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En inicio de las obras en el kilómetro cero de la ruta hacia Monte Aymond

Clima y condición del suelo: los imponderables que enfrentarán las cuadrillas durante el despliegue de la fibra óptica terrestre

Por La Prensa Austral viernes 9 de noviembre del 2018

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Aun cuando la empresa Conductividad Austral Ltda. se mostró optimista el miércoles con el inicio de los trabajos para concretar el tendido de más de 700 kilómetros de fibra óptica austral con que se espera unir digitalmente Punta Arenas y Porvenir, hay imponderables que la empresa sabe, serán determinantes para ejecutar las tareas antes de finalizado el primer semestre de 2019: el clima y la morfología del suelo.

Estos últimos, factores que bien tienen en cuenta los operadores de Candimark, empresa que inició faenas en el sector donde nace la ruta hacia Monte Aymond (camino internacional CH-255) y donde hasta ayer a eso del mediodía alcanzó a trazar 1,5 kilómetros, antes de que la dureza del terreno ocasionara la rotura de una pieza de la maquinaria con que se ‘araba’ para luego depositar el cableado que desde este punto, se extenderá hasta el kilómetro 72.

En el lugar, esperaba paciente al interior de un bulldozer V8 Caterpillar adaptado, Simón Terán, ciudadano argentino que desde hace 43 años se encuentra residiendo en Magallanes, considerándose todo un natalino de corazón. “Esta es una gran labor pero a la vez sacrificada, aunque si bien los horarios son adecuados -de 8 a 12 horas y de 13 a 18 horas-, tenemos que enfrentar este clima difícil y además tener mucho cuidado con el suelo, ya sea porque su conformación puede averiar las piezas usadas para picar el suelo o porque se encuentre en el área algún cable de fibra como el que posee Claro por estos lados. Así también se debe revisar que no haya daños en ductos de gas, todas estas situaciones de las que depende la velocidad en que avancemos día a día”, señaló tras descender de la máquina, adaptada para soportar un carrete que contiene 4 kilómetros de cables que son enterrados a 1,40 metros de profundidad.

El operador desempeña su rol junto a otros 7 de sus pares, consciente de que su participación en los trabajos también hará historia en Magallanes, ya que el proyecto de fibra óptica austral es la apuesta de conectividad digital más grande que se haya hecho en el extremo sur del país.

Uno de sus pares, Luis Barría Bustamante -oriundo de Puerto Natales- coincidió en que lo encomendado es una labor de alta responsabilidad y donde el mal tiempo, como las particularidades del terreno, son determinantes. “Aquí lo más complejo que debemos enfrentar es el viento y el frío de la temporada. En mi caso, la tarea es ir revisando que el cable enterrado vaya alineado, así que en eso hay que estar atento. Aparte de nosotros, hay otro grupo que va más adelante demarcando y arando el terreno donde tenemos que colocar el cable”, planteó.