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Calles y veredas con copiosa nieve, escasa locomoción pública y alta congestión vehicular marcaron ayer el amanecer de la ciudad

Por La Prensa Austral jueves 18 de agosto del 2016

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Roberto Martínez Arriaza
rmartinez@laprensaaustral.cl

Tarde, pero llegó. Pese a que algunos auguraron que este año la nieve no se dejaría caer en Punta Arenas, los 14,1 centímetros, entre precipitación sólida y agua-nieve, que se registraron desde la tarde del martes hasta el mediodía de ayer en la ciudad, permitieron que muchas personas salieran a las calles en familia, a disfrutar de este tradicional fenómeno climático que se presenta en invierno en la zona austral de Chile, siendo las selfies, los trineos y los infaltables “monos” de nieve los primeros protagonistas de la blanca jornada.
Sin embargo, para la gran mayoría de los puntarenenses este suceso no fue tan cordial, debido a una serie de dificultades e inconvenientes que se hicieron sentir en toda la ciudad y que afectaron puntualmente al estado de las calles y avenidas producto de la acumulación de nieve en casi todas las arterias viales, la escasa locomoción colectiva que afectó a cientos de personas, los innumerables puntos de congestión vehicular y algunos accidentes de tránsito, situaciones que provocaron serios contratiempos a quienes debían trasladarse desde temprano hacia su destino, situación que recién pudo normalizarse pasado el mediodía.
A eso de las 7,30 horas de la mañana de ayer se escucharon los primeros bocinazos en los principales cruces y esquinas de la ciudad, los que advertían y daban cuenta de las extensas filas de autos que conformaron los tradicionales “tacos”, los que se pronunciaron con mayor énfasis en sectores como villa Selknam con Avenida Eduardo Frei Montalva, calle Zenteno con General Salvo y General del Canto, Avenida España con calle El Ovejero, entre los lugares más críticos que fueron indicados con mayores complicaciones.
Escasa locomoción
Según relató Iván Fernández, residente del barrio Prat, quien pasadas las 8 horas decidió dejar su automóvil en su hogar para irse al trabajo en la locomoción colectiva, “las calles están en pésimo estado y las autoridades aún no han ordenado arrojar sal. Además llevo como media hora esperando colectivos y pasan todos llenos”, episodio que se replicó en las diversas vías que conducen hacia los centros de salud y educación de Punta Arenas, tales como el Hospital Clínico, la Plaza de Armas y los diferentes colegios de la ciudad. Aún así, las críticas tanto de los transeúntes como de los automovilistas apuntaban esencialmente hacia el municipio y los taxis colectivos.
Por otra parte, los vecinos de la recién inaugurada villa Mirador del Estrecho, grupo habitacional que se alza frente al complejo penitenciario, sector surponiente de la ciudad, vivieron la primera nevazón en sus casas nuevas, constatando la evidente falta de locomoción pública en aquel lugar, teniendo que trasladarse hacia las calles Camilo Henríquez con Eusebio Lillo, lo que molestó notoriamente a quienes debían caminar entre la nieve y el agua casi un kilómetro para encontrar algún tipo de movilización.
“Hace mucha falta acá algún tipo de locomoción más cercana y sobre todo con esta nieve que cayó se nos hace difícil a todos quienes no disponemos de un vehículo. Yo tenía que ir hoy día (ayer) temprano al hospital y tuve que bajar hasta Eusebio Lillo, y ahí estaba lleno de gente, no pasaba ningún colectivo y las micros se demoraban como media hora y aparte tengo que hacer trasbordo en el centro”, describió la señora Ruth Almonacid, de la ya mencionada villa.
Sectores rurales
Del mismo modo, los sectores periurbanos rurales del área poniente también se vieron perjudicados con este evento hidrometeorológico, a pesar del trabajo desplegado por las máquinas motoniveladoras y camionetas tolva esparcidoras de sal que dispuso desde temprano la municipalidad, presenciándose en algunos casos la imposibilidad de transitar por los pasajes y pendientes de algunas prolongaciones.
“En el callejón donde vivimos nosotros ahí sí que no entra nadie, a menos que sea en un vehóculo 4×4. De hecho, los vecinos que viven más arriba tienen que dejar sus vehículos abajo, al lado de una iglesia evangélica y de ahí la hacen a pata pa’ arriba, porque el camino es totalmente malo. Además se ha visto en la municipalidad la opción de contar con una motoniveladora, pero los caminos son tan angostos y las máquinas son demasiado anchas que no alcanza para pasar por ahí (sic.)”, explicó Rolando Naín, quien reside en el sector de la curva Las Brujas, a 4 kilómetros al poniente del centro de la ciudad.