temperaturas menores a -3º”.

Butorovic indica que en la última década, en términos térmicos, los inviernos son menos fríos. No cree que se deba al calentamiento global, porque ello no ha traído aparejado veranos más cálidos, “pero sí ha subido la temperatura un grado en los inviernos y eso es considerable. Ahora, el sistema se estabiliza porque no tenemos veranos cálidos. La temperatura normal en Punta Arenas es 6,5º y en la última década ha sido de 6,8º, y las décadas anteriores, ya hace 20-30 años, 6,5, aunque tres décimas no es tan considerable, pero los últimos tres inviernos en Punta Arenas han sido como un ‘otoño eterno’, con dos o tres grados sobre el promedio”.

Aumento de temperatura

El climatólogo resalta otra característica reciente: las olas de calor. “El 18, 19 y 20 de enero de 2013, tuvimos 29 grados el día 19 y los otros días 25 y 22 grados. El récord en Punta Arenas es 29,9º pero en 1915, tomado por los salesianos. Y el año pasado, que tuvimos una ola de calor en toda la región, entre el 3 y 5 de febrero: Natales con 29,1º; Porvenir 24,3º; Villa Tehuelches, 27,3º; Pampa Guanaco 24,8º. Ya el 4 de febrero tenemos los récords históricos: Cerro Sombrero tiene 30,8º y Porvenir, 32,3º que es el record absoluto para una ciudad de la región. Y otros valores impresionantes son Villa Tehuelches con 32,1º o Puerto Williams, 29,1º. Y el día 5, Punta Arenas tuvo 28,3º pero Monte Aymond, donde tenemos una estación, se registró 34,2 que marca el récord de una localidad de la región”.

Butorovic indica que se habla de ola de calor cuando durante al menos tres días, se supera la temperatura máxima sobre lo normal. “Aquí yo diría que una temperatura sobre 25 grados durante tres días ya se puede considerar una ola de calor. Así que destacaría, de la última década, dos eventos: el aumento considerable de la pluviometría, que se reflejó en 2012 con el aluvión y un casi aluvión; los eventos extremos de precipitaciones en Natales en 2017 y Porvenir y Punta Arenas en 2018 y la ola de calor en febrero del año pasado”.

Proyecciones

Respecto de cómo seguirá el verano, de acuerdo a esta tendencia, Nicolás Butorovic señala que “estamos con temperaturas máximas sobre lo normal, casi dos grados. Y lo otro, es que también hemos tenido precipitación de lluvia. Hasta hoy (ayer) teníamos 22,3 milímetros; el año pasado para esta fecha teníamos solamente 3,2 milímetros. Para febrero, la proyección tiene una particularidad de que es bisiesto, tendremos un día más y se da la tendencia que cuando enero es muy cálido, febrero tiende a equipararse siendo un poco frío. El año pasado en enero, febrero y marzo, tuvimos medias con dos dígitos y se podría dar que en enero y febrero podríamos tener promedios altos”.

Cifras muy diferentes a las de otras décadas en que, por ejemplo, entre 1995 y 2005, el invierno empezaba en mayo hasta agosto, con temperaturas muy bajas. Y entre la década de 1970 y 1979, la precipitación fue de 350 milímetros. “Tenemos que acostumbrarnos a que el futuro será más lluvioso. Para mañana (hoy) volvemos al otoño, porque tendremos una temperatura mínima entre los 3 y 4 grados y una máxima de apenas 9, lo que se mantendría el jueves (mañana) pero después subirán”.

Por último, Nicolás Butorovic se refirió a otros eventos particulares. El viento, que ha aumentado, porque en los 90-2000 tenía como promedio 15 kilómetros por hora y actualmente son 22,3. Lo que sí, en los últimos años disminuyó son las velocidades rachas máximas instantáneas en los temporales. “La gente tiende a confundirse, si tenemos 135 kilómetros, es una racha que dura segundos, pero lo preocupante es que han aumentado los promedios, porque un promedio de dos horas con 70 kilómetros afecta más, incluso hasta promedios de 80 kilómetros. Más que la racha instantánea, es el promedio alto”.

Y finalmente, el granizo, que ayer tuvo otro episodio de precipitación. “Se anota como fenómenos especiales. Esto que está pasando, podría ser, pero no es, una tormenta eléctrica, porque nos alcanzó para granizo nomás. Hubo tormenta en San Gregorio  y Cerro Sombrero, que no están rodeadas por mar. El calor que genera la tierra, rápidamente va ascendiendo en forma vertical y se forman estas nubes oscuras, Nimbus, que ascienden a nivel de topósfera media, 5 mil metros y se junta con partículas frías, entonces esa interacción fuerte trae la tormenta eléctrica. El granizo está dentro de lo que es una tormenta, lo del aumento es percepción solamente”, finalizó Nicolás Butorovic.