Necrológicas

Carlos Bories, infatigable servidor público

Por La Prensa Austral domingo 16 de julio del 2017

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Por Nelson Toledo

Luego de ausentarse a Santiago el gobernador Mariano Guerrero Bascuñán, fue Rómulo Correa quien gobernó en forma interina el territorio hasta que el 29 de junio de 1898 fue designado gobernador efectivo Carlos Bories.

Desde que asumió como gobernador del territorio de Magallanes, Carlos Bories mostró un entusiasmo excepcional por sacar adelante esta pequeña ciudad que por cierto presentaba graves deficiencias. Puede decirse en pocas palabras que Carlos Bories fue un excepcional e infatigable hombre público. Entre las múltiples obras de progreso que se realizaron gracias a su gestión se pueden mencionar el comienzo de los trabajos de vialidad pública, se habilitaron nuevas calles y se ejecutaron desmontes y terraplenes, además que se instalaron por primera vez carteles con los nombres de las calles.

Una aldea oscura e insalubre

A esa fecha, Punta Arenas, a pesar que contaba entre sus pobladores con gente de fortuna, ofrecía al visitante la triste imagen de una aldea grande pero llena de carencias, oscura como boca de lobo, desaseada, insalubre, donde las clases más desprotegidas vivían en pésimas condiciones. El nuevo gobernador se dio cuenta que con los impuestos religiosamente cobrados contaría con recursos más que suficientes para que Punta Arenas en pocos años cambiara radicalmente de aspecto y mejorara sustancialmente su calidad de vida. Y eso fue lo que ocurrió. La pequeña Punta Arenas, sin agua potable, sin policía, sin matadero, sin alumbrado, en un plazo relativamente breve logró superar estas deficiencias. Asimismo, el gobernador Bories se preocupó de mejorar las condiciones educacionales arreglando las escuelas existentes, se estableció un servicio permanente de vacunación, se inició la construcción de varios edificios públicos, entre ellos el del Juzgado de Letras, el Cuartel de Policía y la Cárcel Presidio.

Otros adelantos durante su período

También durante su gestión se contrató alumbrado público, se dictó un reglamento sobre carruajes, abastos, de barrido y aseo de la ciudad, una ordenanza sobre las casas de tolerancia, animales sueltos y materiales inflamables. Se concedió autorización por diez años para la instalación de teléfonos tanto en la ciudad como en el campo, se creó el Consejo Departamental de Higiene y la Junta de Beneficencia. Además, en su período a Bories le correspondió presidir la primera sesión de la recién creada Junta de Alcaldes que se realizó el 27 de julio de 1898.

El Abrazo del Estrecho

Desde el primer día que asumió como gobernador, Carlos Bories demostró su decidida intención por mejorar el bienestar de los sufridos habitantes de esta zona. A don Carlos Bories le tocó vivir el famoso Abrazo del Estrecho, por lo que presidió la bienvenida al Presidente Federico Errázuriz Echaurren, quien llegó a Punta Arenas el 12 de febrero de 1899 con el fin de entrevistarse unos días más tarde, el 15 de ese mismo mes, con su par argentino Julio Argentino Roca. El gobernador Bories aprovechó esta magnífica oportunidad para hacerle presente al Mandatario chileno las necesidades urgentes que tenía el territorio bajo su mando, entre ellas, graves problemas de salubridad, educación e informó de las relaciones con los pueblos originarios. Fue gracias a sus gestiones que aumentó el número de escuelas y se creó una escuela nocturna para trabajadores. Por otro lado, se construyó un malecón frente a la Gobernación Marítima y se terminó la construcción del recordado Hospital de la Caridad, hoy Hospital Clínico Lautaro Navarro. Asimismo, dotó a Porvenir de la mayor parte de los servicios públicos y se preocupó de la seguridad e iluminación en el Estrecho de Magallanes, instalando faros en Punta Dúngenes, Cabo Posesión, isla Magdalena y San Isidro. Además, el gobernador Bories fue el principal impulsor de la creación del Liceo de Hombres, iniciativa que se convirtió en realidad un año después que dejó el cargo de gobernador. En 1902 consiguió la creación de la Subdelegación de Ultima Esperanza.

El 12 de agosto de 1904 se acogió a jubilación y se marchó a Santiago en septiembre de ese año. Cinco años más tarde volvió de paseo a Magallanes, donde había dejado grandes amigos. En esa oportunidad fue recibido con un inmenso cariño por un pueblo agradecido por la gigantesca labor realizada como gobernador.

Don Carlos Bories falleció en Santiago en mayo de 1910.