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Desgarrador testimonio de víctima por femicidio tentado: “No me importa que me manden preso porque voy a salir y te voy a matar igual”

Por La Prensa Austral martes 17 de abril del 2018

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Por los delitos de femicidio en grado de tentativa, amenazas no condicionales, lesiones menos graves en contexto de violencia intrafamiliar y desacato, fue formalizado pasadas las 14 horas de ayer Albert Buxton Carimán, luego de que el domingo, tras ser aprehendido por Carabineros, fuera puesto a disposición de la justicia y el magistrado Juan Enrique Olivares decretara un plazo de 24 horas para ampliar la detención del susodicho.

Según los hechos expuestos por la fiscal Wendoline Acuña, desde el 23 de marzo de este año en adelante, el imputado mediante hostigamiento, le solicitaba a su ex pareja de iniciales C.M.C.A. que reanudaran la relación de convivencia que mantuvieron, la cual terminó ese mismo día a raíz de los golpes que éste le propinó, además de amenazarla con un cuchillo. En aquella fecha, le fue impuesta la medida de prohibición de acercarse a la víctima y a su domicilio.

En ese contexto, el viernes pasado la víctima accedió a reunirse con el acusado durante esa noche, instante en que estuvieron compartiendo en un local y luego con amigos, para que en horas de la madrugada del día siguiente, ambos concurrieran hasta el domicilio de Buxton, lugar donde éste consumió cocaína poniéndose agresivo y exigiéndole a la joven que le contestara si reanudarían o no su pololeo. Ante su negativa, el sujeto se ofuscó cerrando la puerta, no permitiéndole salir, insultándola y diciéndole, entre otras cosas, “sólo querí cagarme ¿acaso quieres morirte?”, para luego buscar el aerosol de un insecticida con el que procedió a rociarla en su chaqueta y aplicar calor con un encendedor.

La víctima, al ver el fuego, sintió miedo de morir quemada y comenzó a llorar, por lo que el individuo tomó una frazada y se la arrojó, apagando las llamas que dejaron su prenda de vestir con daños. A la vez, Buxton tomó un trozo de madera con el que golpeó a la mujer en el pie continuando con los insultos, y tras aquello subió al segundo piso, momento que fue aprovechado por la joven para huir mientras escuchaba: “no me importa que me manden preso porque voy a salir y te voy a matar igual”.

Zamarreo

A las 9 de la mañana de ese mismo sábado, el imputado a bordo de su vehículo comenzó a buscar a C.M.C.A. por las calles de la ciudad, desobedeciendo la medida cautelar que pendía en su contra, encontrándola en la esquina de Avenida Bulnes con calle Angamos. En ese instante, ella llamaba a Carabineros y al verla, éste descendió del vehículo, la tomó de sus brazos, le jaló el pelo y la zamarreó, exigiéndole que se subiera al auto, para luego arrebatarle el teléfono de las manos, impidiendo que solicitara auxilio a la policía.

La mujer se alejó corriendo, mientras él la seguía a pie hasta la esquina de Bories con Sarmiento, donde nuevamente intentó obligarla a que se fuera con él, exigiéndole que se subiera al móvil y que volvieran a estar juntos. Llegando a calle Croacia, la víctima logró recuperar su celular para contactarse con Carabineros, instante en que el sujeto dejó de seguirla.

Por esto, la fiscal le solicitó al juez imponerle la medida cautelar de prisión, señalando que su libertad constituye un peligro para la seguridad de la ofendida y de la sociedad, exhibiendo como pruebas el testimonio de la mujer, de los funcionarios policiales, los audios de las dos llamadas a Carabineros, el parte de atención médica del Hospital Clínico, entre otros documentos.

Como parte de los fundamentos para demostrar la necesidad de cautela, la fiscal consideró las anotaciones penales anteriores que pesan en contra del imputado, registrando condenas por violación de morada y lesiones menos graves en contexto de violencia intrafamiliar.

Por otra parte, el abogado José Miguel Navarrete se opuso a la petición, explicando que no existirían antecedentes que justifiquen la existencia del delito de femicidio tentado basándose en que su representado no habría tenido un dolo inicial de causarle la muerte a su ex polola, lo que a su juicio habría quedado de manifiesto en el relato de la misma víctima.

Tras un extenso debate, y una dilatada deliberación del magistrado Olivares, éste  llegó a la determinación de considerar la solicitud planteada por la Fiscalía, teniendo en cuenta el riesgo inminente de un daño físico y psicológico a la que se podría exponer la afectada, decretando la prisión preventiva en contra del acusado y fijando un plazo de 60 días para el cierre de la investigación.