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  • María Bernilda Díaz Oyarzo

Camionero que sobrevivió a ataque al corazón lucha para volver a caminar y que no lo desalojen

Por La Prensa Austral martes 14 de julio del 2020

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Producto de sus accidentes vasculares, quedó sin poder caminar, por lo que estuvo en terapia en el Centro de Rehabilitación, hasta que llegó la pandemia y todo su avance retrocedió. Más encima, está acosado por deudas y amenazas.

El drama que vive Armando Saldivia Cárcamo, de 67 años, es uno de los tantos en que un problema de salud destruye todas las esperanzas. Un año y medio lleva sin poder trabajar como transportista, labor que ha cumplido por 46 años. Primero fue un infarto, producto de tres arterias tapadas, una de las cuales no pudo ser recuperada. Más tarde, con un médico de Santiago, estaba en lista de espera para otra operación, pero justo se inició la emergencia sanitaria y su caso quedó pendiente, por lo que tuvo que resignarse junto a su familia, con los que vive al final de Avenida Los Generales, villa Las Nieves.

En los últimos diez meses enfrentó cuatro infartos, uno de ellos cerebral, por lo que comenzó a acudir al Centro de Rehabilitación, donde inició el proceso para volver a caminar. “Todo iba bien y yo creo que a este tiempo ya estaría casi al 100% sano, pero se suspendieron todos los tratamientos. No le echo la culpa al Centro de Rehabilitación, pero por eso, volví a la silla de ruedas y retrocedí todo lo avanzado”, relata Saldivia.

Lo peor, si es que puede haberlo, es que no solamente está delicado de salud, sino que además, los problemas económicos hacen que con su familia vivan en permanente angustia. “Llevamos muchos meses de arriendo impagos, boletas y cosas así. Acá vivo con mi señora, mi nuera y dos niñitas”. Es por eso que pide ayuda para poder cubrir algunas de las deudas que tiene acumuladas, al no poder trabajar. “Estamos con orden de desalojo, judicial, y ahí no hay nada que hacer. A lo que apelo es que alguien de buen corazón pueda ayudarme en lo que pueda, no pido grandes cosas, todo lo que sea de ayuda es bienvenido. Algunas boletas están vencidas y tú sabes que no te perdonan nada, ya hemos estado dos veces sin gas, nos habían venido a sacar el medidor, pero se compadeció la persona”, relata.

Nadie más puede salir a trabajar

Lamentablemente para la familia, nadie más puede salir a trabajar, puesto que su esposa está 100% dedicado a él para moverse, ir al baño, bañarse, vestirse; mientras que su nuera cuida a sus hijas pequeñas y solamente “mi hijo sale a hacer algo en parte de mecánica, pero para el sustento del día”. Por eso, reitera que “lo que más necesito es arreglar mis boletas y hasta dónde puedo llegar con esta gente (los dueños de la casa) para seguir estando un tiempo más acá. Son seis meses los que debemos, 2 millones 800 mil pesos. Le debía diez meses, pero con un furgón que pudimos vender, pudimos aportar algo. En servicios básicos debemos 370 mil pesos”. Con ese fin, divulgaron la Cuenta Rut de su esposa, Nancy Patricia Alvarado Segovia, 9.790.028-0.

Su esposa indica que en un sector que le facilitaron, y junto a unos muebles que vendieron, pudieron comprar madera y latas para levantar un espacio nuevo donde mantenerse, en caso de que los desalojen. Por eso, requieren planchas y madera para poder concluir de levantarla.

Armando Saldivia resalta que prácticamente toda su vida lo ha tenido detrás de un volante dirigiendo un camión de transportes. “Yo no pierdo la esperanza de volver a trabajar, tengo confianza en Dios en que volveré a caminar y a los camiones. Ha venido gente a ayudarme, que no había imaginado nunca y les doy gracias a esa gente. Ahora estaba pidiendo una caminadora, que ya está casi conseguida, con una persona que me la está donando de manera incógnita”.