Necrológicas
  • Jessie Jonston de Imperatore
  • Luis Santis Escobar
  • Nélida Díaz Calderón

Cómo enfrentan el acoso callejero las magallánicas

Por La Prensa Austral miércoles 13 de junio del 2018

Compartir esta noticia
1.198
Visitas

¡Oye, ese cuerpo está listo para darle!”. Esta es una de las faltas de respeto que Vangelis Muñoz (27) recuerda haber vivido a plena luz del día en Punta Arenas. La nada elegante frase se profirió desde un grupo de chicos apenas ella pasó frente a los ojos de éstos.

Esta joven es de las que cree que existen hombres que ven a una fémina y de inmediato se les sale el primate que llevan dentro. “Cuando estuve trabajando en una Expo se acercó un hombre a consultar a mi stand y, cuando se estaba despidiendo, me miró directamente al pecho para decirme “muy lindo tu trabajo, al igual que tú…”. ¡Fue tan desagradable su mirada!”, cuenta.

Y agrega: “Cualquier persona debería vestirse como quiera y andar como quiera, sin tener que pensar lo que podría pasar en una esquina. A veces me he privado en cómo vestirme. Estoy totalmente a favor de una prohibición del acoso callejero y piropo en mi ciudad”.

A Rocío Olavarría, de 19 años, le gustaría que se multe a quienes digan cosas muy groseras a mujeres, pero no en el caso contrario.

“Una vez quise tomar un atajo en la calle, cuando comencé a ver una sombra detrás de mí. Un tipo se acercó, me tocó el poto y salió corriendo. Era súper chica y quedé súper asustada. También algunos han bajado el vidrio del auto para silbarme”, recuerda. Pese a estar en conocimiento de que Punta Arenas es una zona austral y tranquila, esta joven sabe que el problema existe y siempre existirá en su comuna.

Acorralada y manoseada

Génesis Machuca (20) ha vivido dos realidades de acoso: la de Punta Arenas y Santiago. Sin embargo, su modus operandi es no mirar ni contestar cuando la acosan o piropean en la vía pública: quiere evitar posibles problemas a toda costa.

“Cuando iba en el colegio un caballero me dijo por la ventana que me subiera a su auto; tenía cuarenta y tantos años, y me llegó a dar asco. Quedé paralizada, asustada y no supe qué responderle”, afirma esta joven, a quien no le gusta que la miren.

Génesis también cree que las sanciones podrían ser viables. “Estaría bien que existan multas. Que al menos les duela el bolsillo el hecho de haber sido rotos y degenerados, porque nos quitan la dignidad a las mujeres”.

Desde adolescente Patricia Lamas (38) ha tenido que soportar el tema del acoso callejero. Incluso al hecho de ser detenida por ciertos hombres. No se priva en absoluto de su vestimenta para no llamar la atención en el sexo opuesto. “Como que uno se ha acostumbrado al tema, lo que no quiere decir que nos dejemos pasar a llevar”.

“Cuando iba del colegio a mi casa -con 14 años-, un tipo me paró, me arrinconó contra una pared y comenzó a manosearme. En otra ocasión, y acompañada por mis compañeras, un tipo nos mostró una foto sexual. Estas cosas pasan acá y en todos lados”, confiesa.

En lo que respecta a la línea de los piropos (decentes), pocos son los que esta mujer ha recibido. “Me han dicho “eres lo más lindo que he visto”, por ejemplo. ¡Y más encima fome!”. Patricia encuentra que es muy exagerado que en un futuro se llegue a sancionar a quien piropee en su ciudad, pero sí apoya la causa del acoso.

Inmigrante

Hace seis años que Ambar Menéndez llegó a vivir a la ciudad desde su querida República Dominicana. Gracias a Dios, cuenta, no ha sido víctima de acoso callejero. Tampoco piropos, pero sí la han quedado mirando de una manera particular.

“Mientras estuve haciendo mi práctica de Gastronomía Internacional en un restaurante, el sub chef me ofreció directamente salir para tener sexo”, confiesa. La diferencia de no estar en su país es que allá no se le falta el respeto al género femenino.

Ambar también comparte la opinión del resto de puntarenenses: sería favorable que se las respetara aún más, apoyando a su vez la moción de algún tipo de ordenanza por parte del municipio. “Acá hay muchos frescos y patudos”.