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Del plebiscito del 80, la escultural Wendy y otras yerbas (Parte I)

Por Nelson Toledo domingo 31 de julio del 2016

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– Se aseguraba que la nueva Constitución respetaría la integridad física y psíquica, como señalaba ya en mayo de 1975 en las páginas de La Prensa Austral, Enrique Ortúzar, presidente de la Comisión Constituyente, grupo que preparaba la futura Carta Fundamental. (BAJADA)

– El llamado Grupo de los 24, que en los últimos años se había dedicado a realizar estudios constitucionales, calificó como un “burdo engaño” el proceso anunciado por el régimen de Pinochet.

Corría 1980 cuando Augusto Pinochet llamó a plebiscito un mes antes, el 10 de agosto, para que el 11 de septiembre siguiente la ciudadanía se pronuncie para aprobar o rechazar una nueva Constitución Política del Estado.

El llamado del mandamás en su discurso transmitido a todo Chile por cadena de radio y televisión, señalaba que era el país el que debía decidir, mediante el plebiscito, si deseaba continuar por la senda de desarrollo económico, social y político que se había iniciado el 11 de septiembre de 1973 o deseaba volver “paulatina pero inexorablemente a la noche de los mil días negros de Chile, con todo ese cúmulo de angustias y miserias que nos azotó sin piedad durante el gobierno de la Unidad Popular”.

Corría 1980 y se aseguraba que la nueva Constitución respetaría la integridad física y psíquica, como señalaba ya en mayo de 1975 en las páginas de La Prensa Austral, Enrique Ortúzar, presidente de la Comisión Constituyente, grupo que preparaba la futura Carta Fundamental. Otro aspecto no menor que garantizaría la nueva Constitución era el derecho a la vida y la debida protección al ser que está por nacer, asegurando su supervivencia desde el momento mismo de la concepción. Aquella nueva Carta Fundamental fue redactada por Enrique Ortúzar, Jaime Guzmán, Raúl Bertelsen, Gustavo Lorca, Juan de Dios Carmona, Alicia Romo y Luz Bulnes.

Corría 1980 y, del otro lado de la vereda política, el llamado Grupo de los 24, que en los últimos años se había dedicado a realizar estudios constitucionales, declaraba en Santiago que esto no era un plebiscito sino una consulta. El grupo calificaba como un “burdo engaño” el proceso anunciado.

En una declaración pública entregada en conferencia de prensa en Santiago, manifestaban que este proceso avasallaba la dignidad ciudadana, al haber elaborado “a espaldas del pueblo” un proyecto constitucional.

“El pueblo debió participar en su estudio a través de una asamblea constituyente”, señalaron.

Corría 1980 y el Grupo de los 24 auguraba dramáticas consecuencias, por las medidas que el gobierno se vería obligado a aplicar para contrarrestar la ola de protestas que vendrían cuando la ciudadanía se diese cuenta que había otorgado poder absoluto al gobernante para una permanencia indefinida en el poder. Dicho y hecho. Para algunos este referéndum no fue más que un plebichiste, para otros, un pinochetazo.

Hace pocos años, el libro La Danza de los Cuervos, afirmó por primera vez que más de tres mil agentes de seguridad y funcionarios votaron varias veces en el plebiscito convocado por Augusto Pinochet para refrendar esta Constitución, que aún continúa vigente, según reveló por primera vez un ex agente de la policía secreta del régimen militar.

Magallánicos consumistas

Corría 1980 y en Punta Arenas polémica desataban las declaraciones de un ingeniero comercial que realizaba por esos días un estudio sobre la realidad económica en Magallanes que entregaba abismantes cifras sobre el grave problema de los documentos bancarios protestados. No tardó en reaccionar un banquero local quien calificó como completamente normal el nivel de protestos en la región.

Paralelamente, un joven y agudo sociólogo natalino, entonces académico de la Universidad Técnica del Estado, sede Punta Arenas, Ramón Arriagada, de sólo 36 años, opinaba que el consumismo se estaba comiendo a los magallánicos y calificaba el fenómeno como “consumismo conspicuo”. A esa fecha Arriagada dictaba las cátedras de Sicología Social, Metodología de la Investigación y Sociología de la Educación. “Al año siguiente, en 1981, el rector Torrejón me exoneró de la Universidad y fue entonces que mis huesos fueron a dar a Ultima Esperanza”, recuerda hoy este certero observador de la realidad regional.

También por esos días, una empresa anunciaba la construcción de un edificio en Sarmiento con Magallanes. Se trataría de un edificio de cuatro pisos, con 1.600 metros cuadrados de superficie construida. Este edificio nunca se concretó y es un ejemplo de tantos anuncios que de cuando en cuando se publican en los medios de comunicación y que nunca se materializan. (Continúa el próximo domingo).

La Constitución de 1980

La Constitución Política de la República de Chile de 1980 es el texto constitucional chileno actualmente vigente. Fue aprobada el 8 de agosto de 1980 y sometida a ratificación mediante plebiscito el 11 de septiembre de 1980, siendo promulgada el 21 de octubre del mismo año. Entró en vigencia, en régimen transitorio, el 11 de marzo de 1981 y en forma plena, el 11 de marzo de 1990. Se inició como una Constitución rígida y autoritaria, pero después se ha ido flexibilizando con las reformas.

Ha sido reformada en numerosas ocasiones: en 1989, 1991, 1994, 1997, 1999, 2000, 2001, 2003, 2005, 2007, 2008, 2009, 2010, 2011, 2012, 2013, 2014, 2015 y 2016.

El anteproyecto de la Constitución comenzó a ser elaborado en 1976 por la Comisión de Estudios de la Nueva Constitución Política, conocida como Comisión Ortúzar, por estar presidida por Enrique Ortúzar. Además, estaba integrada por Jaime Guzmán Errázuriz, Alejandro Silva Bascuñán, Jorge Ovalle Quiroz, Alicia Romo, Enrique Evans de la Cuadra, Sergio Diez y Gustavo Lorca. Por renuncia de algunos de ellos, en 1977 fueron reemplazados por Luz Bulnes Aldunate, Raúl Bertelsen y Juan de Dios Carmona.

La Constitución fue aprobada con el 67 por ciento de los votos a favor y 30,2 por ciento en contra, en un plebiscito efectuado sin que hubiese padrón electoral y bajo severas restricciones a la libertad de expresión, información y reunión.

Su texto original contenía 120 artículos y 29 disposiciones transitorias. A noviembre de 2015 poseía 133 artículos y 27 disposiciones transitorias.